Una Iglesia en Comunión

Uno de los grandes problemas de la iglesia de hoy en día está en las dificultades que se encuentran para mantener la unidad, no sólo entre los miembros de una misma congregación, sino principalmente con aquellos que se congregan en otro lado. Es habitual que nos pongamos la camiseta de nuestra congregación, y que no nos importe demasiado lo que pasa en otras iglesias. Eso no está bueno, porque en definitiva somos todos parte de un mismo cuerpo (Efesios 4:4-6), y Dios quiere que nos preocupemos por todos nuestros hermanos en el mundo, y que podamos estar en comunión con ellos. Me duele mucho cuando veo a dos congregaciones compitiendo para ver cuál hace los mejores eventos, lleva a los mejores predicadores o tiene más miembros en sus asientos; suena ridículo… pero es tan ridículo como real. Hay gente que se alegra si a otra congregación le va mal, porque eso les hace sentirse bien, pensando en que están mejor. ¿No nos damos cuenta que somos parte de un mismo equipo? ¿No notamos que si hermanos de otra congregación sufren, nosotros tendríamos que sufrir con ellos, y que si hermanos de otra congregación se alegran, nosotros tendríamos que alegrarnos con ellos? (Romanos 12:15)

En este mensaje vamos a reflexionar sobre algunos puntos a tener en cuenta para no ser una congregación aislada, y tener contacto con hermanos que se congregan en otros lados, para que podamos ser de bendición unos con otros.

Efesios 6:21-22 – Nuestro querido hermano Tíquico, fiel servidor en el Señor, les contará todo, para que también ustedes sepan cómo me va y qué estoy haciendo. Lo envío a ustedes precisamente para que sepan cómo estamos y para que cobren ánimo. (NVI)

Pablo ya está finalizando su carta a los efesios, cuando menciona al hermano que sería el encargado de llevarla hasta ellos, puesto que él se encontraba prisionero en Roma. Tíquico era originario de Asia (Hechos 20:4), probablemente de la misma ciudad de Éfeso. Por la manera en que se expresa Pablo al decir “nuestro querido hermano”, nos da la idea de que los efesios ya lo conocían. El apóstol indica que, más allá de la carta, Tíquico iría a llevar noticias de cómo estaba todo por Roma en aquel tiempo. Es claro que Pablo confiaba plenamente en este hombre, ya que sería quien daría testimonio de todo lo que él estaba pasando durante su encarcelamiento. Pero no sólo lo envía para llevarles las novedades, sino que además Tíquico iría de visita para que los hermanos de la iglesia de Éfeso pudieran cobrar ánimo.

Esto me dio bastante para pensar respecto a cómo son nuestras relaciones con las personas de otras congregaciones. ¡Qué lindo sería que, así como Tíquico, nosotros también podamos hacer algo para ellos cobren ánimo y renueven su motivación y compromiso para con el Señor! Y sabés que es lo genial de todo esto: Que podemos hacerlo. Por eso, en este mensaje, quiero enumerar tres maneras en las cuales podemos comprometernos a animar a los creyentes de otras congregaciones a seguir adelante con la obra que Dios está haciendo en ellos, de manera que puedan dar a conocer el mensaje de salvación a muchas más personas.

1- Las visitas.

Las visitas son el medio por excelencia mediante el cual podemos bendecir a hermanos de otra congregación. Se trata simplemente de ir, compartir un tiempo con ellos en alguna de sus actividades, avivar el fuego del Espíritu que hay en ellos para que permanezcan fieles y constantes en la obra del Señor, y motivarlos a seguir creciendo. Un abrazo a tiempo o una palabra oportuna pueden cambiar el rumbo de la vida de una congregación. Esto nos va a dar la posibilidad de conocer a otras personas y maravillarnos por la diversidad en la que la iglesia muestra la sabiduría del Señor (Efesios 3:10). Cada vez que entro a una iglesia por primera vez cierro los ojos y pienso: “Vaya uno a saber de qué manera maravillosa sirven a Dios en este lugar”. Es hermoso poder ir a congregaciones donde tienen costumbres tan variadas unas respecto de la otra, pero todas hacen sus reuniones con el único objetivo de glorificar y adorar a Dios. Vos llevás palabras de aliento y bendición, pero a su vez te volvés a tu iglesia con una mochila llena de cariño, aprecio y motivación, porque cuando vemos cómo otros sirven al Señor, él nos habla y nos muestra qué cosas podríamos aplicar en nuestra congregación.

¡Animate a visitar!

2- La correspondencia.

Hay veces que las visitas son complicadas. Pueden demandarnos bastante tiempo, o los horarios de reunión pueden coincidir con los de nuestra congregación, dificultándonos un poco la cosa. También pueden existir limitaciones geográficas que hacen que nos resulte difícil estar con los hermanos de tal lugar. Sin embargo, tenemos otro medio tan importante como el primero: la correspondencia. Hoy en día, con las redes sociales, esta tarea se simplifica bastante, permitiéndonos estar en contacto con hermanos que están en la otra punta del mundo con suma facilidad. ¿Aprovechamos esta posibilidad que nos brinda la tecnología? A mí, personalmente, me encanta cada tanto mandarles un mensajito a los hermanos de distintas congregaciones que Dios me dio la posibilidad de conocer, para saber cómo van sus cosas, si están pasando por alguna dificultad en la iglesia, o simplemente para alentarlos a seguir creciendo en el Señor. Son pequeños gestos desinteresados con los cuales podemos bendecir a muchas personas. Está bueno que veamos las fotos de un evento que hicieron en tal lado, por ejemplo, y que podamos darles nuestros comentarios a los hermanos; incluso podemos hacerles sugerencias para que sigan mejorando lo que están haciendo.

La correspondencia es una linda manera de estar en contacto con otras congregaciones, y es en definitiva el medio que usó Pablo para comunicarse con aquellas iglesias que estaban lejos de donde él se encontraba.

¡Animate a bendecir a hermanos de otras congregaciones escribiéndoles algo y compartiéndoles algún versículo!

3- La oración.

En el pasaje que estamos analizando no encontramos ninguna referencia directa a la oración. Para ello, tenemos que ir un par de versículos más atrás:

Efesios 6:18 – Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes. (NVI)

Es así como, a partir de esto, llegamos al tercer medio mediante el cual podemos estar en contacto con nuestros hermanos de otras congregaciones: la oración. Pablo nos alienta a perseverar en nuestras oraciones por los creyentes que se encuentran en todas partes. Nos cuesta bastante esto, ¿no? En general, nuestras oraciones tienden estar centradas en nosotros mismos, o a lo sumo en las personas más cercanas a nosotros. Qué lindo sería que pudiéramos empezar a preocuparnos por los hermanos que se congregan en otros lados, sea en nuestra misma ciudad o en otros países, pero que podamos tomarnos un tiempo para orar por todos ellos. Orá para que aquellas congregaciones que están pasando por momentos difíciles puedan permanecer firmes en el Señor, y orá también para que aquellas que están un poco más tranquilas no pierdan el foco de la misión que tenemos que cumplir como hijos de Dios.

¡Animate a orar por hermanos que se congreguen en otros lados!

Conclusión

Que en este tiempo podamos reflexionar sobre este pasaje y analizar si estamos siendo de bendición para los hermanos que se congregan en otros lados. ¿Estás visitando? ¿Estás enviando correspondencia? ¿Estás orando? Si lo estás haciendo, te animo a que sigas adelante con ello, y si no, te aliento a que puedas empezar a hacerlo, y descubrir las enormes bendiciones que Dios tiene para darte cuando empezamos a disfrutar de una confraternidad sana entre hermanos.

Es mi deseo que puedas animarte a ayudar a estar en comunión con otros hermanos para que ellos puedan “cobrar ánimo”, tal como Tíquico lo hizo con los efesios.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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