Que la Gracia te Acompañe

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Parece una frase sacada de Star Wars, la guerra de las galaxias, saga que, como buen desarrollador de software, he seguido desde chico. Hay una increíble razón por la cuál tenemos acceso a Dios. Esta no es que alguno de nosotros somos más buenos o mejores que el resto, hay quienes dirían lo contrario (1 Corintios 1:26-28), sino que hemos sido salvos simplemente porque Dios es bueno, amoroso y misericordioso. Es parte del carácter de Dios, junto con otras de sus características. No hay nada que podamos hacer para ser salvos, somos justificados por la fe en el sacrificio de Jesús en la cruz del calvario(Romanos 3:24). Esto es la gracia de Dios. Un regalo que recibimos inmerecidamente.

Nosotros como Iglesia somos los representantes de Cristo en esta tierra y por lo tanto los encargados de llevar las buenas noticias a las personas que todavía no las recibieron.

En los últimos años hemos hecho un “gran” esfuerzo en mostrar la justicia de Dios a nuestros prójimos. Nos hemos transformado en la policía moral de nuestras naciones.

La palabra “evangelio” significa “buenas noticias”. Hoy en día cuando escuchamos a la gente opinar de la Iglesia o acerca de los cristianos evangélicos, nos dan respuestas del tipo: “Esos que están en contra de todo”. Que fea imagen damos a veces los cristianos. No quiero decir con esto que debemos callar la verdad. Mientras Jesús estaba en la Tierra, Él transmitía un mensaje de arrepentimiento y amor. Lo hacía a través de actos de amor increíbles, solidarizándose y ayudando a los demás. El deseo de Dios es que todos seamos salvos (1 de Timoteo 2:4) y cuenta nada más y nada menos que con nosotros, sus hijos, para que le sirvamos en este propósito.

Debemos por lo tanto preguntarnos si estamos presentando el mensaje de Dios como lo que verdaderamente son, buenas noticias, o si estamos dando una imagen negativa del mismo ¿Cómo podemos presentar las buenas noticias a los demás? La Iglesia cuenta con una herramienta indispensable, algo que la diferencia del resto del mundo: la Gracia de Dios. Dios nos hizo nuevas criaturas en Cristo para que podamos ser dispensadores de la Gracia. Esta gracia es la misma que inmerecidamente Dios derramó sobre nosotros para que podamos ser salvos, es la misma gracia que nosotros debemos llevar hacia otras personas, de forma que sientan el amor de Dios a través de nosotros. Así como nosotros recibimos la gracia inmerecidamente, tenemos que llevar la gracia a los demás, sabiendo que así como nosotros la recibimos, cualquiera puede recibirla y este es nuestro trabajo.

“Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” Efesios 2:10

El mundo no posee este concepto de amor y regalos inmerecidos. Jesús comía con pecadores, visitaba y sanaba enfermos, se preocupaba por las personas que no tenían para comer, etc.. ¿Qué pasó con las buenas noticias?¿Por qué no son recibidas como tal? Anunciemos el amor de Dios, no solo con Palabras, sino con hechos, amor, compasión, misericordia por las necesidades de las personas y sobre todo, por la necesidad espiritual de todos los que se pierden. Es por eso que te digo hoy ¡Qué la gracia de nuestro Señor Jesús te acompañe!

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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