Rompiendo la Costumbre

Muchas veces, ante ciertas situaciones problemáticas o desagradables, nos alarmamos porque parece que no podemos encontrarle ninguna solución por nuestros propios medios. Pensamos, pensamos, pero no se nos ocurre cómo resolver el inconveniente. Esto nos termina entristeciendo, sobre todo cuando se trata de una situación que se repite una vez tras otra, y que parece que va a seguir reiterándose mientras vivamos. Nos agobiamos tanto metiéndonos dentro del problema, que nos terminamos olvidando de algo fundamental: entregarle nuestra carga al Señor. Él después obrará conforme a su voluntad, pero al hacer esto, nosotros nos vamos a despojar de ese peso de angustia que tanto nos afectaba. Esto pasa cuando tomamos la decisión de romper la costumbre.

Una célebre frase de Einstein dice: “Si buscás resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Sólo cuando estamos dispuestos a cambiar nuestra actitud frente al problema es cuando vamos a poder ver un nuevo resultado.

En el devocional de hoy, vamos a analizar el caso de una mujer que decidió salirse de la rutina, y fue enormemente bendecida por ello.

1 Samuel 1:9-10 – Una vez, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. Y a la vista del sacerdote Elí, que estaba sentado en su silla junto a la puerta del santuario del Señor, con gran angustia comenzó a orar al Señor y a llorar desconsoladamente. (NVI)

Esta es la historia de Ana: Ella vivía con su marido Elcana, quien a su vez tenía otra esposa llamada Penina. La crisis por la que Ana pasaba tenía que ver con el hecho de que ella era estéril, mientras que Penina le había dado varios hijos a Elcana. Ella quería poder tener hijos también, y esto era motivo de muchas angustias para ella, pero el tiempo pasaba y todo seguía igual.

Notemos una frase que se repite en los versículos 3 y 7: “Cada año”. Es decir, todos los años pasaba exactamente lo mismo. Cada año Elcana y su familia se dirigían a Silo, donde estaba el tabernáculo, para ofrecer los sacrificios (1 Samuel 1:3) y cada año Penina atormentaba a Ana por su imposibilidad de tener hijos, y ésta terminaba llorando por ello (1 Samuel 1:7). No sabemos cuántas veces se repitió esta situación, pero la expresión “cada año” nos da la idea de que fueron unas cuantas.

Ana tenía un problema que le causaba mucha aflicción, y parecía que no podía hacer nada para resolverlo. O, al menos, eso era lo que creía. Un año fue diferente a todos los demás años. Por eso la frase usada al comienzo del versículo 9 es “Una vez”. Una vez Ana se dispuso a romper la rutina y a acercarse a Dios para clamar a él. Vamos a ver qué es lo que pasó…

1 Samuel 1:18 – —Gracias. Ojalá favorezca usted siempre a esta sierva suya. Con esto, Ana se despidió y se fue a comer. Desde ese momento, su semblante cambió. (NVI)

Ana tomó la decisión de dejar de llevar la carga en sus hombros y entregársela a Dios. La Biblia dice que, desde ese momento, “su semblante cambió”. Acá podemos ver dos cosas: por un lado, la gran fe de Ana, que confiaba en que Dios le iba a dar el hijo que tanto anhelaba. Pero por otro lado, podemos ver el hecho de que ella estaba tranquila porque ya no sería ella misma la que tendría que tratar con el inconveniente, sino que a partir de ahora estaría en las manos del Señor, y él obraría de la mejor manera conforme a su voluntad.

Al final, Dios terminaría concediéndole el hijo tan deseado, y ella, tal como lo prometió lo dedicaría a él. Ese niño se terminaría convirtiendo en el profeta Samuel, uno de los grandes hombres de Dios del Antiguo Testamento.

En conclusión, podemos aprender de esto la importancia de dejar de querer hacernos cargo de nuestras cosas, sean grandes o pequeñas, y acercarnos con humildad a Dios para que él tome el control de cada aspecto de nuestra vida. Animémonos a cambiar aquellas cosas que hacemos mal una vez tras otra; rompamos la costumbre, y glorifiquemos al Señor por ello.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Fede Sinopoli

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

2 comentarios en “Rompiendo la Costumbre

    1. Hola Cala. Nos alegra que el mensaje te haya gustado. Esperamos que Discipulado Cristiano pueda seguir bendiciendo tu vida.
      ¡Saludos!

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