La justicia de Dios revelada en el evangelio

De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe.»

Romanos 1:17 (NVI)

Había un pasaje de la Biblia que no dejaba dormir a Martín Lutero. Ese pasaje era Romanos 1:17. Antes de convertirse, Martín era un monje católico romano de la orden de San Agustín. El estaba estudiando la carta del apóstol Pablo a los romanos porque tenía que enseñarla en el seminario. Pero al llegar a este pasaje, su cuerpo temblaba y su corazón se estremecía.

El entendía que la justicia de Dios que se revela en el evangelio, es la justicia de Dios para castigar al pecador. Que la única forma en que una persona podía alcanzar la fe, era siendo justo. Lutero era un hombre que tenía gran temor de Dios. El pasaba horas y horas en el confesionario, confesando sus pecados, porque sentía que no era justo. Estos no eran más que intentos de tratar de ganar su salvación. Pero no hay dudas de que Dios estaba obrando en su vida, porque a pesar de querer trabajar para su propia salvación, se daba cuenta que no era suficiente. Fue en esas circunstancias que la providencia de Dios hizo que le tocara estudiar la carta a los Romanos. Luchó con Dios por un tiempo, hasta que un día comprendió el verdadero significado de la cita de Habacuc 2:4, “El justo por la fe vivirá”. En sus propias palabras el llegó a decir:

Antes de comprender estas palabras, yo odiaba a Dios, porque él nos asustaba a nosotros pecadores por la ley y por la miseria de nuestra vida; y no suficiente con esto, todavía empeoraba nuestros tormentos por el evangelio. Pero entonces comprendí por el Espíritu de Dios las palabras: ‘Mas el justo por la fe vivirá.’ Entonces me sentí como nacido de nuevo, como un hombre nuevo. ¡Entré por puertas abiertas directamente al paraíso de Dios!

Que increíble poder tiene la Palabra de Dios en nuestra vida. Por este versículo, llegó a convertirse Martín Lutero, quien sin saberlo, iniciaría una de las revoluciones más importantes de toda la historia del mundo y de la iglesia. Este mismo versículo se levantó como bandera de la Reforma Protestante.

Estudiemos juntos este pasaje y veamos como es que el evangelio revela la Justicia de Dios. Esta justicia es por la fe ¿Cuál es la justicia de Dios que se revela en el evangelio?

  1. La justicia de Dios para castigar al pecador
  2. La justicia de Dios con la cual el creyente es atribuído
  3. La justicia de Dios que el creyente comienza a practicar, como resultado de su salvación

Las tres definiciones pueden ser encontradas en el libro de Romanos, pero yo creo que en este pasaje Pablo se refiere puntualmente a la 2. La razón por la que interpreto el texto de esta manera es que el apóstol dice que se refiere a la justicia que salva al creyente, por el contexto del verso anterior, y además es la justicia totalmente por la fe. Y a esto le sumo la cita textual del libro del profeta Habacuc: “El justo por la fe vivirá”. En los tiempos de Habacuc, Judá estaba sufriendo la conquista por parte del despiadado imperio Babilónico.

Lutero: “Pero entonces comprendí por el Espíritu de Dios las palabras: ‘Mas el justo por la fe vivirá.’ Entonces me sentí como nacido de nuevo, como un hombre nuevo. ¡Entré por puertas abiertas directamente al paraíso de Dios!”

 Habacuc estaba desconcertado. No entendía cómo Dios podía permitir que todo esto le ocurra a Judá. La nación había pecado, pero Dios estaba llevando a cabo su juicio por medio de una nación incluso más pecadora y pagana que Judá. A lo que Dios responde: “El insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por su fe”. Luego pasa a anunciar su juicio para las naciones insolentes, orgullosas y malvadas que no reconocen al Señor. Lo único que puede salvar a una nación o individuo de la ira de Dios es su fe. La persona que tiene fe en la salvación de Dios, esa persona es declarada justa por su fe y es llamada a vivir de acuerdo a esa fe. Esa misma salvación que Dios prometió a Habacuc y a los judíos fieles, es una figura de la forma en que Dios nos salva a los cristianos, por medio de la fe en su salvación. Cuando el apóstol Pablo escribió la carta a los romanos y citó este pasaje de Habacuc, la salvación de Dios ya se había manifestado: La muerte expiatoria de Cristo en la cruz por nuestros pecados. Los profetas del Antiguo Testamento no comprendían de forma completa en qué consistía la salvación, pero así y todo confiaban en Dios. Nosotros estamos en una posición de privilegio, porque Jesús ya vino al mundo y ya murió en nuestro lugar.

Calvino hace notar el tiempo del verbo en la cita de Habacuc. “Vivirá” se encuentra en futuro. Esto implica que la fe nos salvará del juicio futuro. Si nuestra confianza está en el evangelio de Dios, el día que el juicio sobre nuestra vida caiga, es decir, la muerte, en lugar de ser separados por la eternidad de Dios, vamos a gozar de su infinita misericordia y amor para siempre. Por eso el apóstol dice más adelante en la carta que “No hay condenación para el que está en Cristo Jesús”.

¿Cuál es la justicia de Dios que se revela por la fe? ¿Cómo es que la fe nos justifica? La carta elabora más acerca de este tema en el capítulo 5. La justicia o rectitud de Dios que se revela en el evangelio es la rectitud de Cristo, quien nunca pecó. Hay una razón por la cuál Jesús vino al mundo como un bebé y no como un adulto: No vino sólo a morir por los pecadores, sino también a vivir por ellos. Jesús vivió toda una vida desde la niñez a la plenitud de la vida sin haber cometido nunca un pecado. A los ojos de Dios, no hay otro ser humano justo, sólo Él. Pero cuando renunciamos a nuestra propia justicia y confiamos en el sacrificio de Cristo como sustituto para pagar nuestra justa condena, somos atribuídos con la rectitud del Señor y por lo tanto, el Padre ya no nos ve como pecadores, sino que ve los méritos de su Hijo en nosotros y se complace en nosotros. Esto es el evangelio, la buena noticia, que la justicia de Dios, en Cristo Jesús, está disponible para cualquier persona que deposite su confianza en Él. No existe mayor noticia que ésta. Este mensaje es tan poderoso, que puede salvar a los pecadores de la infinita, santa y justa ira de Dios. Es por eso que Pablo no se avergonzaba. Es por eso que sentía tanta responsabilidad por la tarea que se le había dado. Estos dos versos nos muestran de dónde viene el fervor y el poder con el que el apóstol Pablo servía a Dios. De ellos debe provenir el poder con el cual nosotros también tenemos que servir.

¡Qué increíble es lo que ha hecho el Señor!¡Cuan glorioso es su evangelio!¡En el se revela su excelente plan de salvación, su eterna sabiduría, amor, justicia y gracia!

¡Es mi oración que así como Martín Lutero, puedas comprender la Gloria de Cristo y su evangelio y puedas ser cautivado por su hermosura!

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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