Legalistas contra Liberales

Hoy en día, gran parte de la iglesia (sobre todos las nuevas generaciones) entendió que el legalismo, que durante tantos años acompañó el caminar del pueblo de Dios, es un gran pecado. Si bien todavía sigue habiendo hermanos que caen en esto, la realidad es que en proporción, es mucho menor la cantidad de gente que comete esta falta. El legalismo tiene mucho que ver con lo que hacían los fariseos, de poner a la gente cargas que les resultaban difíciles e incluso imposibles de llevar. Ellos tomaban cada aspecto de la ley, y lo exageraban, haciendo que las personas tuvieran que cumplir con un montón de exigencias religiosas que poco tenían que ver con el tener comunión con Dios. En definitiva, este mismo legalismo es el que llevó a los fariseos a rechazar al Cristo cuando se presentó delante de sus propios ojos.

Hoy, la iglesia señala bastante al legalismo como un mal y entendió la importancia de no andar juzgando a todo el mundo como si nosotros ya fuéramos perfectos delante de Dios, sino que se está teniendo una mirada de mayor misericordia con los que se pierden. Sin embargo, y acá está el foco de este mensaje, muchas iglesias entendieron que está mal “apartarse a derecha”, pero en sus esfuerzos por no hacerlo están terminando apartándose hacia el otro lado: el liberalismo.

Leamos…

Josué 1:7-8 – Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. (RVR)

Para ponernos en contexto, en este pasaje encontramos a Josué comenzando a asumir la responsabilidad del llamado para el cual Dios lo había preparado toda su vida. Él ya era anciano y había sido colaborador de Moisés durante todo el período del éxodo. Ahora, había llegado el momento en que, tras la muerte del líder israelita, él tenía que tomar el timón del pueblo de Dios y dirigirlos hacia la conquista de la tierra de Canaán. Estando al este del río Jordán, Josué debía estar ansioso y dubitativo sobre cómo debía desempeñarse como líder del pueblo. Es por eso que Dios mismo se acercó a él para darle ánimo, y enseñarle algunas instrucciones que le serían muy útiles para que al final, todo saliera bien.

Es interesante notar que Josué no tenía que ser “fuerte y valiente” simplemente para conquistar la tierra prometida. También tenía que serlo para guardar el la ley de Moisés, más allá de toda circunstancia. Sin dudas que, en un mundo apartado de Dios, guardar su Palabra siempre demanda una cuota de valentía. Si Josué meditaba y se esforzaba por guardar el libro de la ley, entonces sería bendecido y caminaría siempre en la voluntad de Dios, por lo que todo le saldría bien. Esto no apunta a parámetros humanos, sino que todo le saldría bien y sería próspero en términos del propósito para el cual había sido llamado.

Más allá de todo esto, el punto en el que me quiero detener está en el hecho de que Dios le dice a Josué que debe obedecer la ley, y que no debe apartarse de ella ni a diestra ni a siniestra. Es decir, llevándolo a nuestros días, podemos entender que Dios nos está diciendo que obedezcamos lo que la Biblia dice, y que no seamos legalistas, pero tampoco liberales.

Analizando la situación de la iglesia hoy en día, como dije antes, una buena parte entendió la importancia de no ser legalistas. Sin embargo, el peligro está cuando las congregaciones se van al otro extremo y empiezan a ser liberales. Ya nada las diferencia de un club barrial. Los templos están llenos de gente que no oran, no buscan hacer la voluntad de Dios, no leen su Palabra, no tienen vidas transformadas, no están en comunión con el Señor, y no se diferencian en nada de la gente del mundo. Hay mucha gente que entendió que el legalismo es pecado, pero que se olvidó que el pecado ¡también es pecado! Es importante que luchemos por no caer en una religiosidad vana propia del legalismo, aunque también es importante que tengamos temor de Dios, que seamos celosos a la hora de mostrar respeto hacia sus cosas y que busquemos día a día santificarnos para que él se glorifique en nuestras vidas.

Oremos para tener una iglesia que no juzgue al mundo, sino que sea la encargada de llevar las buenas noticias de salvación que algún día cambiaron nuestras vidas. Y de igual manera, oremos para tener una iglesia que no se amolde a las cosas de este mundo, sino que se santifique día tras día.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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