Una Pregunta Clave

Hace unos días pensaba en las diferentes situaciones que vive un cristiano. Y me centré en aquellas personas que reciben un no o que no reciben una respuesta favorable, desde el punto de vista propio, a las oraciones que hacen a Dios.

¿Cuántas veces has orado por un familiar enfermo y no se ha sanado? ¿Cuántas veces oraste por un sí en una acción específica, y recibiste un no como respuesta? ¿Cuántas veces Dios te respondió lo que no querías escuchar?

Cuando uno no encuentra respuestas favorables de parte de Dios comienzan las dudas. Uno comienza a dudar de su fe, del poder de Dios, de la vida misma. Uno flaquea porque siente que las cosas no le están saliendo bien. Uno tiende a culpar a Dios, o hacerlo responsable de los fracasos. Como dije anteriormente, uno duda de Dios.

Lo bueno de dudar, es que cuando uno tiene interrogantes investiga. Sí yo tengo dudas sobre cómo usar mi celular o como preparar una comida buscaré información. Así entonces la duda nos permite conocer más a Dios y llegar a niveles de entendimiento que quizá, si no hubiera que preocuparse por algo, de otra forma no llegarías. Esto le pasa al cristiano de las situaciones favorables. Cuando todo está bien y se encuentra en una posición de confort, Dios es Dios y está todo bien, pero cuando las situaciones son desfavorables y la fe flaquea, ahí comienza a pensar y a descubrir a Dios.

Ante toda esta problemática de respuestas desfavorables según lo que yo considero que es correcto, encuentro una pregunta clave: ¿Qué me motiva a seguir creyendo en Dios? ¿Qué me motiva a seguir a Jesús? A pesar de que las cosas no salen como quiero o que mi panorama sea negro.

Y la respuesta la encuentro en una sola palabra: Gracia. La gracia de Dios es aquel regalo inmerecido, aquel favor de Dios que es la Salvación. La respuesta la encuentro en ese acto de amor, aunque no podamos hacer nada por ganarla, aunque no podamos hacer nada por merecerla, la gracia de Dios es lo que me motiva a seguir a Jesús.

Y ahora empezamos a entender que todo lo que sucede alrededor es totalmente secundario. Que si Dios dice “sí” o si dice “no” no cambia mi fe, no va a cambiar mi creencia, porque el gran sentido de mi vida, el gran sentido de ser un hijo de Dios es entender que un día estaba muerto pero cuando creí que hubo un tal Jesús, que es el hijo de Dios y Dios mismo, que se humilló a sí mismo y tomó forma humana, que fue obediente hasta la muerte entregándose como sacrificio, sufriendo la miseria humana, y así pagar el precio del pecado de toda la humanidad, ese mismo Jesús murió en una cruz y resucitó para que todo aquel que le cree, haya hecho lo que haya hecho en su vida, aunque haya sido el mejor pecando, reciba el perdón de sus pecados si decide arrepentirse de ellos, y así tenga vida, vida en Jesucristo.

Entonces, cuando empezamos a entender estas cosas, que aunque Dios no nos responde a nuestras peticiones de modo favorable según nuestra propia opinión, que incluso puede ser esta incorrecta según los planes de Dios, notamos que es totalmente secundario, que mi condición de hijo de Dios no pasa por si responde con un “sí” mis peticiones sino en saber que un día mi destino era la muerte, pero ahora por su gracia soy salvo.

“Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.” (Mateo 6:33 NTV)

La salvación y vivir una vida en búsqueda constante a Dios es mucho más importante que lo que yo reciba de mis oraciones. Concluyo refiriéndome a Pablo. Apóstol de Jesús, gran siervo y misionero de Cristo y a través de él el evangelio se expandió de maneras increíbles. Pablo decía que tenía un “aguijón en la carne” y que le había pedido a Dios que se lo saque. Sin embargo Dios le dice:

“Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad».” (2 Corintios 12:9 NTV)

No necesitás que te conteste la oración, vos lo que necesitás es la gracia de Dios, lo que necesitás es la salvación de Dios. Eso es el evangelio, no se trata de lo que yo recibo a cambio, no se trata de recibir, ni siquiera de cómo la paso en mi vida terrenal. El evangelio se trata de Jesucristo, de aquel que vino a ser el nexo entre Dios y nosotros, para así darnos vida. La gracia de Dios vale más que cualquier otra cosa en la vida, más que el oro, más que la plata, más que una sanidad. Simplemente con creer en su acto en la cruz. Y una vez que le creemos, lo seguimos, más allá de que no tenga alegría o aunque muchas veces sufra, aunque no sea todo exitosamente visto con mirada humana, porque lo más importante es que mi vida esté juntamente con Cristo y que su gracia me cubra.-

Facundo Vanni

Facundo Vanni

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Soy un seguidor de Jesús, "común y corriente". Trabajo, estudio y otras cosas de la vida. Me encanta escribir. Por lo general escribo poesía y también me gusta pensar devocionales, reflexiones, predicaciones y demás formas de comunicar las verdades de Jesús.

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Soy un seguidor de Jesús, "común y corriente". Trabajo, estudio y otras cosas de la vida. Me encanta escribir. Por lo general escribo poesía y también me gusta pensar devocionales, reflexiones, predicaciones y demás formas de comunicar las verdades de Jesús.

Un comentario en “Una Pregunta Clave

  1. Pedí a Dios padre Y al hijo Cristo bendito por la sanidad de mi esposo que estaba en cama y murió. Al tiempo me di cuenta que ya la vida de mi esposo no era estar conmigo,ya compartió,hizo lo que tenia que hacer a mi lado,pero era el momento de partir a los brazos del señor para seguir alabándolo y glorificándol. Pero no entiendo su partida simplemente por él no era malo y estaba en los caminos del Señor.

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