Lucas Capítulo 7

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Contenido

Parte 1: La fe del centurión

Había un centurión que tenía un siervo a quien estimaba mucho y este se enfermó. Al oír de Jesús, el centurión mandó a unos dirigentes judíos a pedirle ayuda. Los dirigentes le pidieron que acceda, ya que el centurión se comportaba bien con los judíos. El centurión, no sintiéndose digno de ser visitado por Cristo, pidió a otro de sus siervos que vaya a su encuentro y le dijera que ni se moleste en entrar a su casa. Él reconocía la autoridad de Cristo ante la enfermedad, por lo que sólo le pidió que dijera la palabra y su siervo quedaría sano. Jesús se sorprendió al ver la fe, diciendo que en todo Israel se encontró una fe tan grande. Al regresar los siervos a la casa del centurión encontraron a su compañero sano.

Parte 2: Jesús resucita al hijo de una viuda

Cuenta el relato de Jesús compadeciéndose de una viuda cuyo acababa de morir. Iban acompañados de una gran cantidad de gente del pueblo. El Señor se compadeció y le dijo que no llore. Luego se acercó al ataúd, quienes lo llevaban se detuvieron. Entonces le ordenó al joven fallecido que se levante. El joven se levantó y comenzó a hablar. Todos glorificaron a Dios y reconocieron la gran señal que Jesús había realizado. Esta noticia se divulgó por toda la provincia romana de Judea y las regiones vecinas

Parte 3: Juan el bautista

Juan envió dos de sus discípulos a preguntarle a Jesús si Él era a quien habían estado esperando, o si había que esperar a otro. Jesús les dijo que cuenten a Juan los milagros que habían visto ese día mientras estuvieron con Él.

Cuando los enviados se fueron, Jesús comenzó a aclarar quién era Juan. Dijo por fin que es de quien está escrito “Yo estoy por enviar a mi mensajero delante de ti, el cual prepara el camino”. (Isaías 40:3; Malaquías 3:1; Malaquías 4:5)

Termino por decir que no había existido hasta el momento ninguno mayor que Juan, pero en el reino de los cielos, hasta el más pequeño es mayor a él.

Parte 4: La mujer pecadora que unge a Jesús

Relato de Lucas de la conocidísima historia de la mujer pecadora que unge los pies de Jesús con un caro perfume, lavándole los pies con sus lágrimas y besandolos. Esto ocurría en la casa de un fariseo llamado Simón, que había invitado a Jesús a comer. Este hombre pensaba que si Jesús hubiera sido un profeta, se hubiera dado cuenta que tipo de mujer era la que lo tocaba.

Jesús, conociendo este pensamiento, le contestó con una parábola de dos deudores. Uno debía quinientas monedas de plata y otro cincuenta. Como no podían pagar, el prestamista les perdonó la deuda a ambos ¿Quién lo amaría más? Simón dijo que el que debía más. Luego comparó su actitud con la de la mujer y le dijo que a quien mucho se le perdona, mucho ama, pero a quien poco se le perdona, poco ama.

Personajes principales

  • Jesús: Ya con su fama extendiéndose por toda la región por los increíbles milagros que realizaba, Jesús continuaba su ministerio, predicando, ayudando a los necesitados y compadeciendo a aquellos que pasaban por situaciones angustiosas
  • El Centurión de Capernaúm: Un centurión romano que tenía una excelente relación con los judíos. Hasta había construido una sinagoga para ellos. Se supone que conocía bastante de la cultura judía, ya que no quiso que Jesús entrara a su casa, siendo él gentil (no judío)
  • La viuda cuyo hijo murió: Mientras hacían una procesión para ir a enterrar a su hijo, Jesús se compadeció de ella y lo resucitó
  • Juan el bautista y sus discípulos: Juan, primo de Jesús, profeta que anunció la venida de Cristo. Se encontraba preso, luego de haber acusado a Herodes por irse con la esposa de su hermano. Puede ser que en estos momentos, Juan haya dudado de Jesús, por eso envió a 2 de sus discípulos para que preguntaran a Jesús si era el Mesías o no.
  • Simón el fariseo: Un fariseo que invitó a Jesús a comer a su casa. Se supone que no creía en Jesús, ya que duda de su título de “profeta”
  • La mujer pecadora: Una mujer, llamada “una pecadora”, que entra en la casa de Simón para lavar los pies de Jesús y ungirlo con perfume.

Versículo elegido

  1. 47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama

Palabras clave

centurión, judíos, siervo, sanidad, viuda, resurrección, hijo, juan, bautista, discípulos, profeta, simón, fariseo, pecado, mujer, ungir, perfume, besar, pies, Jesús

Referencias

  • Referencias a Juan el bautista en el antiguo testamento: Isaías 40:3; Malaquías 3:1; Malaquías 4:5
  • La historia del centurión y la viuda pueden encontrarse en el evangelio de Mateo

Ver el Plan de Redención

La compasión de Cristo

El carácter compasivo de Cristo una vez más resalta en este pasaje, al compadecerse de muchos necesitados a los que sana y en especial, al resucitar al hijo de una viuda. En ese tiempo, las viudas no solían tener un sustento económico propio, sino que muchas veces dependían de lo que sus hijos, si estaban en edad de trabajar, le proveían. Al perder a su hijo, además de sufrir la peor pérdida que una madre puede sufrir, ella también había perdido el sustento económico. Su vida sería muy difícil a partir de ese momento. Pero Jesús vio su necesidad y actuó, resucitando a su hijo.

Enseñanza

La fe mueve la mano de Dios

Jesús se maravilló al ver la fe del centurión. Este reconoció la autoridad de Cristo sobre toda enfermedad y situación. Los centuriones eran los líderes de las centurias. Estas estaban organizadas en una estricta jerarquía y además cada centurión tenía al mando a los 80 hombres que formaban su centuria. Este hombre reconocía la autoridad al verla, siendo él un hombre de poder y estando sujeto a la autoridad de sus líderes. Si un hombre que apenas había escuchado de Cristo puede tener tanta fe, yo que lo conozco y tengo una relación personal con Él, tendría que poder confiar ciegamente, sin embargo, muchas veces me dejo llevar por las dudas y pretendo actuar sin confiar en Dios. Me llama la atención la humildad de este centurión. No permitió que Jesús entrara en su casa. Ni siquiera admitió ir a su encuentro, enviando a sus siervos en su lugar. Él conocía las costumbres judías y sabía que era considerado impuro por los judíos. Si confío en Dios, su mano se va a mover. Él no desperdicia la fe y el espíritu humilde.

El más pequeño en el reino de los cielos

Tuve que investigar un poco a que se refería Jesús con esto. El reino de los cielos que estableció Jesús es la Iglesia. Nosotros somos parte del reino de los cielos. No hay ninguna duda de que Juan el bautista fue un gran hombre en todo sentido, y como hombre, gozó de privilegios enormes que ningún otro hombre tuvo, como el hecho de que fue lleno del Espíritu Santo desde que estaba en el vientre de su madre. Pero nosotros tenemos aún más privilegios que Juan:

  • Gozamos de un conocimiento más grande de Cristo: de ahí se entiende la pregunta de Juan sobre si era Él quien había de venir
    • Nunca vió las cosas que Jesús hizo
    • No oyó las enseñanzas de Cristo
    • No conoció la Cruz del Señor, ni su gloriosa resurrección
  • Juan no llegó a ser parte de la iglesia
    • Vivió bajo las leyes del antiguo testamento, sin las promesas y el mejor sacrificio (el de Cristo) del nuevo pacto
    • Pasó su vida en el desierto y en prisión
    • No disfrutó la comunión disponible para la Iglesia

A quien mucho se le perdona, mucho ama

Que increíble acto de amor hizo esta mujer a la que se la llama pecadora. A veces canto en la Iglesia acerca de besar los pies de Cristo y de lavar sus pies, pero me quiero tomar el tiempo para entender esto. Es verdaderamente una tarea desagradable la de lavarle los pies a otra persona. Perdón por mi expresión, pero nunca pensaría en lavarle los pies a un extraño, mucho menos a alguien que estuvo andando todo el día en sandalias, con los pies llenos de tierra ¡Mucho menos besarlos! Iugh. Son pies. Transpiran, se ensucian. Incluso en aquella época, lavar los pies se consideraba una labor degradante, destinada a los esclavos. Es por eso que Pedro se resistió tanto en dejarse lavar los pies por Cristo. Sin embargo, Nuestro Señor siempre nos enseñó con su ejemplo, lavando los pies de todos sus discípulos, incluso los de aquel que lo traicionaría momentos más tarde.

Esta mujer, de quien poco sabemos, claramente había oído el llamado de Cristo al arrepentimiento, es por eso que, tomando un perfume, fue a los pies del Señor y lo amó, haciendo lo que nadie habría hecho, besándole los pies y lavandolos con sus cabellos y lágrimas. También lo ungió con perfume, reconociendo así como el Mesías, el Ungido de Dios.

Totalmente humillada, nisiquiera se atrevió a estar de frente al Señor. Se cree que las personas se arrodillaban a la mesa, quedando los pies detrás del cuerpo. En ese caso, la mujer no se atrevió a mirar al Señor de frente, sino que desde atrás, comenzó a adorarlo.

No quiero cometer el error de Simón, al creer que fue poco lo que se me perdonó. Por haber nacido en un hogar cristiano, donde se me enseñó la Palabra de Dios desde chico, muchas veces creo que soy menos pecador que otras personas. Es posible que haya personas que pecan en mayor o menor cantidad que yo, pero algo hay claro, todos somos pecadores. Todos necesitamos ser salvos. Es por eso que todos debemos amar a Jesús de la forma que esta mujer lo hizo. Se la llama “una pecadora”. Espero nunca olvidarme que yo también soy “un pecador”. Volviendo a meditar sobre la tarea de lavar y besar los pies del Maestro ahora puedo decir:

Qué hermoso es besar tus pies, oh Cristo

Limpiar, las heridas que mi pecado te causó.

Quiero arrodillarme a tus pies Señor

y con mis lágrimas limpiar,

pues tu sangre ya lavó mi corazón

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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