La oración de un alma que sufre

Los salmos tienen mucho para enseñarnos. En primer lugar, nos sirven como guías y enseñanzas de cómo debemos vivir como cristianos. En segundo lugar, nos enseñan cómo debemos orar y alabar a Dios en privado y en la congregación. En tercer lugar muchos salmos hablan acerca de Jesús, quien ocuparía el trono de David para siempre.

En esta ocación vamos a leer el Salmo 6. David nos descubre su corazón en este salmo. Recordemos, los salmos nos deben ayudar en nuestra adoración a Dios y en nuestras oraciones. Vamos a ver que David es muy sincero a la hora de hablar con Dios, incluso presentando sus quejas. No tiene sentido que le ocultemos algún pensamiento a nuestro Dios, ya que el todo lo sabe. Por eso David no se dejaba nada dentro. Pero a pesar de eso, él tenía una gran confianza en Dios. Lo sabemos por la forma en que termina este salmo. Él estaba seguro que Dios oía sus oraciones y que las tomaba en cuenta.

1 No me reprendas, Señor, en tu ira;
    no me castigues en tu furor.
Tenme compasión, Señor, porque desfallezco;
    sáname, Señor, que un frío de muerte recorre mis huesos.
Angustiada está mi alma;
    ¿hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?

David le pide a Dios que no lo castigue ¿No sabía David que Dios lo amaba? Sin embargo, David sabía muy bien que era indigno del amor de Dios. Tenía gran conciencia de su pecado y sabía que Dios es Santo y no puede convivir con el pecado. A veces pecamos y ni pedimos a Dios que nos perdone y no nos castigue. Damos por sentado que Dios nos perdona. Deberíamos tratar con menos liviandad el pecado. Dios nos perdona, pero nosotros debemos ir a sus pies y suplicarle que nos perdone. No debemos abusar de su gracia, no sea que, como dijo el apóstol Pablo, hayamos “creído en vano” (1 Cor. 15:2). Por eso leemos los salmos, para ver como debemos orar.

¿Alguna vez te sentiste angustiado, dolido, sin fuerza, triste? David sabía que podía contar con Dios en todo momento. Es interesante la pregunta que le hace en el versículo 3: “¿Hasta cuándo, SEÑOR, hasta cuándo?”. Nosotros tenemos que saber que Dios es Soberano, es decir, que Él tiene el control sobre todo lo que sucede ¿Nunca te encontraste haciendole la misma pregunta a Dios? Yo me he encotrado haciendo esa pregunta. A veces, pensando ¿Hasta cuándo tengo que seguir pasando por ésta situación? Pero el mejor sentido en el que podemos preguntarnos ésto es ¿Hasta cuándo tengo que esperar para mi redención?¿Cuánto falta para que se termine el sufrimiento, las enfermedades y la muerte en este mundo? Debemos anhelar la venida del Señor, nosotros que tenemos las primicias del Espíritu. Pablo dice que gemimos, esperando el día de nuestra glorificación(Romanos 8:23). Si hay algo que me molesta y me gustaría que Dios me quite es mi propio pecado ¿Hasta cuándo voy a seguir pecando? Anhelo el día en que mis deseos sean siempre los deseos de Dios. El día en el que ya no vaya en contra de su ley ¿Anhelas las venida de Cristo?

Nos entristecemos cuando pasamos por pruebas. Pero en esos momentos, debemos considerarnos dichosos, porque Dios está poniendo a prueba nuestra fe(Santiago 1:2-3). Porque estamos glorificando a Dios con nuestra vida. Es difícil, pero recordemos: Dios tiene el control de todas las cosas y sabemos que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”(Romanos 8:28).

4 Vuélvete, Señor, y sálvame la vida;
    por tu gran amor, ¡ponme a salvo!
En la muerte nadie te recuerda;
    en el sepulcro, ¿quién te alabará?

David sabía que la Salvación es del Señor. Por eso le pide por favor que lo salve. La traducción literal de “En el sepulcro” es “En el Seol”. Nadie va a agradecer y alabar a Dios en el infierno. David sufría de falta de seguridad de su salvación, como muchas veces podemos sentir cuando pecamos. Pero vemos que al final del Salmo su alma es reconfortada y su salvación es asegurada una vez más.

8 ¡Apártense de mí, todos los malhechores,
    que el Señor ha escuchado mi llanto!
El Señor ha escuchado mis ruegos;
    el Señor ha tomado en cuenta mi oración.
10 Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos;
    ¡su repentina vergüenza los hará retroceder!

¿Te sentiste solo alguna vez por ser cristiano?¿Sentiste la oposición del mundo alguna vez? David lo había sentido. Por ser el rey que Dios había elegido, tenía muchos enemigos. Nosotros también fuimos elegidos y apartados para ser santos. Esto hace que seamos atacados por las personas que no creen en nuestro Dios y puede ser que suframos por ello. Pero la satisfacción verdadera de un cristiano no está en lo que digan o hagan los demás, sino en Dios.

Es increíble el cambio de ánimo que David siente al final del Salmo. Su confianza en Dios era tan grande, que su ánimo cambia de tristeza y sollozo a valor y fuerza. El dolor y la tristeza de un discípulo de Cristo no debe durar mucho, porque confiamos en el Señor Soberano. Es hermoso lo que dice el v. 9: ¡Qué hermoso saber que Dios oye nuestras oraciones! Dios no tiene ninguna necesidad de escucharnos, pero tenemos la atención del Creador del Universo ¿Cuántas veces despreciamos esa atención? En lugar de hablar con Él y contarle nuestras cosas y pasar tiempo con Él, desperdiciamos nuestro tiempo en cosas que no edifican en lo más mínimo. No nos acerquemos casualmente al trono del Señor. No seamos irrespetuosos. Tratemos, aunque resulte imposible, de comprender que el Creador y Sustentador de toda la creación nos está oyendo y está tomando en cuenta nuestra súplica. Como hijos suyos, confiamos plenamente en que nos oye y también en que nos responde.

Hermano, si hoy estás decaido, animate a orar como David. Entregá tus cargas a Dios y tomá tu cruz y seguí los pasos del Señor ¡Qué Dios te bendiga!

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

More Posts

Follow Me:
TwitterFacebook

Comentarios

comentarios

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *