Lo que decimos y lo que hacemos

Jueces 8:22-23 – Entonces los israelitas le dijeron a Gedeón: —Gobierna sobre nosotros, y después de ti, tu hijo y tu nieto; porque nos has librado del poder de los madianitas. Pero Gedeón les dijo: —Yo no los gobernaré, ni tampoco mi hijo. Sólo el Señor los gobernará. (NVI)

En ciertas situaciones pecamos contra el Señor porque lo que decimos no va de la mano de lo que terminamos haciendo. Intentamos ser algo que no somos; mostrar una bondad y un anhelo de Dios que en realidad no existe en nuestros corazones. Al final, esta mentira terminará descubriéndose por medio de las acciones que llevemos a cabo. No importa cuánto digamos y reafirmemos que vivimos para la gloria de Dios, si no lo mostramos con lo que hacemos, nuestros verdaderos pensamientos saldrán a la luz.

Esto lo podemos ver haciendo un paralelo con la historia de Gedeón. Dios le había mostrado su fidelidad, ayudándolo a derrotar a los madianitas con un ejército conformado sólo por trescientos hombres. El Señor había convertido la cobardía de Gedeón en coraje, y sólo por medio de él fue obtenida la liberación para Israel. A pesar de que era claro que no fue el joven israelita el que logró el triunfo, el pueblo le dio la espalda a Dios pretendiendo que Gedeón sea quien gobernara. En esa época, el gobierno de Israel estaba conformado por una teocracia, donde Dios designaba a jueces, profetas y sacerdotes mediante quienes el pueblo conocía su voluntad. Sin embargo, esta nación escogida quería un gobierno humano para ser como las demás naciones (algo que se manifestaría con más ímpetu en 1 Samuel, cuando Saúl es ungido como rey).

Gedeón entendía que a él no le correspondía ser rey. Él no había logrado la victoria frente a sus enemigos, sino que todo había sido por el poder de Dios, quien iba al frente en la batalla. Es por eso que rehusó el ser puesto como rey y animó al pueblo a que el Señor continúe reinando entre ellos. Al leer hasta el versículo 23 nos dan ganas de pararnos y aplaudirlo a Gedeón por haber mostrado tan tremenda fidelidad. Eso fue lo que dijo, ¿pero era lo que quería y anhelaba? La respuesta la vemos inmediatamente.

Este hombre rechazó ser puesto oficialmente como rey, aunque es claro que en su corazón estaba el anhelo de serlo. Por eso, ni bien dijo que no sería puesto por sobre el pueblo como gobernante, empezó a demostrar actitudes que sacaban a la luz lo que había verdaderamente en su corazón:

  • Jueces 8:24 – Pide que todo el pueblo le haga una ofrenda de parte de sus riquezas, tal como haría un rey.
  • Jueces 8:27 – Hace un efod de oro con el fin de desviar el centro de la adoración a Dios de Silo, donde estaba el tabernáculo, hacia su propia casa. Esto hizo que el pueblo terminara apartándose y pecando.
  • Jueces 8:30 – Tuvo muchas esposas y una cantidad numerosa de hijos (70), tal como acostumbraban los reyes de aquel entonces.
  • Jueces 8:31 – No se contentó con las esposas, sino que también tuvo una concubina, con quien tuvo un hijo más. Le puso como nombre Abimelec, que significa “mi padre es rey”.

Gedeón fue uno de los héroes de la fe reconocidos en Hebreos 11; él demostró su confianza en el Señor cuando tuvo que enfrentar a los madianitas. Sin embargo, parece que, con el correr del tiempo, esa fe empezó a ser dejada a un lado, para dar lugar a la vanagloria. No sabemos cómo terminó la vida de este hombre, pero sí sabemos que sus últimos años no fueron precisamente de adoración a Dios.

De la misma manera, puede que nosotros finjamos ser algo que no somos. Vamos a la iglesia, servimos, participamos en todo tipo de actividades, somos los primeros en llegar, todos los hermanos nos quieren, pero a pesar de eso, no nacimos de nuevo, y al final nuestros frutos no van a ser frutos de salvación, sino de condenación. Con el correr del tiempo irán saliendo a la luz nuestros verdaderos deseos…

Te animo, hermano, a que puedas confiar plenamente en el Señor y hacerlo verdaderamente rey de tu vida. Que no le tengas estima las cosas de este mundo, y que puedas mantenerte siempre con la vista fija en las cosas de arriba.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Fede Sinopoli

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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