Hablando de lo que hablamos

“La lengua a veces alaba a nuestro Señor y Padre, y otras veces maldice a quienes Dios creó a su propia imagen. Y así, la bendición y la maldición salen de la misma boca. Sin duda, hermanos míos, ¡eso no está bien!” Santiago 3:9-10 (NTV)
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A veces está bueno que paremos un poco la pelota y nos pongamos a pensar. Qué bueno es cuando tomamos lugar en la iglesia y nos dedicamos a cantar y adorar a Dios con voces de júbilo y se nos van las palabras en sinfonías dulces para Dios. Sin embargo, somos las mismas personas cuando nos reímos y nos burlamos de otros. Somos los mismos cuando nos dedicamos a tirar basura con nuestras palabras sobre otros. Somos los mismos cuando insultamos, cuando nuestro vocabulario solo habla mugre.

Gracias a Dios tenemos una Biblia muy clara, y Santiago escribió que tenemos que ser atentos y cuidados con el uso de nuestra lengua. Quizá este sea el órgano más peligroso de nuestro cuerpo, y suele ser menos notorio que otros que a la vista parecen más peligrosos (¿para pensar, no?).  Somos capaces de decirle a Dios cientos de cosas lindas, de predicar, de dar consejos sabios, de orar con palabras hermosas, pero al mismo tiempo somos capaces de decir atrocidades, de hablar como el mundo, o incluso peor. Somos capaces de saludar a alguien y compartir un tiempo con esta persona, y dos horas después defenestrarla por detrás. Somos los mejores cuando se trata de hablar doble sentido o de insultarlo para sentirte bien y que los demás se rían.

Quizá nuestro grupo nos lo demande, quizá sintamos que hablar en doble sentido te hacer “ser vivo”, que el que se las sabe todas es el que cuenta el mejor chiste verde o el que te agarra todos los remates. Quizá hasta sientas el aplauso por hablar así. Quizá criticar a otro o reírse de él es parte del libreto del grupo. Sin embargo, el hijo de Dios que “es vivo” es el que sigue el consejo de la biblia, el que trata de hacer lo correcto, el que se planta y se muestra diferente al común. El que lleva el mensaje de Cristo en su boca, y que habla según lo que la biblia y Dios enseña.

Señoras y señores, el uso de nuestra lengua marca nuestra madurez espiritual. Una persona madura puede dominar su lengua y controlar su cuerpo. Hablar vocablos angelicales en la iglesia y decir cualquier otra fuera de ella o en casa es entrar en hipocresía, y claro, en pecado. Así como de un manantial no puede salir agua dulce y amarga, la bendición y maldición no puede salir de nuestra boca. (Santiago 3:10-11)

Te invito a que hoy pares la pelota, y empieces a cuidar tu lengua. Cuidá tu vocabulario, tus críticas, tu forma de hablar sobre otros, no seas falso ni hipócrita, sé un buen hijo de Dios.

“La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias.” Proverbios 18:21 (NTV)

Facundo Vanni

Facundo Vanni

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Soy un seguidor de Jesús, "común y corriente". Trabajo, estudio y otras cosas de la vida. Me encanta escribir. Por lo general escribo poesía y también me gusta pensar devocionales, reflexiones, predicaciones y demás formas de comunicar las verdades de Jesús.

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