Tengamos cuidado en como juzgamos

La semana pasada publicamos un post tratando el tema del aborto. Si aún no lo leíste, te invito a hacerlo haciendo click en acá: Un asesinato llamado aborto.

Pero hoy no quiero escribir acerca del aborto. Me llamó mucho la atención los comentarios que ese post recibió. A lo largo de la lista de comentarios, vi muchos del estilo:

  • ¿Cómo pueden hacer algo así?
  • ¿Cómo puede una madre cometer tal barbaridad?
  • ¿Quién puede querer asesinar a su propio hijo?

Y la lista sigue. Pero ese tipo de comentarios tienen algo en común: En ellos se lee la superioridad moral del que comentó a la hora de juzgar. Parece que nos sorprendemos de las cosas que ocurren en este mundo, cuando la historia nos ha demostrado que no hay límite para la depravación humana. Nos sorprendemos como si nosotros no fueramos parte de esa raza caída. Hermanos, como hijos de Dios y discípulos de Cristo, tenemos la responsabilidad de hablar la Palabra de Dios y denunciar aquellas cosas que van en contra de su Voluntad. El problema de esos comentarios no es que denuncian el mal, sino la forma en que lo hacen. Parece que nos horrorizamos de aquellos que cometen este tipo de actos, sin darnos cuenta que todos los cristianos estuvimos enemistados con Dios antes de ser alcanzados por su Gracia. No nos damos cuenta que si no fuera por la Gracia de Dios, nadie sabe el tipo de aberraciones que estaríamos cometiendo. Por eso, lejos de juzgar a una persona como inferior moralmente, uno siempre debe buscar la autoridad de sus denuncias en la Palabra de Dios, no en lo que uno piensa que está bien o mal. Como dice el apóstol Pablo:

Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas. Ahora bien, sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad.

Romanos 2:1-2 (NVI)

Prestemos atención a lo que dice Pablo respecto a la persona que juzga a los demás. El hecho de juzgar a otro por cometer un pecado no hace más que condenarnos. Entonces ¿No debo juzgar y denunciar el mal? Si hermano, debes hacerlo, pero no basado en tu buena conducta y tu superioridad moral, ya que si es cierto que tenes buena conducta, es por la Gracia de Dios y no por tus propios méritos. Nosotros hemos escrito el post acerca del aborto porque creemos que Dios no aprueba tal acción, pero no lo hacemos desde nuestra propia superioridad moral, lo hacemos desde la Palabra de Dios. Si leemos la segunda parte del pasaje de Romanos, dice que “el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad”. Por lo tanto, el juicio de Dios debe ser anunciado a las personas. Si no lo anunciamos ¿Cómo van a arrepentirse y venir a Cristo? Pero cuando juzgamos de forma altiva y basados en nuestra buena conducta o rectitud, estamos condenando a la persona y estamos ocupando el lugar de Dios, algo que no es correcto. Tengamos mucho cuidado de creer que nuestra salvación y nuestra buena conducta son mérito de nosotros. Eso no puede estar más alejado de la verdad del evangelio. Tenemos la salvación por Gracia de Dios, por fe en la obra de Cristo en la cruz y para la Gloria de Dios. Cuando juzgamos a otros basados en nuestra rectitud moral, estamos mostrando que creemos ser meritorios de la salvación, por ser mejor que los demás, algo que Dios detesta. Por eso es necesario que aprendamos a dejar de juzgar de esa forma y que nos dediquemos simplemente a predicar el evangelio para que aquellos que están errando puedan ser alcanzados por la Gracia de Dios, de la misma forma que nosotros lo fuimos. En la gran mayoría de los casos, hablamos de no creyentes que son juzgados por discípulos de Cristo, pretendiendo de los incredulos un nivel moral que nosotros no teníamos cuando aún no creíamos.

En esta hora, te invito a que reflexiones en la forma en la que juzgas a los demás, sobre todo, la forma en la que juzgas a los no creyentes por sus pecados. Debemos hablar la verdad y mostrarles el camino a aquellos que se pierden. Para eso tenemos el evangelio. Pero no juzguemos a los demás basados en nuestra propia rectitud. Esto muchas veces es difícil de lograr para los cristianos, pero debemos hacerlo y para eso debemos comprender mejor nuestra propia salvación y reconocer que si no fuera por la misericordia de Dios, nosotros quizás estaríamos mucho peor que aquellas personas a las que muchas veces juzgamos.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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