Señuelos: ¿En qué usamos nuestro tiempo?

Hoy vivimos en una época en la que la iglesia, más que nunca, se amolda a las costumbres y a la comodidad que ofrece el mundo. Mientras que unos pocos se la juegan verdaderamente por el evangelio, la gran mayoría de los creyentes pasa su vida en la comodidad de los templos, haciendo a un lado el verdadero propósito por el que estamos en la tierra. Perdemos el tiempo, en lugar de usarlo para la gloria de Dios. Por eso, en este texto, quiero invitarte a reflexionar sobre qué hacés en tu vida y si eso realmente tiene por objetivo levantar el nombre del Señor.

Efesios 5:15-16 – Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos (NVI)

¿Cómo hacemos para vivir como sabios? Aprovechando al máximo cada momento oportuno.

El apóstol Pablo advierte a los efesios, y de la misma manera a nosotros hoy en día, sobre la manera en que ellos vivían. Después de enunciar varias cosas que están mal entre el final del capítulo cuatro y el principio del cinco, llegamos a una importante conclusión: como hijos de Dios tenemos que tener cuidado con la forma de vivir que tenemos. No debemos vivir como necios, sino que debemos movernos conforme a la sabiduría que viene de Dios en cada cosa que hacemos. A partir de esto nos surgen dos preguntas que son respondidas en este mismo versículo: ¿Cómo hacemos para vivir como sabios? Aprovechando al máximo cada momento oportuno. ¿Por qué debemos vivir como sabios? Porque los días son malos. Y hoy más que nunca lo son… (2 Timoteo 3:1-4), por lo que si este pasaje es aplicable a los efesios, cuánto más lo es para nosotros.

En este tiempo, el diablo está usando un montón de señuelos para desviarnos de los propósitos de Dios. En el rugby, se conoce como señuelo a un jugador que ataca a la defensa simulando tener la pelota, cuando en realidad no la tiene; de esta manera, los defensores son distraídos y, a partir de esto, un compañero podría aprovechar para lograr una posición ventajosa. Haciendo un paralelo con nuestra vida cristiana, el diablo utiliza muchas cosas como señuelos, para hacer que nosotros perdamos el foco de nuestro verdadero propósito como hijos de Dios, y terminemos tackleando a alguien que no tiene la pelota, mientras él penetra nuestras defensas.

¿Qué cosas pueden ser usadas como señuelos por el diablo en estos tiempos?

  • Un videojuego: Cuando pasás horas y horas jugándolo.
  • Una profesión: Cuando vivís con el único objetivo de trabajar, estudiar y crecer profesionalmente.
  • Una persona: Cuando tu vida, tu estado de ánimo y tu relación con Dios dependen de otra persona.
  • Una serie de TV: Cuando pasas día tras día mirando muchos capítulos de tu serie favorita.
  • Facebook: Cuando pasás horas en la página de inicio para ver qué publican los demás.
  • El servicio en la iglesia: Cuando te dedicás tanto a hacer tal o cual cosa en la iglesia que eso termina haciendo que no dediques tiempo a tu relación con Dios.

Estos son algunos ejemplos de cosas que se pueden meter tan en profundidad en nuestras vidas, que pueden terminar haciéndonos estar lejos de Dios; cosas que hacen que no podamos aprovechar nuestro tiempo para glorificarle.

Es importante notar la manera en que trabaja el diablo: Él no va a hacer que de la mañana a la noche dejés a un lado tu relación con Dios y no vayas más a la iglesia; para nada. El deterioro espiritual se produce como algo progresivo; casi imperceptible. Empezaste a jugar un jueguito que está buenísimo, tan bueno que un día decidiste faltar a la iglesia; seguiste a full jugándolo y, sin darte cuenta, dejaste de orar todos los días. Con el correr del tiempo, y ya hacía un mes desde la última vez que te congregaste. Finalmente, cuando te diste cuenta, tu vida pasó, y pasó lejos del Señor. El poner el foco principal de nuestra vida en algo que no tiene que ver con Dios termina repercutiendo en nosotros de tal manera que nos lleva a ir alejándonos lentamente de él.

Es interesante notar cómo el diablo va obrando lentamente en nuestras vidas, y nos va acostumbrando a hacer cosas que no glorifican al Señor. Quizás decimos un insulto una vez, y no hay ningún problema con eso mientras que suenen las alarmas espirituales adentro nuestro haciéndonos notar el error, para que así podamos pedirle a Dios que nos perdone y que nos ayude a cambiar. El inconveniente surge cuando insultamos una vez tras otra sin darnos cuenta de que lo estamos haciendo; así es como el diablo va cegando nuestro entendimiento y apagando el Espíritu que habita en nosotros. Lo de los insultos fue sólo un ejemplo, pero podés trasladarlo a cualquier otra situación que se te ocurra.

Un buen ejercicio para asegurarnos de estar glorificando a Dios con todo lo que hacemos está en preguntarnos cuál es el objetivo de cada una de nuestras acciones. ¿Nos hace crecer? ¿Nos acerca más a Dios? Te pongo algunos ejemplos relacionados con mi vida personal, para que vos puedas hacer algo similar en la tuya:

  • Leer: Me sirve, ya que me ayuda a desarrollarme como escritor, y escribiendo es una de las maneras en que Dios cumple sus propósitos en mi vida.
  • Jugar videojuegos: No me acerca a los propósitos de Dios. Sólo juego entre amigos, para estrechar vínculos.
  • Usar el celular durante los cultos: No le encuentro ningún beneficio en mi vida. Si me llegan mensajes los leeré después de la reunión.
  • Mirar deportes: Me encantan, pero no glorifico a Dios con esto. Los miro de vez en cuando, como tiempo de distención. Sin embargo, tengo cuidado de que el tiempo de distenderme no se extienda demasiado.

No hay nada malo en dedicar tiempo a estas cosas; el problema está cuando alguna de ellas nos alejan del propósito que Dios tiene para nuestras vidas, y nos hacen desaprovechar el tiempo que deberíamos usar para cumplir la voluntad del Señor.

Sean dos días, dos años o cien años más, que podamos usar todo nuestro tiempo para la gloria de su nombre.

Dios no quiere estar primero en tu lista de prioridades, sino que quiere estar más allá de tus prioridades, porque es más importante que cualquier otra cosa. Debemos resistir al diablo y a todos los señuelos que intenta enviarnos para romper la comunión que tenemos con Dios. Busquemos aprovechar al máximo nuestro tiempo. Es normal que oremos pidiendo sanidad, pidiendo que se nos extiendan los años de vida, y cosas similares. ¿Qué tal si en lugar de pedir más tiempo de vida comenzamos a pedirle a Dios que nos ayude a aprovechar el tiempo que tengamos? Sean dos días, dos años o cien años más, que podamos usar todo nuestro tiempo para la gloria de su nombre, para que así podamos crecer y bendecir a otros con nuestro crecimiento.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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