Una Generación que Busca su Rostro

Me gusta mucho la música. Para ser honestos, me la paso escuchando música. Sea mientras trabajo, mientras estudio, mientras leo la Biblia, o haciendo cualquier otra cosa. Últimamente, tuve la posibilidad de descubrir muchas bandas cristianas, sobre todo en inglés, cuyas canciones fueron y son de mucha bendición para mi vida. Una de ellas es Kutless. En esta ocasión, quiero hablarles sobre una canción de ellos, que lleva el nombre “Give us clean hands”, la cual me permitió descubrir un hermoso pasaje del Salmo 24, que ahora voy a compartir con ustedes:

Salmos 24:3-6 – ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos. Quien es así recibe bendiciones del Señor; Dios su Salvador le hará justicia. Tal es la generación de los que a ti acuden, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (NVI)

En este pasaje encuentro dos implicancias importantes para nuestra vida como hijos de Dios. Una está bien explícita, y la otra hay que analizarla un poco más. Veámoslas:

  1. La Santidad:

Esta es la porción del mensaje que se ve con más facilidad. Nosotros, como humanos, estamos completamente perdidos y alejados de Dios por nuestra naturaleza pecadora. No hay forma en que podamos acercarnos a la presencia del Padre con todo el pecado que llevamos a cuestas. Si queremos subir al monte del Señor, y si queremos estar en su lugar santo, tenemos que cumplir tres características importantes:

  • Tener manos limpias: Cuando hablamos de una persona culpable de algún crimen o delito, podemos decir que tiene las manos manchadas. Mismo cuando alguien va a hacer algo malo, se suele referir a esa acción como “ensuciarse las manos”. Tomando esta consideración, podemos entender que las manos limpias hablan de justicia. En la vida cristiana, esto hace referencia a que nosotros tenemos nuestras manos manchadas de pecado; somos culpables delante de Dios por nuestra depravación y somos merecedores de su ira. Sin embargo, él, en su infinita misericordia, nos proveyó de un rescate; nos dio un medio para que podamos tener las manos limpias, como si nunca hubiéramos pecado. Esta es la justificación que alcanzamos cuando creemos en el sacrificio de Jesús. Su sangre nos limpia de toda maldad y nos hace justos, para que podamos presentarnos delante de la presencia de Dios libres de pecado.
  • Tener corazón puro: El corazón puro es ese famoso nuevo corazón que tantas veces se menciona desde los púlpitos. Dios cambia un corazón duro, de piedra, por un corazón tierno, sensible a las necesidades y al dolor de los demás. Este corazón es el que se niega a sí mismo para seguir a Dios; es el que hace a un lado sus propios placeres con tal de ser de bendición para otro; es el que se humilla y busca la guía del Señor en todo momento; es el que tiene la capacidad de amar sin condición, sin esperar ser amado a cambio. Sólo alguien con este corazón sincero, humilde y verdadero puede estar en la presencia de Dios. Ese es el corazón puro.
  • No adorar ídolos: Si queremos verdaderamente estar en la presencia del Señor, él tiene que ser lo primero en nuestra vida. Este Dios celoso de nosotros no está dispuesto a tolerar que digamos que creemos en él mientras le damos prioridad a otros “dioses”, como puede ser un vicio, el servicio en la iglesia, la religiosidad, el dinero, o cualquier otra cosa que se te venga a la cabeza que pueda tomar el lugar de Dios en la vida de alguien. Una persona que no ame a Dios con todo su ser, y por sobre todas las cosas, no puede tener manos limpias ni tampoco puede llevar un corazón puro. Estas personas no pueden subir al monte del Señor ni tampoco entrar a su lugar santo.

Algo que me encanta es la manera en la canción hace referencia a este pasaje; sin dudas los muchachos de Kutless entendieron bien el mensaje. Ellos no dicen “tengamos manos limpias; tengamos corazones puros”, sino “danos manos limpias; danos corazones puros”. Si bien la santificación demanda un esfuerzo de nuestra parte, nunca podríamos tomar la decisión de llevar adelante esa tarea si no fuera por la gracia de Dios obrando en nosotros. Es el Espíritu el que nos mueve a santificarnos. No podemos tener manos limpias y corazones puros por nuestros propios medios, porque la justicia no puede venir de nosotros, ni tampoco el vivir para glorificar a Dios. Sólo el Señor puede hacer eso. Él nos lo tiene que dar.

  1. La marca que debemos dejar:

La generación que busca el rostro de Dios, es aquella que cumple con los tres puntos que acabamos de mencionar. Esta generación se caracteriza por recibir las bendiciones del Señor. Ahora bien, ¿qué hacemos con esas bendiciones? La Biblia es clara al respecto: Dios nos bendice para que nosotros seamos de bendición a otros. Es decir, al ser una generación apartada para Dios, debemos dejar una marca en cada lugar donde estemos; debemos dejar una marca a los que pasan tiempo con nosotros. Veamos un ejemplo…

Hechos 13:36 – Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios, murió, fue sepultado con sus antepasados, y su cuerpo sufrió la corrupción. (NVI)

¡Qué lindo sería que Dios pudiera decir de mí lo que dijo de David, cuando éste falleció! Él, hasta el día de su muerte, se dedicó a servir a su generación conforme al propósito que el Señor tenía para su vida. Así es como, perseverando hasta el final, llegó a la salvación; llegó a poder entrar en el monte del Señor y en el lugar santo.

Trabajemos día a día para ser una generación que dedique todo su tiempo a servir al Señor y a buscar cumplir los propósitos que Dios tiene para nosotros, para así dejar una marca en la vida de todos lo que nos rodean.

Oremos para que, como dice la canción y el salmo, podamos ser una generación que busque constantemente el rostro de Dios, y que no se deje llevar por todas las distracciones que Satanás pretende meternos en el camino para alejarnos de los propósitos de Papá.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

More Posts

Comentarios

comentarios

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *