¿Por qué a mí?

“Porque envidiaba a los orgullosos cuando los veía prosperar a pesar de su maldad” Salmos 73:3 (NTV)

Cuántas veces nos preguntamos durante nuestra vida: ¿Por qué me va mal si me esfuerzo en todo lo que hago y trato de vivir agradando a Dios y las personas que viven en contra de la voluntad de Dios prosperan?

Como humanos cometemos el error de creer que nuestra fe es una especie de contrato en el que si nosotros nos comportamos bien, en la vida todo nos va a ir bien y cuando comenzamos a tener pruebas creemos que Dios no está cumpliendo con su parte del contrato. Sin embargo la Biblia tiene muchos ejemplos que demuestran que no siempre esto es una regla; Basta con observar la historia de Job, un hombre tan recto y justo que Dios mismo lo ponía como ejemplo y le decía a Satanás que considerará su rectitud. Cuando él pasó por su tremenda prueba, tuvo la misma pregunta: ¿Qué hice yo para merecer esto?¿Por qué me pasa esto a mi?

Gracias a Dios contamos con una revelación aún mayor que la que tenía Job, por eso mismo sabemos que en esos momentos Dios esta tratando con nuestra vida para que probarnos y que aprendamos algo. Podemos leer en Santiago 1:2-4 que la razón por la cuál pasamos por pruebas es para que podamos crecer en nuestra fe y nuestra constancia (paciencia en la versión RV60). Cuando nuestra vida agrada a Dios, todas las situaciones que pasemos nos ayudaran para nuestro bien (Romanos 8:28).

Podemos tener consuelo al saber que Dios no es distante y ajeno a nuestro dolor, Él nos ama profundamente y siempre esta al lado nuestro en esos momentos de prueba dándonos paz. Él mismo en la persona de Jesucristo, siendo Dios, pasó por pruebas estando en este mundo. Hebreos 5:8 nos dice que siendo Hijo, a partir del sufrimiento aprendió obediencia. Dios se compadece de nuestro sufrimiento ya que Él mismo pasó por pruebas cuando estuvo en esta tierra.

¿Qué pasa con esas personas que vemos que tienen éxito y son prosperadas, pero no hacen lo que Dios quiere? El mismo Salmo 73 nos muestra cuál es el final de esas personas. Al perder las fuentes de su éxito, su vida pierde el sentido. Por eso no debemos envidiarlos, sino que cuando pasamos por pruebas debemos presentar nuestro dolor delante del Señor, dejar que los dedos del Señor sequen nuestras lágrimas y nos de fuerza para seguir adelante agradando a Dios, siendo luz para aquellos que se estan perdiendo, no importa cuán exitosos sean en este mundo, sus vidas están perdidas y nosotros podemos con nuestro testimonio influir en ellos para que sean salvo. Si somos obedientes, nos va a ir bien, sólo hay que tratar de ver las situaciones desde el punto de vista de Dios.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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