No vivamos de éxitos pasados

En las congregaciones, muchas veces vivimos recordando “los viejos buenos tiempos” que tuvimos como iglesia. Épocas pasadas, en donde Dios obraba maravillas entre nosotros y donde su obra se extendía hacia lugares a donde nunca había llegado. Miramos atrás y nos enorgullecemos por lo que hicimos de la mano del Señor. También recordamos a la iglesia primitiva, del libro de hechos, y la vemos como la utopía a la que nunca vamos a llegar en nuestras congregaciones. Casi que muchos dirían “cristianos eran los de antes”, lo cual es una locura. El problema es que admiramos tanto lo que Dios hizo en el pasado, que nos olvidamos de hacernos una pregunta importantísima: ¿y ahora qué?

Este año, mi iglesia celebra los 100 años de la institución en la localidad de Villa Devoto, en Buenos Aires. A partir de esa obra, que nació con unos pocos hermanos, su palabra se fue extendiendo hasta abarcar a unas cien congregaciones distribuidas en todo el país. Sin dudas que en este tiempo Dios fue fiel y se glorificó en la vida de quienes formaban parte de mi congregación. Pero no estaría bien si nos quedamos mirando el pasado, con melancolía de los viejos tiempos, y dejemos de pensar en el hoy y en los planes que Dios tiene para la brevedad. En algún momento, quienes lideran mi iglesia van a ser llevados a la presencia del Señor, pero la obra debe continuar con las siguientes generaciones.

Leamos…

Jueces 2:6-7 – Cuando Josué despidió al pueblo, los israelitas se fueron a tomar posesión de la tierra, cada uno a su propio territorio. El pueblo sirvió al Señor mientras vivieron Josué y los ancianos que le sobrevivieron, los cuales habían visto todas las grandes obras que el Señor había hecho por Israel.

El libro de jueces nos relata lo sucedido tras la muerte de Josué. Bajo el liderazgo de este hombre, Israel había logrado tomar posesión de buena parte de la tierra prometida, aunque la obra estaba lejos de haber sido terminada. Al final la primera etapa de la campaña, comienzan con la división de tierras, pero Dios mismo aclara que todavía quedaba mucho territorio por conquistar (Josué 13:1). Incluso en el territorio conquistado, aún había muchos pueblos que debían ser expulsados. Josué ya estaba muy viejo, y no podría continuar con la obra que había empezado. Por eso era necesario que una nueva generación se levante con el mismo compromiso para con Dios que tuvieron sus predecesores, para seguir adelante con la conquista. Pero algo falló…

La Biblia nos relata que el pueblo sólo se mantuvo fiel mientras vivieron Josué y todos los líderes israelitas que encabezaron la conquista de la tierra prometida. ¿Qué pasó luego? El pueblo sencillamente se alejó de Dios. Ellos sabían todo lo que el Señor había hecho, pero prefirieron entrar en contacto con las naciones de su alrededor, lo que los llevó a la desobediencia. Esto me da mucho que pensar… ¿el compromiso del pueblo había sido con Dios o con sus líderes? De la misma manera, podemos hacer un paralelo con lo que se vive en nuestras congregaciones hoy en día. Muchas veces se admira y se sigue a los pastores, lo cual no está del todo mal, siempre que en primer lugar sigamos y admiremos al Señor. Si sólo vamos atrás del hombre, cuando la obra de éste en la tierra acabe, ya no vamos a tener a quien seguir. Nuestro compromiso tiene que ser con Cristo y no con ningún pastor o líder. Si a ellos les llega el momento de partir, quienes venimos atrás debemos asegurarnos de seguir siendo fieles y de continuar la obra que ellos empezaron.

Cuando el pastor no está, la iglesia debe seguir adelante, buscando más de Dios día a día y no conformándose con los éxitos pasados. Siempre es bueno recordar a los hermanos que, en otros tiempos, fueron fieles hasta el fin. Sin embargo, eso sólo tiene sentido si nosotros estamos dispuestos a dar continuidad a esa misma fidelidad. Así como Dios obró en el pasado él también va a obrar en el presente, siempre que haya corazones dispuestos a entregarse  por completo a él.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Fede Sinopoli

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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