El Poder de una Palabra a Tiempo

mariposaAsí es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos. Isaías 55:11

Palabras. Son ideas que utilizamos todos los días para comunicarnos. Identifican conceptos naturales y abstractos que nos sirven para poder relacionarnos con los demás, poder cooperar. Pueden alegrar, pueden lastimar. Pueden edificar o pueden destruir. Puedo cumplir con mi palabra o puedo fallar a mi palabra. Lo cierto es que un simple conjunto de palabras que no toman más de 30 segundos en ser dichas pueden desatar increíbles consecuencias. Por palabras dichas se han desatado guerras, destrucción, dolor. También han inspirado amor, solidaridad, perdón. Es difícil medir el impacto que mis palabras puedan tener en las personas. Así también, cuando hablo la Palabra de Dios a los demás, difícilmente voy a poder imaginarme como impactará en la vida de otro. Pero puedo estar seguro que “No volverá vacía”. La Palabra de Dios siempre tiene un propósito por la cual es dicha. Esto es designio de Dios y no puede ser entendido por nosotros a simple vista.

Mientras estaba de visita en la casa de mi abuela, me contó una historia acerca del impacto de la Palabra de Dios. Una vuelta, el hermano de mi abuela estaba volviendo a su casa tarde por la noche. En la esquina, un grupo de 13 0 14 muchachos, estaban hablando entre ellos. Poco amistosos, miraron a mi tío abuelo y éste se dio de lo que pasaría. Varios de estos jóvenes se acercaron, cada vez más rápido. Mi tío se alejó lo más que pudo y comenzó a orar a Dios. Tenía miedo de lo que pudieran hacerle. Sabiendo que no iba a poder escapar, le pidió a Dios que le de una palabra para estos chicos. Al ser alcanzado los saludo y comenzó a hablarles. Se sentó con 3 de ellos que lo habían alcanzado y les dijo:

– Chicos ¿Por qué están haciendo esto? ¿No tienen que estar descansando ahora, así pueden ir a trabajar y estudiar?

– ¿Para que quiero trabajar? Mi papá me da todo lo que necesito y yo puedo hacer lo que quiero a la noche. – Le contestó uno – Si quiero me junto en la esquina a tomar. O puedo ir a robar.

– Pero tu papá no va a estar toda la vida para darte todo lo que necesitas ¿No queres tener una familia? ¿No queres trabajar y poder darle a tus hijos lo que necesiten? Si vos no estudias y no trabajas, no vas a poder lograr nada en la vida. Vas a desperdiciarla – Contestó mi tío.

Habiendo dicho esto los bendijo y los jóvenes lo dejaron en paz. Mi tío agradeció a Dios por haberlo rescatado de un posible asalto.

Pasó el tiempo y mi tío se encontró con un muchacho que lo saludó. Mi tío se disculpó diciendo: -Hola. Disculpame ¿Nos conocemos?

El muchacho le dijo: – ¿No te acordas de mi? Yo soy uno de esos chicos con los que vos te sentaste a hablar aquella noche y nos enseñaste sobre el trabajo y el estudio. En esa noche nosotros fuimos con la intención de reventarte, pero cuando te sentaste a hablar con nosotros, las palabras que nos dijiste me llegaron. Hoy estoy trabajando un montón arreglando computadoras y ya no soy ladrón ni vago.

El chico estaba muy agradecido por aquella lección que mi tío le había dado. Una simple charla, en una situación fuera de lo común, cambió la vida de este joven para siempre. Fue conmovido, no sólo por la enseñanza, sino también por la actitud. El hecho de haberse sentado con ellos y haberse tomado el tiempo para charlar, en lugar de defenderse, terminó siendo lo mejor, no sólo para mi tío, sino también para al menos uno de esos muchachos.

Al escuchar esta historia, recuerdo el pasaje de 2 Timoteo 4:1-2:

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

Esta historia me enseña de cuan poderosa y edificadora puede ser el hablar la palabra justa en todo momento.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

More Posts

Follow Me:
TwitterFacebook

Comentarios

comentarios

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *