La Puerta Estrecha

El pasaje que vamos a leer comienza a formar el cierre del Sermón del Monte. Tras las enseñanzas, ahora Jesús empieza a darle forma y dar entender que esto también se trata de acción, de llevar a la práctica todo lo aprendido.

13 »Solo puedes entrar en el reino de Dios a través de la puerta angosta. La carretera al infierno es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino.14 Sin embargo, la puerta de acceso a la vida es muy angosta y el camino es difícil, y son solo unos pocos los que alguna vez lo encuentran. (Mateo 7:13-14) (NTV)

Jesús nos indica dos caminos y dos puertas. Es prudente notar que no hay pluralidad de caminos, no hay varias formas de acceder al reino de Dios, sino una sola. O bien elegimos el camino de la vida, o elegimos el camino de la muerte.

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: 24 Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. (Lucas 13:23-24)

Dos caminos, tres tipos de personas.

Entonces, con estos dos pasajes, interpretamos que hay dos caminos y tres tipos de personas:

→  Los que van por el camino ancho

→ Los que intentan ir por el angosto y no acceden

→ Los que sí lo encuentran.

¿Quién o qué es la puerta?

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” (Juan 10:9)

Jesús es la puerta estrecha. Aquella que nos conduce a la salvación, a la vida, no hay otro. Él es quien nos da acceso al camino angosto que nos lleva al reino de Dios.

¿Cómo entramos?

A través del arrepentimiento y creyendo en su acto de salvación. Y cuando empezamos a vivir nuestra vida juntamente con Cristo. Pablo dijo que ahora ya no vivía él sino que Cristo vivía en él. Él se sentía como crucificado con Jesús, es decir, compartía el sentimiento de la cruz. Asimismo Pablo afirmó que vivió su vida, ya no en sus propios deseos sino a través de la fe en Jesús, que lo amó y se entregó por él (Gálatas 2:20). ¡Wow! Ese es nuestro ejemplo a seguir.

Sin embargo tenemos dos caminos para elegir:

El camino ancho es espacioso. Es un lugar donde tenemos acceso a muchas cosas, donde podemos llevar gran peso, pero nos conduce a muerte.

El camino angosto, en cambio, es más difícil. Te va a incomodar, te va a molestar. Uno va a contramano del mundo.

Es por esto que noto que es Conveniente viajar liviano. Cuando uno viaja liviano por la vida, tiene menos que perder, y es más fácil seguir por ese camino. Cuando Jesús te llama a seguirlo, te está diciendo “seguime”. Si viajás liviano tu decisión es más fácil, ya que tu carga a dejar es ligera.

La mejor forma para ir por el camino correcto

Jesús es la puerta y el camino. Él es camino que nos lleva al reino de los cielos. Y la mejor forma de seguir su camino es siendo discípulos de él. No se puede amar a Dios si no lo imitamos. Como discípulos de Cristo, nuestro principal objetivo es seguirle, obedecerlo y así llevar a cabo la misión que nos encomendó en la Tierra de predicar el evangelio y hacer discípulos de todas las naciones. Jesús dijo todo aquel que quiera seguirlo, tiene que negarse a sí mismo, es decir, dejar su ego o su vida egoísta de vivir, tomar su cruz, y seguirlo. (Mateo 16:24). En tiempos de Jesús la cruz representaba una sóla cosa, muerte. Entonces seguir a Jesús implica morirse uno mismo en su forma de vivir, para dar su vida por Jesús.

Entiendan esto: Jesús se presentó a la vida de sus apóstoles con una simple orden: “sígueme” (Mateo 9:9, Mateo 4:19). Ellos dejaron todo y lo siguieron, sin condiciones, sin ataduras. Para reflexionar.

El costo de ser sus discípulos

El camino es estrecho, esto nos indica dificultad, incomodidad. Seguir a Cristo nos va a costar todo lo que tenemos. Es simple de decir, pero a la vez es difícil de hacer. Pero esto es lo que nos pide Jesús (Mateo 8:19-22, Mateo 19:21, Mateo 16:24). Es hora de la acción, sabiendo que Dios nos dará lo mejor.

Entonces…

La puerta es angosta y aunque muchos intenten, quieran o se esfuercen por entrar no podrán, tendrán buenas intenciones e intentarán hacerlo, pero no lo lograrán. El camino estrecho es para valientes que quieran dar su vida por la causa de Jesús. Por aquellos imitadores de Cristo.

El camino es Jesús, Él es el Camino, la Verdad y la Vida, nadie va al Padre sino por Él (Juan 14:6).  Entre más avancemos en el camino del Señor más angosto se va haciendo, la incomodidad va hacer cada vez mayor y tendremos que moldearnos cada vez más. Pero ahí está Dios, Él es alfarero que va modelando y dando forma a nuestro camino conforme al discipulado de Cristo. Cuanto más estrecho sea, más necesitados de Jesús vamos a estar y eso genera estar cerca y en comunión con él.

“Por tanto, nosotros también,  teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” (Hebreos 12:1-2)

Vayamos por el camino correcto, alcancemos la puerta estrecha que es Cristo Jesús y seamos sus discípulos.

Facundo Vanni

Facundo Vanni

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Soy un seguidor de Jesús, "común y corriente". Trabajo, estudio y otras cosas de la vida. Me encanta escribir. Por lo general escribo poesía y también me gusta pensar devocionales, reflexiones, predicaciones y demás formas de comunicar las verdades de Jesús.

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