Adorar a Dios en la Congregación

worshipAdorar es la actividad más importante que los cristianos realizamos. Cada una de nuestras acciones debe ser un acto de adoración a Dios.

“Así que, sea que coman o beban o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios”  1 Corintios 10:31 (NTV)

Dios nos creó para adorarlo. Podemos adorarlo de forma individual y también de forma grupal. Dios no nos creó para que vivamos solos o para que estemos aislados. Él creó al ser humano como un ser social y la Iglesia es la prueba de esto.

¿Cómo podemos adorar a Dios de forma grupal?

Si vemos el ejemplo de los primeros cristianos, vemos que ellos:

“No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad.” Hechos 2:46 (NVI)

  • Se juntaban en el templo a adorar a Dios. Ellos participaban de las reuniones de oración que se realizaban en el templo y todos juntos adoraban a Dios.
  • Se juntaban en las casas para compartir el pan y tener reuniones alegres y con sencillez de corazón. Había hospitalidad entre ellos y el gozo del Señor era evidente en sus vidas.

Este es el modelo de adoración y de reuniones que nosotros tenemos que seguir para adorar a Dios.

Prepararse para adorar

La adoración que agrada a Dios no se da de forma inmediata. La preparación es esencial ¿Cómo nos preparamos para adorar a Dios todos juntos? Un libro llamado “Adorar: La máxima prioridad” escrito por John MacArthur, muy recomendable, me sirvió para comprender mejor el importante tema de la adoración. En uno de sus capítulos expone la preparación necesaria para adorar a Dios.

Cuando tenemos un culto o una reunión, es muy común que las personas que sirven en la reunión, como los que tocan los instrumentos, los que reciben a las personas, etc, se preparen para estas actividades en oración y humildad.

Pero muchas veces se descuida la preparación de la persona que viene al culto simplemente a adorar. Si leemos Hebreos 10:22 (NVI), vemos como hay que prepararse para estas ocasiones:

“Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura”

  • Hay que tener un corazón sincero dispuesto a adorar a Dios, reconociendo la gloria y el amor de Dios por nosotros.
  • Con plena seguridad que da la Fe: Tenemos que estar seguros que el sacrificio que hizo Jesús en la cruz nos da acceso al Padre por medio del Espíritu Santo. Si confiamos en Cristo, la fe nos da seguridad al momento de adorar a Dios.
  • Interiormente purificados de conciencia culpable: Tenemos que saber que no vamos a la presencia de Dios por nuestro propio mérito, sino más bien por la sangre de Cristo que los purifica.
  • exteriormente lavados con agua pura: El sacrificio de Cristo nos limpia y nos transforma, pero a lo largo de nuestra vida seguimos pecando, por lo que la confesión diaria de nuestros pecados es necesaria. Cuando Jesús iba a lavar los pies a Pedro se negó a ser lavado. Jesús le dijo que no podría participar de la cena, entonces Pedro le dijo “Entonces lavame las manos y la cabeza también!”. Y Jesús le dijo “Una persona que se ha bañado bien no necesita lavarse más que los pies para estar completamente limpia. Y ustedes, discípulos, están limpios”(Juan 10:8-10).

Adorar y alabar a Dios es mucho más que cantar algunas canciones. Cuando alabamos y adoramos unidos, proclamamos la gloria de Dios, predicamos el evangelio y nuevas personas son alcanzadas por el Señor, maravillandose de la grandeza de nuestro Dios.

Recordemos lo que pasó con Pablo y Silas en la cárcel. Ellos alabaron a Dios, a pesar de lo horrible de su situación. Habían sido azotados, puestos en la cárcel y seguramente hayan pasado hambre, sin embargo ellos adoraron. Eran personas como nosotros, estaban cansados, tristes. Pero glorificaron a Dios y cantaron alabanzas. De pronto tembló la tierra y todos los presos fueron libres de sus cadenas. Luego el carcelero que los cuidaba quiso conocer a Jesús y ser salvo. Alabemos a Dios todos juntos, cualquiera sea la situación que estemos pasando. Recordemos que nuestra misión acá en la tierra es llevar la salvación a todas las naciones y hacer discípulos de Cristo. La alabanza y la adoración en grupo juegan un papel fundamental en el plan de Dios para lograr este objetivo. Proclamemos la grandeza de Dios, porque Él es digno y para que los que se pierden lo conozcan. Adoremos con pasión para que el nombre de Dios sea glorificado.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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