Los amados de Dios, llamados a ser santos

Les escribo a todos ustedes, los amados de Dios que están en Roma, que han sido llamados a ser santos.

Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

Romanos 1:7 (NVI)

Luego de presentarse, de presentar su mensaje y su ministerio, Pablo se dirige a sus lectores: Los amados de Dios que están en Roma. Fuimos amados por Dios y por eso somos llamados por Jesucristo. Detrás del llamado, se encuentra el amor de Dios, es decir, su elección. Dios ama a todas las personas. Entonces ¿Qué tiene de especial que Pablo escriba “los amados de Dios en Roma”? Como sus hijos, somos receptores de un amor aún más especial que el que reciben todos los seres humanos. Dijimos que detrás del llamado, se encuentra el amor de Dios. Este es el amor especial que Dios tiene por los suyos. Por eso Dios dice “Amé a Jacob, pero aborrecí a Esaú”(Malaquías 1:2). Pablo usa este mismo versículo para hablar de la elección soberana de Dios(Romanos 9:13). Somos muy desagradecidos con el amor de Dios. Él nos ha amado de forma especial y no nos sentimos amados por Dios en ese sentido. Las falsas enseñanzas muchas veces

Cuando leemos la Palabra de Dios, como una jovencita que lee una carta de su amado, debemos sentir la pasión y el amor de Dios por nosotros y enamorarnos más y más de Él

 tienen la culpa de que no sintamos el amor especial que Dios tiene hacia nosotros, sus hijos. Ya que nos enseñan “Dios ama a todo el mundo” y es cierto. Si no fuera por el amor de Dios, todos seríamos enviados al infierno en el mismísimo instante en el que cometemos un pecado, pero Dios es paciente y tiene misericordia, retrasando el castigo que nuestra maldad merece. Sin embargo, el amor que Dios siente por sus hijos es aún más grande, ya que Cristo murió por nuestros pecados y fuimos elegidos por Dios para pasar una eternidad disfrutando de su Gloria ¿Has sentido ese amor de Dios al que me refiero? En este sentido es que Dios amaba a aquellos que estaban en Roma. Me encanta la forma en que John Piper lo ilustra: “Si yo escribo una carta a Noel[su esposa] y digo: ‘Te escribo a ti, mi amada Noel, se fuerte y que la gracia de Dios te fortalezca’ ¿Podría alguien decir que la razón por la que la llamo ‘amada’ es porque yo amo a todas las mujeres por ser cristiano y, como Noel es una mujer, también la amo a ella? No. Nadie diría eso. Sino que, cuando escribo ‘A mi querida Noel’ todo el mundo sabe que yo tengo un amor especial por Noel”1. De la misma manera, No debemos perder de vista el amor especial de Dios hacia sus llamados. Debemos sentirnos amados de forma especial por nuestra salvación. Cuando leemos la Palabra de Dios, como una jovencita que lee una carta de su amado, debemos sentir la pasión y el amor de Dios por nosotros y enamorarnos más y más de Él.

No sólo fuimos llamados para salvación, sino que también fuimos llamados a ser santos. Muchos han olvidado este llamado en la actualidad. El libertinaje está presente en las iglesias evangélicas de América Latina como nunca antes. Las personas no desean mantener vidas santas que glorifican a Dios. Hemos separado la creencia intelectual en Dios de la verdadera fe, la que vimos que produce obediencia a la ley de Dios. A los cristianos nos cuesta balancearnos entre los dos extremos, el legalismo y el liberalismo. Los dos son formas de pecado. Pero la realidad es que Dios nos llamó a ser santos, y esa santidad la produce el Espíritu Santo, para su gloria, por lo que no tenemos nada de qué enorgullecernos delante de Dios.

John Stott denota que tanto “amados”, “llamados” y “santos” son calificativos que fueron aplicados a Israel en el Antiguo Testamento, por lo que puede que Pablo esté implicando que todos los que están en Cristo, ya sean gentiles o judíos, pertenecen al pueblo del pacto de Dios2. Respecto al saludo: “Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz”. Calvino comenta sobre esta frase que “De todas las cosas deseables, lo más es que Dios nos sea propicio y favorable, y tal cosa quiere decir la palabra gracia3. No hay favor más grande que podamos desearle a una persona que la gracia de Dios para su vida. Podríamos desearles miles de bendiciones y prosperidad, pero si no han hallado gracia delante de Dios, todo esto es vanidad, porque sólo en la gracia de Dios podemos disfrutar realmente de una vida con sentido. Sólo en la gracia de Dios tenemos salvación. Sin la salvación, ninguna bendición es buena para nuestra vida.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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  1. John Piper, “The Called of Christ & the Loved of God, Part 2”, Bethlehem Baptist Church, Minneapolis, Minnesota, 1998
  2. John Stott, “El mensaje de Romanos”, traducción al español, Buenos Aires, Certeza Unida, 2007, p. 50
  3. Juan Calvino, “Comentario a la Epístola a los Romanos”, traducción al español, Michigan EE.UU., Libros Desafío, 1977

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Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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