La Deuda del Apóstol Pablo

12 mejor dicho, para que unos a otros nos animemos con la fe que compartimos. 13 Quiero que sepan, hermanos, que aunque hasta ahora no he podido visitarlos, muchas veces me he propuesto hacerlo, para recoger algún fruto entre ustedes, tal como lo he recogido entre las otras naciones.

14 Estoy en deuda con todos, sean cultos o incultos, instruidos o ignorantes. 15 De allí mi gran anhelo de predicarles el evangelio también a ustedes que están en Roma.

Romanos 1:12-15 (NVI)

Pablo tenía muchos deseos de poder ir a visitar a los romanos, ya que no los conocía y sentía una obligación hacia ellos(Romanos 1:14-15). Después de todo, él había sido designado por el mismísimo Señor Jesús como apóstol de los gentiles. Pero Roma no era un lugar muy cercano y Pablo había estado muy ocupado evangelizando Asia y Macedonia, que eran más cercanas a su base, la Iglesia en Antioquía.

Sin embargo, Roma estaba comenzando a verse como una locación ventajosa, ya que si Pablo era bien recibido allí, podría servir como base misionera para el viaje que el apóstol estaba planificando: La evangelización de España(Romanos 15:23). Pero esto no era todo. Él anhelaba ir allí y poder compartir con ellos y animarlos en la fe. También quería ser animado por ellos. La humildad del apóstol es notable. No le importaba reconocer su necesidad de ser animado por las personas a las que pastoreaba. Vemos que esta actitud es común en Pablo. Muchas veces en sus cartas pide oración por él, para que pueda predicar el evangelio, para ser fortalecido, etc.(Efesios 6:19, Col. 4:3, Romanos 15:30). Para el mundo puede resultar extraño el recibimiento y la hospitalidad cristiana, pero para los hijos de Dios, recibir a un hermano y darnos ánimo mutuamente es un privilegio y una de las cosas más lindas de vivir y ser parte de la comunidad mundial del cuerpo de Cristo. Cuando recibimos a un hermano, somos de bendición y también es de bendición para nosotros.

En cuanto al don que Pablo les quería impartir, Stott hace notar que es improbable que se trate de un don espiritual de los enumerados en 1 Corintios 12, ya que estos son impartidos soberanamente por el Espíritu Santo. Así que probablemente se trate de un don, en un sentido más general. Pablo explica que quería ir a predicarles el evangelio. Debemos reconocer que es un don de Dios que se nos predique el evangelio. Dios no tiene ninguna obligación de salvarnos y tampoco merecemos que se nos predique el evangelio.

Además, Pablo hace explícita su intención de ser apoyado económicamente por la Iglesia de Roma, de forma que pueda continuar con la misión de llevar el evangelio a todo el mundo.

Luego Pablo dice que está en deuda con todos. Es interesante ver que la deuda que tiene no es con Dios. Debemos entender que nuestra deuda con Dios fue pagada por Cristo y por lo tanto no tenemos más deuda. Nuestro servicio a Dios no es parte del pago de una deuda. Pablo trata este tema más adelante. Si estamos sirviendo a Dios para pagar nuestra deuda con Él, entonces estamos teniendo en poco el sacrificio de Cristo y estamos tratando de armar nuestra propia escalera al cielo, algo que Dios no tolera. Sería ilógico decir que la gracia de Dios nos genera una deuda con Dios. En realidad, la gracia de Dios es lo que pagó nuestra deuda con Él. Nuestra deuda no es con Dios, sino con aquellos que no escucharon las buenas noticias de salvación.

¿Cómo es que tenemos esa deuda? Si estamos atrapados en un edificio que se está incendiando y una de las personas encuenta una salida ¿No es responsable de avisar al resto de las personas acerca de esta salida?¿Qué sucedería cuando logre salir sin contarle a nadie más?¿No será responsable ante la sociedad por haber escapado sin decirle a los demás de aquella vía de salvación? Más aún nosotros, si tenemos la salvación de nuestra alma ¿Cómo no vamos a comunicarla a los

Sería ilógico decir que la gracia de Dios nos genera una deuda con Dios. En realidad, la gracia de Dios es lo que pagó nuestra deuda con Él.

 demás? Por eso Dios dice al profeta Ezequiel: “Si tú no le hablas al malvado ni le haces ver su mala conducta, para que siga viviendo, ese malvado morirá por causa de su pecado, pero yo te pediré cuentas de su muerte”(Ezequiel 3:18). Somos responsables de predicar el evangelio a cada persona. Es la misión de la iglesia y es algo muy serio, ya que la eternidad de muchas personas está en juego. Es más, si seguimos leyendo en Ezequiel, vemos que no sólo somos responsables de predicar a aquellos que no creen, sino también a los creyentes(Ezequiel 3:20-21). Estas son las responsabilidades del predicador del evangelio. Es por eso que Pablo dice que tiene un “gran anhelo de predicarles el evangelio también a ustedes que están en Roma”(v.15). Mucha gente piensa que el evangelio es algo que se le predica a un no creyente. Le predicamos a las personas para que sean salvas ¿Por qué quería Pablo predicarles el evangelio a los creyentes romanos? La clave está en el entendimiento de la salvación. Nosotros somos justificados desde el momento en que nacemos de nuevo, nos arrepentimos de nuestros pecados y creemos en Jesús como nuestro salvador. Pero aunque somos salvos en ese momento, lo que nos mantiene en el camino de Dios es el evangelio. Y el día de nuestra muerte, lo que nos va a salvar de sufrir la infinita y santa ira de Dios, no son los cursos, hobbies, deportes que hayamos practicado, los viajes que hayamos hecho, la carrera que hayamos estudiado, las cosas buenas que hayamos hecho. Lo que nos va a salvar es la demostración de que hemos conocido, creído y vivido el evangelio. El evangelio no es sólo la forma en que empezamos a formar parte de la Iglesia. Es el medio que Dios nos da para vivir la vida cristiana y sobre todo, es la forma en la que vamos a ser salvos del castigo de Dios por nuestro pecado.

Es necesario que reaccionemos a esta deuda que tenemos como cristianos:

  • Hay personas en nuestra familia o en nuestro entorno que aún no creen. Oremos por ellos y prediquemos el evangelio, con las palabras y con el ejemplo
  • Oremos por el avance de la obra de Dios. El evangelismo siempre debe estar apoyado por la oración
  • Hay lugares del mundo en los que la gente no ha oído nunca hablar de las buenas noticias de Dios para su salvación. Hace tiempo escribí un post acerca de esto. Te invito a que lo leas: La obligacion hacia los no alcanzadosSiempre es bueno orar por los obreros que están trabajando en el campo misionero, para que Dios añada nuevos misioneros, para que prospere su misión, los cuide y muchos crean en su mensaje

¡Oremos hermanos para que Dios avive nuestras vidas y podemos predicar el evangelio con valor!

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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