El Valor de Ser Agradecidos

La semana pasada en la iglesia que asisto el tema de la predicación fue la “acción de gracias”. En mi memoria quedaron marcadas ciertas palabras.

La acción de gracias o agradecer, como prefieran decirlo, es una acción peculiar. Digo esto porque parece algo normal agradecer, pero muchas veces lo hacemos ante grandes acontecimientos y nos olvidamos de las “pequeñas” cosas, o incluso problemas, que están siempre y las pasamos por alto.

Veamos lo que Pablo nos dice sobre ser agradecidos:

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho.” (Filipenses 4:6)

Pablo nos insta a orar, siempre y por cualquier cosa, es decir, por todo. La oración es una pieza clave que ya hemos analizado en otro post (ver “La importancia de la oración“). Pero me quiero detener en la segunda parte: “denle gracias por todo lo que él ha hecho”.

En el egoísmo de la vida nos preocupamos por tantas cosas que nos olvidamos lo que verdaderamente necesitamos y lo que tenemos. Y dejamos de agradecer por aquellas pequeñas cosas que hacen a nuestro diario vivir. Parafraseando al predicador, cuando dejamos de ser agradecidos y vemos el vaso medio vacío damos lugar a la queja, y con la queja permitimos que los malos pensamientos entren a nuestra mente, siendo una amenaza para nuestro espíritu.

El valor de agradecer

El versículo 7 habla sobre las consecuencias de orar y agradecer por todo:

“Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” (NTV)

¡Wow! ¿Entendés ahora? Al ser agradecidos, permitimos que la paz de Dios habite en nosotros. Y depende mucho de cuál sea nuestra mirada sobre las cosas cotidianas. Quizá tu economía no te permita darte lujos a la hora de comer, pero no te das una idea de cómo cambia nuestra vida cuando agradecemos porque hay un plato de comida en nuestra mesa. ¿A cuántos les gustará sacar la ropa del cesto de cosas sucias y ponerlas a lavar? Pero se agradecido porque tenés ropa para lavar. El predicador preguntó también a cuántos le gusta limpiar el inodoro, y claro, a nadie, pero agradece que tenés dónde hacer tus necesidades, cuando otros ni paredes tienen en su “baño”. Parece un poco extremista, pero son las cosas cotidianas de la vida que damos por sentado que tenemos y omitimos agradecer. Y como seres humanos, buscamos siempre más, y nos quejamos porque nos falta esto, o luchamos por lo otro, y nos perdemos de aquellas cosas que Dios nos dio, y de otras que quizá no nos haga falta y permite que no las tengamos.

No perdamos nunca el placer de agradecer a Dios por cada cosa de la vida.

Jesús es el gran ejemplo. Sólo había cinco panes y dos pescados y una multitud que alimentar. Jesús quería alimentarlos, sus discípulos se quejaron con él. ¿Recordás que hablamos de la queja? Sin embargo Jesús actúa así:

“Luego Jesús tomó los panes, dio gracias a Dios y los distribuyó entre la gente. Después hizo lo mismo con los pescados.” (Juan 6:11. NTV)

“…dio gracias a Dios”. Jesús agarró lo poco que tenía y fue agradecido a Dios por ello. Y esa bendición hizo que toda la multitud comiera hasta saciarse y luego sobrara. ¿Te das cuenta? Jesús miró el vaso medio lleno, ser agradecidos por eso es una clave de nuestra vida.

Para concluir, agradezcamos cada día a Dios por habernos elegido y habernos dado la potestad de ser hechos hijos de Dios. Sigamos los pasos de Jesús, seamos agradecidos aun en lo poco que tengamos y por todo lo que él ya hizo, hace y hará en nosotros. La promesa que tenemos es que cada día recibiremos esa paz que Él sólo puede dar y así descansar en tranquilidad. Te da sus brazos, que son más que suficientes para resistir, para resistir lo que pasó, lo que te está pasando y lo que ya te pasará. En lo mucho, en lo poco, ¡demos gracias a Dios!

Facundo Vanni

Facundo Vanni

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Soy un seguidor de Jesús, "común y corriente". Trabajo, estudio y otras cosas de la vida. Me encanta escribir. Por lo general escribo poesía y también me gusta pensar devocionales, reflexiones, predicaciones y demás formas de comunicar las verdades de Jesús.

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