Uno Para Que el Mundo Crea

¿Te acordás de la gran comisión? Jesús resucita, y en el monte de Galilea se aparece a sus discípulos y les dice:

Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos (Mateo 28:19-20 NTV)

No me quiero detener en la gran comisión como objeto de análisis (para saber más, visitá nuestro post “Analicemos la gran comisión“) sino sólo tomar las dos palabras claves: “vayan” y “hagan”. En otra versión es “id” y “haced”. Y se me ocurrió que podríamos hacer un paralelismo con la oración que Jesús que, tiempo antes de haber dicho esto, tuvo con Dios. Antes de ser crucificado Jesús eleva su mirada al cielo, como cuando uno busca a Dios, como cuando uno siente una carga más dura de la que puede llevar y se dispone a una oración que deja una huella en la historia. De las más lindas oraciones de toda la biblia. (Si querés conocer más puedes visitar nuestro análisis básico “La oración de Jesús”)

Para la reflexión de hoy quiero que nos detengamos en dos versículos del pasaje que narra esa oración. La encontramos en Juan diecisiete y los versículos veinte y veintiuno dicen así:

»No te pido solo por estos discípulos, sino también por todos los que creerán en mí por el mensaje de ellos. Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno, es decir, como tú estás en mí, Padre, y yo estoy en ti. Y que ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. (Juan 17:20-21 NTV)

Esto es lo que Dios me dijo que quiere para el próximo año. Que nuestro mensaje pueda ser creído por todos. Por cada persona que nos escuche, por cada ser que Dios nos ponga en el camino.

Dios y Jesús son uno, y él mismísimo Jesús le pide al Padre, a Dios, que nosotros seamos como ellos, uno. Qué podamos estar unidos en Cristo Jesús.

¿Cuál es el fin? → ¡Que el mundo crea!

Concluyo este pensamiento diciendo que como discípulos de Cristo debemos anunciar y enseñar cada día el evangelio de nuestro Señor Jesús. No debemos esperar a que nuestra iglesia nos dé el púlpito para hablar, nuestro escenario no es el púlpito de tu iglesia ni nuestra audiencia son las personas que están en ese espacio. No se debe ver así sino que nuestro lugar es estar dónde está el necesitado, estar con el que está angustiado, con el que llora, con el que pasa necesidad. Nuestro lugar es ir a dónde está el que necesita de Dios. Jesús mismo dijo que los sanos no necesitan médicos, pero sí los enfermos. Él vino a llamar los que se saben pecadores y necesitan arrepentimiento. Ése es nuestro lugar. Dar la vida por los demás de la misma manera que Jesús la dio para que su mensaje sea anunciado.

Más allá de las paredes de nuestras iglesias hay hijos, padres, hermanos, tíos, abuelos, primos. Hay personas en la calle, hay amigos de facultad, hay compañero de trabajo. Personas que necesitan escuchar de Dios y como iglesia debemos actuar. Pero hay una condición para que el mundo crea en Jesús, y es que como iglesia, ¡seamos uno!

¡Amén!

Facundo Vanni

Facundo Vanni

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Soy un seguidor de Jesús, "común y corriente". Trabajo, estudio y otras cosas de la vida. Me encanta escribir. Por lo general escribo poesía y también me gusta pensar devocionales, reflexiones, predicaciones y demás formas de comunicar las verdades de Jesús.

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Soy un seguidor de Jesús, "común y corriente". Trabajo, estudio y otras cosas de la vida. Me encanta escribir. Por lo general escribo poesía y también me gusta pensar devocionales, reflexiones, predicaciones y demás formas de comunicar las verdades de Jesús.

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