El Matrimonio que Dios Quiere: Los Deberes Matrimoniales

Efesios 5:22-30 – Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. (NVI)

Este es EL pasaje sobre el matrimonio. En mi iglesia, al menos, el pastor lo lee prácticamente en todos los casamientos, como una manera de dejar en claro cuáles son los deberes de los esposos y las esposas.

Creo que si hiciéramos una encuesta para determinar cuál es el pasaje que menos les gusta a las mujeres, sin dudas éste recibiría unos cuantos votos. ¿Qué es eso de “someterse”? ¿Acá se nos está dando una perspectiva machista de Dios? ¿Nos quiere decir esto que Dios no considera a los hombres y a las mujeres como iguales? La respuesta es, por supuesto, que Dios ama a los hombres y a las mujeres por igual, y que no tiene un “sexo favorito” (Gálatas 3:28). Por eso, en lugar de sacar conclusiones a la ligera de este pasaje, vamos a analizarlo un poco más.

El hombre, como cabeza del hogar, tiene que proteger y cuidar a su mujer, de la misma manera que Jesús cuida a su iglesia.

Primero vamos a hablar del esposo, ya que las indicaciones para él son menos polémicas por esto que acabo de comentar. La tarea que se le manda al esposo es la de amar a su esposa. Y no amarla así nomás, sino amarla con el mismo amor que tuvo Cristo al hacerse hombre y morir en la cruz por todos nosotros. Suena fácil, pero es ¡TREMENDO! A lo que apunta este pasaje es que el hombre, como cabeza del hogar, tiene que proteger y cuidar a su mujer, de la misma manera que Jesús cuida a su iglesia. Es decir, que un esposo ame a su esposa y sea cabeza de ella no implica que la vaya a limitar, sino todo lo contrario; implica que el esposo va a amar tanto a su esposa que la va a potenciar hasta “hacerla santa”, como este pasaje indica. Así que esposo, tu trabajo es el de amar de tal manera a tu esposa, que ese amor que vos le des a ella le permita estar mucho más cerca de Jesús cada día.

Dios le da al varón una autoridad, que a la vez conlleva la responsabilidad de guiar a toda la familia en el camino de Cristo. Esto no tiene nada que ver con que él vaya a ser mejor o peor.

Ahora vamos a analizar la parte que le toca a esposa. Se nos indica que ella tiene que someterse a su esposo y que él va a ser su cabeza, así como Cristo es la cabeza de la iglesia. Esto NO quiere decir ni que ella va a tener que dejar de pensar por sí misma para hacer siempre lo que él quiera, ni que va a pasar a ser una especie de esclava de él (parece exagerado, pero en ocasiones se interpreta de estas maneras). Para entender bien cuál tiene que ser el papel de la esposa, tenemos que entender primero una cosa: Esto de que el esposo va a ser cabeza del matrimonio y de la familia que formen, no significa que él vaya a ser mejor que la ella. Simplemente, Dios le da al varón una autoridad, que a la vez conlleva la responsabilidad de guiar a toda la familia en el camino de Cristo. Esto no tiene nada que ver con que él vaya a ser mejor o peor. Haciendo un paralelo, podemos decir que, a los ojos de Dios, un pastor no es ni mejor ni peor que nosotros, a pesar de que Dios les haya dado una autoridad que conlleva una responsabilidad para con toda su congregación. Y acá pasa lo mismo; es una responsabilidad adicional para el esposo la de guiar a la familia, pero que no lo pone en una posición superior, en comparación con su esposa, con respecto a Dios. Aclarado esto, podemos enfocarnos en el tema del sometimiento. Como les decía antes, esto no implica que la esposa tenga que hacer todo lo que su esposo le pide y seguirlo siempre. Sino imaginen que al esposo se le ocurre dejar de lado a Dios… ¿cómo Dios va a pedirle a la esposa que se olvide de que Jesús es su salvador sólo por “someterse” a su esposo? Este sometimiento de parte de la esposa sólo tiene sentido si el esposo cumple su parte (la de amarla). De esta manera, el esposo va a hacer cosas para que su esposa pueda estar más cerca de Jesús, y a eso es a lo que la esposa tiene que someterse. Es decir, la esposa tiene que recibir gustosamente esas muestras de amor que su marido le da, y tiene que respetarlo por eso. Si un marido ama a su esposa y busca la seguridad de ella, la esposa, por amor a su marido, se va a someter a él y va a aceptar esa seguridad y ese amor que él le quiere brindar.

Además, no se trata simplemente de que la esposa tenga que someterse a su esposo. Sino que el esposo también tiene que someterse a su esposa. Para eso tenemos que analizar el contexto de este pasaje, e ir a Efesios 5:21, donde dice que todos tenemos que someternos unos a otros, como parte de la iglesia. ¿Por qué? Porque el sometimiento es amor. Es preferir el bienestar del otro antes que el mío; ¡es el ser altruistas! De eso se trata amar; de no pensar en mi propio beneficio, sino siempre pensar en el de los demás.

¿Entendiste cuál es la conclusión de todo esto?

El marido, al amar a su esposa, se deja de lado a sí mismo y se somete a ella, mientras que la esposa se somete al marido por amor. Es decir, ambas acciones (amar y someterse) apuntan a la misma cosa, que es la de esforzarse para que el otro pueda crecer espiritualmente y conocer más a Papá, y que eso lo hagan por amor. ¿Viste cómo todo cierra y tiene sentido? ¿No es genial nuestro Dios?

Por eso quiero qué lindo que puedas leer este pasaje junto con tu esposo/a o futuro/a esposo/a, puedan mirarse a los ojos, y entender que lo que Pablo quiere decir en esta carta es que cada uno de ustedes debe amar tanto al otro, que eso lo lleve a buscar siempre lo mejor para esa persona, aunque eso no implique lo mejor para uno mismo. ¡Que delante de Dios puedan prometer amarse de la misma manera que Cristo nos ama a nosotros, con un amor totalmente incondicional!

Si ya te casaste, espero que puedas comprender lo gigante que es esa promesa que hiciste delante de Dios, y que puedas disfrutar de un matrimonio que se mueva conforme a la voluntad del Señor. Y si estás por casarte, es mi deseo que puedas entender lo que implica el paso que estás por dar.

Por mi parte, sigo esperando el cumplimiento de esa promesa que Dios me hizo, y espero poder contarte más al respecto cuando ese día llegue.

¡Dios te bendiga mucho!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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