Problemas

problemas“…En tiempos donde no sabes que hacer, donde mires a tu alrededor y todo te sea oscuro…” son frases hechas, que te instan a continuar. Y uno dice “¿Continuar?”

Ahí uno piensa y afirma que solo es una frase, que no tiene nada en relación a la vida. Uno recibe su problema y no dice esto. Ahí es cuando más ganas tenés de golpearte la cabeza, de pellizcarte no un brazo sino hasta las piernas, para decir  “no puede ser, no aguanto más, ¿por qué a mí?” Es allí cuando te pesa ya más que el mundo entero, tus brazos no quieren más. El cierre de la mochila está a punto de estallar.

Ya no sirven las lágrimas. Son un consuelo pasajero. Ellas no devuelven nada. Ahogan, ahogan la mente. Ponen a la vista cuan desnudo está el dolor, que ya no aguanta más y quiere salir de a gotas.

“¿Por qué a mí?”

Ese instante basta sólo para tirar al tacho muchos años de tu vida, momento en el que uno dice “… ¡Qué alguien me despierte, por favor!”. No, nadie te va a despertar. Ahí tenés, levantate y seguí.

Irónico. Irónico pensar en seguir cuando uno no puede más. Cuando uno ve que lo más quiere se va, que ya no lo tiene. O cuando el problema es tan grande que uno no puede o no sabe cómo resolver

Es morir en vida, sin querer ser extremista.

Y los días pasan, porque tienen que pasar. Porque uno no puede controlarlo. El domingo debe terminar porque es así, para darle lugar al renovado lunes después de su semana de descanso.

Cómo duele, uno anhela con frenar ese maldito mar de agujas que no para de moverse. Basta con girar un poco la cabeza, y ver atrás todo lo que ya no está, todo el dolor que cargás ahora y que cargarás.

Y así se hacen horas, días, meses, y la espera de la ilusión no consumada no baja los brazos por más que vaya avejentando.

Es imposible seguir día tras día así. Y uno no tiene herramientas para hacerlo. Y aparece el “…sólo no puedo…”.

Esa es la clave, sólo no se puede. Sólo no se quiere ya tampoco. Porque el destino sería negro. Demasiado para lo que se quiere.

La clave

La clave está presente todos los días, aunque no se vea allí está, te abre sus brazos cada día. Y no para el tiempo, para que no te quedes en el dolor, ese dolor nauseabundo que amenaza con la mente. No lo para, para que luches, y sigas luchando. “…Hay que pelearla…”, y es así. La vida no es fácil, no importa cuántos años tengas, a todos les cuesta. Él te dice que sigas, que la pelees, no importa cómo estés, no importa cuán fuerte es tu dolor, no importas que entiendas el porqué de tu problema. No te pide que lo entiendas, te pide que lo ayudes, a que Él te ayude a superarlo. Te invita a que lo dejes moverte entre tus problemas, y que te haga fuerte, fuerte como nunca fuiste y como ningún otro ser. Tan fuerte para que puedas seguir cada día, para que puedas vivir con una paz, con esa paz que Él sólo puede dar. Te regala un “colchón”, sí, Él lo es, el mejor, para que puedas descansar en paz, en tranquilidad. Te da sus brazos, que son más que suficientes para resistir, para resistir lo que pasó, lo que te está pasando y lo que ya te pasará.

Él es Dios. A Él le doy gracias yo. Porque me ayuda a seguir, a pesar de todo.

¡Gracias Dios!

“¿Acaso nunca han oído? ¿Nunca han entendido? El Señor es el Dios eterno, el Creador de toda la tierra. Él nunca se debilita ni se cansa; nadie puede medir la profundidad de su entendimiento. Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles. Hasta los jóvenes se debilitan y se cansan, y los hombres jóvenes caen exhaustos. En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán.” Isaías 40:28-31 (NTV)

“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa.” Isaías 41:10 (NTV)

Espero que esta pequeña reflexión te anime ¡Seguí adelante, a pesar de todo, de la mano de Jesús, nuestro fiel amigo!

Facundo Vanni

Facundo Vanni

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Soy un seguidor de Jesús, "común y corriente". Trabajo, estudio y otras cosas de la vida. Me encanta escribir. Por lo general escribo poesía y también me gusta pensar devocionales, reflexiones, predicaciones y demás formas de comunicar las verdades de Jesús.

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