Tiempos de Conquista

Es interesante leer y reflexionar sobre el capítulo 11 de Deuteronomio, donde Dios continúa preparando al pueblo de Israel para entrar a la tierra prometida. El libro de Deuteronomio, cuyo significado es “segunda ley”, hace referencia al período en el que el pueblo de Israel se encontraba del lado oriental del río Jordán, próximo a cruzarlo e ingresar a la tierra de Canaán. Ya habían pasado 38 años desde que hubieran recibido la ley en el monte Sinaí, y durante ese tiempo la habían experimentado en el desierto. Tras esa experiencia, y con una nueva generación reemplazando a aquella que había fallado y no había creído a Dios, se hace un repaso de algunos aspectos importantes de la ley y se adaptan otras cuestiones, puesto que el pueblo ya no marcharía sino que se asentaría.

En el capítulo 11 de este libro, se dan instrucciones referidas a la toma y ocupación de la tierra, donde Dios los amonesta a obedecerle siempre, estando dispuesto a bendecirlos si así lo hacían.

Deuteronomio 11:8-9 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla; y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, de la cual juró Jehová a vuestros padres, que había de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel. (RVR)

Deuteronomio 11:24-25 – Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio. Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho. (RVR)

Dios les otorga a los israelitas las tierras que van desde el río Eufrates hasta el mar Mediterraneo, y desde el Líbano hasta el desierto que ellos habían atravesado anteriormente. Sin embargo, ellos nunca llegaron a ocupar ese territorio que ronda los 800.000 km2. Por el contrario, incluso en grandes épocas como la de David o Salomón como reyes, la tierra que el pueblo de Israel tuvo en su posesión nunca superó los 80.000 km2 (un 10% de todo lo que les correspondía). ¿A qué se debió esto? ¿Dios faltó a su promesa? Claro que la respuesta es no, Dios no faltó a su promesa. La clave está en los versículos 24 y 25, donde se indica que Dios les concedería toda la tierra que la planta de sus pies pisara dentro del rango establecido. Miren la importancia que tenía esto que Dios se los remarcó dos veces. No obstante, los israelitas hicieron caso omiso a la indicación y nunca salieron en busca de las tierras que Dios había acordado otorgarles. En el siguiente mapa, se muestra en amarillo el territorio prometido a Israel:

greatIsrael

Es a partir de esto que nosotros podemos trazar un paralelo en nuestra vida como cristianos. Como sabemos, todos somos salvos por la gracia desde el momento en que aceptamos a Cristo como nuestro salvador. Sin embargo, no todo cristiano toma posesión de las bendiciones que Dios tiene para quienes creen en él. De la misma manera en que los israelitas no tomaron posesión ni se gozaron de la tierra, hay cristianos que son pobres espiritualmente, pero no porque Dios no les haya dado bendiciones espirituales, sino porque ellos no salieron en busca de esas bendiciones. Todo se centra en tomar posesión de aquello que ya es nuestro.

Hay grandes bendiciones espirituales hoy en día, las cuales perderemos si no somos obedientes para con Dios. Jesús dijo que si le amamos, debemos guardar sus mandamientos. La obediencia ofrece una relación personal con Dios, y el Señor bendecirá la obediencia.

Por otro lado, así como los israelitas debían dejar de comer el maná una vez que entraran en la tierra prometida, para empezar a comer el fruto de aquel lugar, nosotros debemos alimentarnos de la palabra de Dios.

De la misma manera que los israelitas tuvieron que enfrentar una serie de dificultades para tomar la tierra prometida, debiendo vencer a diversos enemigos, nosotros también tendremos que pasar por distintas situaciones que nos pondrán a prueba, pero si nos mantenemos firmes en el Señor, saldremos fortalecidos, creciendo espiritualmente. Esforzarnos por crecer. Crecer es la palabra clave para tomar las bendiciones espirituales que Dios ya nos ha entregado.

Es por medio del poder del Espíritu Santo que vamos a poder obtener todas las bendiciones espirituales. Dios nos las otorga incondicionalmente, pero la posesión de ellas es algo condicional, y depende de nosotros.

Si queremos crecer día tras día en nuestra vida cristiana, debemos dejar nuestro lugar de comodidad y salir en busca de esas bendiciones.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Fede Sinopoli

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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