Llamado de los Primeros Discípulos de Cristo

seguir-cristo“He decidido seguir a Cristo, no vuelvo a atrás, no vuelvo a atrás”

Hoy resumí el capítulo 5 del evangelio de Lucas (Que se puede leer haciendo click acá). En gran parte de este capítulo, Lucas cuenta el llamamiento de los primeros discípulos de Cristo, Simón Pedro, Andrés su hermano, sus socios Juan y Jacobo, hijos de Zebedeo. Un poco más adelante relata el llamado de Leví, también conocido como Mateo.

Que impactante debía ser la vida de Jesús para que un hombre deje todo y lo siga automáticamente, con el sólo hecho de escuchar la palabra “Seguime”. Nadie sigue a otra persona porque sí. La vida de Jesús siguió impactando de la misma manera a cada persona que se convierte. A lo largo de la historia, muchos seguidores de Jesús tuvieron vidas tan impactantes como la del maestro, esto es porque ellos fueron impactados por Él al ser llamados. Grandes predicadores, siervos, cuyo legado aún sigue en este mundo. Los primeros discípulos tuvieron vidas impactantes que producían que otros los siguieran. Así también sucedió con muchos seguidores de Cristo durante toda la historia como Martin Luther King Jr., quién luchó por la igualdad de los derechos en Estados Unidos usando métodos no violentos, William y Catherine Booth, fundadores del Ejército de Salvación, etc.

Que impactante debía ser la vida de Jesús para que un hombre deje todo y lo siga automáticamente, con el sólo hecho de escuchar la palabra “Seguime”.

Algo curioso acerca de los discípulos de Cristo es que eran hombres de distintas vidas. En este capítulo vemos que cuatro de ellos eran pescadores. Un quinto sería cobrador de impuestos. Jesús podría haber llamado a cualquiera de los fariseos que se sabían de memoria la Ley de Moisés y los profetas, pero por algún motivo llamó a estas singulares personas. Me sorprende la reacción de Jesús cuando es cuestionado acerca de sus compañías. Él dice que vino a llamar a los pecadores, no a los justos ¿No somos todos pecadores acaso? Jesús sabía esto tan bien como nosotros. Él se compara como un médico que viene a ayudar a los enfermos. Para ser ayudados por un médico, es necesario reconocer que estoy enfermo, de otra manera no tendría necesidad de ir al médico. Así, es necesario que reconozca que soy pecador y que necesito ser libre del pecado. Si no creo ser pecador, no necesito ser salvo. Pero Jesús quiere que reconozcamos nuestro pecado. Luego de la pesca milagrosa, Pedro se postró y dijo “Señor alejate porque soy un pecador”. Me imagino a Jesús sonriendo y diciendo “Arriba Pedro, yo te perdono, vamos que yo te voy a hacer pescador de hombres”. Así imagino que es la conversión para cada ser humano. Ese momento milagroso luego de la confesión, en el que Jesús nos dice que nos perdona y nos va a transformar.

El apóstol Pablo se da cuenta de este detalle acerca de los discípulos que Dios elige cuando dice: “Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna.”(1 Corintios 1:26). Esto es, sigue diciendo, porque Dios elige a lo humilde del mundo, para exaltarlo, es porque Dios elige a lo necesitado del mundo. Si no siento necesidad de Dios, no nos vamos a acercar a Él y no puedo ser salvo por Él. Luego está el caso de Mateo. Considerado por los Judíos como un traidor, como el peor de los pecadores, al escuchar a Jesús, dejó todo y lo siguió. Es curioso que en el libro de Lucas y Marcos, en el episodio de su llamamiento, Mateo es llamado con su otro nombre no tan común, Leví. Esto no ocurre así en su propia versión de los hechos. Hay quienes suponen que Lucas y Marcos utilizaron su otro nombre, ya que no querían asociar su nombre más común a su antigua vida de pecador y publicano, por respeto a su hermano. Mateo por su parte no se avergüenza de reconocerse a sí mismo como aquél cobrador de impuestos a quien Jesús llamó. En su propio escrito, se llama así mismo Mateo y Publicano. Él sabía muy bien de donde Jesús lo había llamado y como había sido transformado por Él. Este es otro gran ejemplo de humildad y reconocimiento de la necesidad que tenemos de Dios.

Mi suposición es también que existía envidia en estos llamados maestros de la Ley al ver a los discípulos de Cristo. Pero ellos nunca reconocieron su pecado y su necesidad de ser salvos, es por eso que no creyeron en Cristo. Pablo fue un fariseo muy celoso de la Ley de Moisés, así y todo reconoció su pecado y fue utilizado por Dios en gran manera para expandir el evangelio por todo el mundo conocido hasta el momento.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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