La Oración de Jesús

cruzvaciaHay ciertos pasajes bíblicos que a uno le llaman la atención. Quizá estos difieran según las variables de cada persona y el momento en el que está viviendo. Pero hay uno que no deja de sorprenderme y emocionarme. Se trata del capítulo diecisiete de San Juan en el cual Jesús ora con el Padre, Dios.

Esa oración se caracteriza por la forma de expresión, que demuestra un gran grado de sinceridad, de amor y compasión por aquellos que le fueron dados a Jesús. Es simplemente maravilloso y no deja de asombrar el amor con el que esas palabras se mencionan.

Contexto previo

En el capítulo dieciséis vemos a un Jesús avisando las luchas que tendremos aquellos que le creemos y lo seguimos. Así también les avisaba a sus discípulos de la venida del Espíritu Santo como Abogado Defensor, como guía a la verdad y de revelación y convencimiento. Culmina infundiendo alegría y ánimo, dando su paz y asegurando que Él ya venció al mundo.

Habiendo dicho esto, en el capítulo que nos enfocamos, eleva su mirada al cielo y comienza una de las conversaciones más lindas de la biblia.

Autoridad de Jesús

El versículo dos nos dice: “Pues le has dado a tu Hijo autoridad sobre todo ser humano. Él da vida eterna a cada uno de los que tú le has dado.” Esta frase dicha por Jesús, nos enseña que la vida eterna sólo es alcanzada a través de él, y él tiene toda autoridad sobre nosotros, quiénes le creemos a su verdad.

Vida eterna

El versículo tres nos enseña cómo alcanzar la vida eterna: “Y la manera de tener vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste a la tierra.” Este versículo me encanta, es el cierre de otro de mis devocionales sobre evangelismo por la riqueza que encierra esa simple frase. Jesús nos enseña que debemos conocer a Dios, y a él mismo. Él nos dice que es el camino, la resurrección y la vida y que nadie llega al Padre si no es por Él, y al conocerlo conoceremos al Padre. (Juan 14:6-7) Y así, como mencionamos antes, a través de él tendremos la vida eterna, que comienza cuando somos salvos por su gracia.

La palabra de Dios

A partir del versículo seis vemos como Jesús nos avisa, a través de su oración, que él mismo nos dio a conocer al Padre, y a los que el Padre le dio, han obedecido, recibiendo y aceptando el mensaje que Jesús transmitió. Todo lo que Jesús dijo y enseñó en la tierra provino del Padre, de Dios. Fue revelación directa, por medio de su Hijo. Esa palabra hoy nos permitirá conocer al Dios de la trinidad (Dios Padre, Dios Hijo «Jesús» y Dios Espíritu Santo) y por fe creer en su acto en la Cruz como precio de salvación de nuestras vidas.

La relación con el mundo

El mundo nos odiará por creer en la verdad de Jesús y no seguir los pasos egocentristas y vivir de la forma que el mundo ofrece. Jesús ora por cada uno de los que Dios le dio en el mundo (Juan 17:9) y pide que el Padre los proteja del maligno. Cristo sabía que ellos iban a ser los que diseminarían la verdad y la palabra recibida de Dios. (“No te pido solo por estos discípulos, sino también por todos los que creerán en mí por el mensaje de ellos”) (Juan 17:20)

El valor de la unidad

Jesús culmina su oración pidiendo por la unidad de sus discípulos “Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno, es decir, como tú estás en mí, Padre, y yo estoy en ti. Y que ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.” Jesús sabía que siendo unidos les sería mejor llevar el peso de la Cruz, y estando en comunión la palabra se mantendría viva en ellos, estando Él de por medio, como Dios está en Él. Por medio de esa unidad de hermanos y con Dios, el mundo iba (y aún va a saber) que Dios envío a Jesús para que todo aquel que crea no se pierda sino que tenga vida eterna, y puedan ver el amor de Dios, amor inagotable y que espera que lo puedas recibir. “Que sean uno para que el mundo crea”

Jesús siempre estará con nosotros

Las últimas palabras son una promesa para nosotros. Jesús seguirá dándonos a conocer al Padre y estará con nosotros con tal amor como el que el Padre tiene con el Hijo.

¡Amén!

Facundo Vanni

Facundo Vanni

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Soy un seguidor de Jesús, "común y corriente". Trabajo, estudio y otras cosas de la vida. Me encanta escribir. Por lo general escribo poesía y también me gusta pensar devocionales, reflexiones, predicaciones y demás formas de comunicar las verdades de Jesús.

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