Un asesinato llamado aborto

Como hijos de Dios, tenemos que estar dispuestos a defender nuestras creencias y los mandatos bíblicos en todo momento, aun cuando eso conlleve una gran oposición de parte de buena parte de la sociedad. Uno de los principales temas sobre los cuales no tenemos que ceder como cristianos es el aborto. Antes de empezar a desarrollar el tema quiero hacer una aclaración importante, para que no se malinterprete este texto: con esto no estoy diciendo que como cristianos tenemos que buscar imponer nuestras creencias por la fuerza. No podemos pretender que una sociedad caída y completamente apartada de los valores de Dios entre en razón sobre estos temas. A lo que voy al decir que no tenemos que ceder es al hecho de que tenemos que tener nuestra postura bien firme y clara, como iglesia, sin importar que por ello nos lluevan críticas y muchas personas se vuelvan más reticentes a acercarse a nuestras congregaciones. Desde el punto de vista bíblico, el aborto es un asesinato y punto final.

A continuación, vamos a analizar juntos una serie de pasajes bíblicos que nos van a dar una mejor perspectiva sobre por qué nos tenemos que oponer al aborto…

La base de la discusión

Antes de empezar a meternos en cuestiones bíblicas, es necesario que partamos de una base fundamental, sin la cual carece de sentido todo tipo de argumentación: desde el momento de la concepción hay vida. Por definición, una célula es el elemento de menor tamaño que puede considerarse vivo. Por tal motivo, no queda dudas que un bebé que se está formando en el vientre de su madre tiene efectivamente vida. Es por eso que hay tantas discusiones respecto al aborto. Si no fuera así y estuviera comprobado que un feto no es un ser vivo hasta después de cierto desarrollo, ¿qué sentido tendría discutir? La discusión existe por el simple hecho de que está en juego la vida de una persona inocente. No nació, es cierto, y se está desarrollando, pero ¿no es igual de verdadero que un nene de dos años también se está desarrollando?

Es habitual ver como los padres empiezan a comunicarse con el bebé desde antes de su nacimiento. Es decir que desde el vientre de su madre tienen una relación íntima con él. Ésta es una razón más para entender que el aborto es injustificable, porque hay una vida en juego. Hay quienes dirán “yo tengo derecho a elegir qué hacer con mi embarazo”. Tiene sentido, pero hay un detalle que se nos está escapando: ¿tu derecho no termina donde empieza el de la otra persona? Si vos estás planeando un aborto, lisa y llanamente estás conspirando para asesinar a un tercero. Que una madre se reúna con un médico para acordar un aborto es equivalente a que un hombre se junte con otro para acordar matar a alguien que les cae mal. ¿O acaso estos hombres están en su derecho de “elegir” qué hacer con la vida de esta persona que no les resulta simpática? ¡Claro que no! De igual manera sucede en el caso del aborto: en ambos casos se está viendo la manera de acabar con la vida de una persona.

La Biblia, como veremos a continuación, defiende el concepto de vida desde la concepción incluso antes de contar con los grandes avances que la ciencia tiene hoy en día…

Dios conoce a las personas desde antes de su nacimiento

Job 10:8-12 – Tú me formaste con tus manos; tú me hiciste, sin embargo, ahora me destruyes por completo. Recuerda que me hiciste del polvo; ¿me harás volver tan pronto al polvo? Tú guiaste mi concepción y me formaste en el vientre. Me vestiste con piel y carne y tejiste mis huesos junto con mis tendones. Me diste vida y me mostraste tu amor inagotable, y con tu cuidado preservaste mi vida. (NTV)

Salmos 139:13-16 – Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. (NVI)

Es muy lindo ver la manera en que estos pasajes describen cómo Dios va dándole forma a esta nueva persona desde el vientre de su madre. Él es el único capaz de dar el aliento de vida; de hacer el milagro de la existencia. Cada etapa de la formación del bebé es guiada por la mano de Dios, y él nos conoce desde ese momento, porque en definitiva es quien va poniendo la piel, la carne y los huesos en su lugar. Ni Job ni el salmista debían conocer demasiado de biología, pero es hermoso cómo, inspirados por Dios, pudieron hacer una descripción tan detallada de la formación del cuerpo humano.

Notemos que Job declara que desde su formación Dios mostraba su amor para con él. Y no sólo eso, sino que es el Señor el que se encarga de preservar la vida de los bebés que se están desarrollando en el vientre de sus madres. Los ojos de Dios están posados sobre esta nueva vida, y él está controlando cada etapa del proceso de formación del cuerpo humano. Ya desde ese entonces, cuando todavía no teníamos días, todo ya estaba escrito en el libro del Señor.

Dios tiene comunión con las personas desde antes de su nacimiento

Salmos 22:9-10 – Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú. (NVI)

Al leer este pasaje quedé maravillado. Dios no sólo nos conoce y nos va formando desde que estamos en el vientre materno, sino que tiene una perfecta comunión con nosotros. Desde antes de nacer él nos está cuidando y está velando por nuestras vidas. Y no sólo eso, sino que el salmista de una declaración que me eriza la piel: él era su Dios desde el vientre de su madre. Es interesante que un bebé en formación, a pesar de tener vida, no tiene la capacidad de elegir si quieren creer o no en el Señor. Sin embargo, él afirma que desde ese momento está en comunión con nosotros. Eso nos lleva a pensar… ¿quiénes somos nosotros para romper una relación de este tipo con un acto como el aborto? Sin dudas que abortar es actuar en contra de la obra de Dios.

Dios les da un propósito a las personas desde antes de su nacimiento

Jeremías 1:5 – Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. (RVR)

Gálatas 1:15 – Sin embargo, Dios me había apartado desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia. (NVI)

A partir de estos dos pasajes, podemos entender que Dios nos da un propósito para nuestras vidas y nos llama desde que estamos en el vientre de nuestras madres. Ya desde ese momento el Señor nos aparta para hacer tal o cual cosa para su gloria. Siendo así, al matar a una persona por medio del aborto, también estamos atentando contra el llamado que Dios ya le estaba haciendo desde el momento de su concepción.

Dios es el único con autoridad para dar y quitar la vida

Deuteronomio 32:39 – ¡Vean ahora que yo soy único! No hay otro Dios fuera de mí. Yo doy la muerte y devuelvo la vida, causo heridas y doy sanidad. Nadie puede librarse de mi poder.

El dar la muerte es algo que corresponde únicamente a Dios. El hombre no tiene autoridad para matar injustamente a una vida inocente. El querer tomar esa posición es querer ponerse en el papel del Señor, algo que resulta ser completamente herético. Dios es quien da la vida y quien la quita; sólo él.

El futuro que nos espera de la mano del aborto

En la antigua Gracia, más precisamente en Esparta, los niños al nacer eran sometidos a evaluación. Como se trataba de un pueblo guerrero, ellos determinaban qué niños eran aptos para formar parte del ejército cuando fueran más grandes. Todos aquellos bebés que se los consideraba débiles o que sufrían algún tipo de enfermedad o deformidad se convertían en una molestias para esa sociedad, por lo que la resolución era arrojarlos desde el monte Taigeto. De esa manera, los espartanos creían que se asegurarían de que todos los varones pudieran llegar a ser grandes guerreros.

Gracias a Dios esta tradición acabó, y es vista como algo malo en gran parte del mundo. La mayor parte de la gente piensa que es una locura lo que hacían en esos tiempos. Sin embargo, ¿tanto se diferencia de lo que nos espera con los abortos? ¿Qué diferencia hay entre matar bebés recién nacidos y bebés que se están desarrollando en el vientre de su madre? En ambos casos se quita una vida injustamente.

Esta reflexión me lleva a pensar en qué nos espera en una sociedad si se da rienda suelta al aborto. Seguramente, empecemos a ver casos de padres que abortan porque esperaban tener un nene en lugar de una nena (o viceversa), o que abortan porque su bebé tiene una alta probabilidad de nacer con tal o cual enfermedad, o de sufrir algún tipo de malformación. Sólo van a nacer los bebés “aptos” para la sociedad moderna en que vivimos. ¿En la práctica no termina siendo lo mismo que lo que pasaba en Esparta?

Y lo más triste es que esto no está lejos de la realidad. Hoy en día, en China, sólo se permite tener un hijo por familia. Como tener un varón trae mayores beneficios, muchas nenas están siendo abortadas antes de nacer. Vidas inocentes que acaban injustamente día tras día…

La violación: El caso extremo

Deuteronomio 24:16 – No se dará muerte a los padres por la culpa de sus hijos, ni se dará muerte a los hijos por la culpa de sus padres. Cada uno morirá por su propio pecado. (NVI)

Hay un caso extremo en todo este tema, para el cual se podría considerar el asunto del aborto: la violación. No sé qué se siente pasar por algo así, y tampoco sé cómo reaccionaría si alguien a quien yo quiero le toca pasar por esta situación. No pretendo ponerme en ese lugar, porque nunca podría imaginármelo. Sin embargo, por mucho que pese, el aborto sigue siendo un asesinato aun en estos casos extremos. Siempre debemos pensar en otra alternativa en casos así. Como bien dice la Biblia, no podemos condenar a un hijo por algo que haya hecho su padre (incluso aunque la madre sea inocente y víctima en todo esto). Él es inocente y no tiene la culpa de la forma en que se dio su concepción, por eso es injusto que por un error, que por muy grande sea, que haya cometido su padre se termine acabando con su vida. Cada uno debe pagar por su propio pecado, y no por el de otros…

Como cristianos no podemos ceder ni siquiera en estas situaciones. Incluso en casos extremos, el aborto sigue siendo aborto.

El perdón para aquellos que abortan

Una pregunta que puede venirte a la mente es “¿qué pasa con las personas que participaron en algún aborto?” La respuesta es bastante simple: nada particular. El aborto es un pecado como cualquier otro, y Dios está siempre dispuesto a perdonar a aquellos que vienen a él arrepentidos. Él está dispuesto a restaurar y volver a entrar en comunión con aquellas personas que fallaron. Después de todo, todos somos pecadores y necesitamos acercarnos a Dios por medio de nuestra fe en Cristo. No hay diferencias para la gente que aborta en este sentido…

Conclusión

Hoy en día se realizan alrededor de 40 millones de abortos por año. Son muchas vidas que cada día acaban injustamente. Y ese número seguramente va a aumentar más y más con el correr del tiempo. Como hijos de Dios debemos oponernos a esto, y mostrar siempre una actitud en favor de la vida. ¿Por qué? Porque eso es lo que nos muestra claramente la Biblia. Si sos cristiano no podés dudar al respecto…

Si no sos creyente y llegaste a leer este artículo, te pido que antes de enojarte entiendas que acá simplemente estoy dando la opinión cristiana sobre este tema. No te estoy pidiendo que la apoyes ni que estés de acuerdo. Este texto fue escrito con la simple idea de reafirmar que alguien que dice ser cristiano nunca puede estar a favor del aborto. Si querés saber más respecto a lo que creemos, podés escribirnos un mensaje privado para que podamos charlar por ahí.

Para concluir todo esto, podemos analizar lo siguiente: La cosa no es si está bien o no matar a una persona. El quid de la cuestión está en si es una persona lo que está en el vientre de la madre. Porque si pudiéramos confirmar que es una persona, ¡nadie se atrevería a asesinarla! ¿Que dice la Biblia acerca de esa pregunta? ¡Es una persona! Por ende las conclusiones llegan solas…

¡Dios te bendiga!

 

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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