Héroes Anónimos: Los Espías de Jericó

Con este artículo vamos a estar arrancando una serie que nos va a permitir ir descubriendo a lo largo de toda la Biblia a un grupo de personas a quienes podríamos considerar “héroes anónimos”. En general no sabemos demasiado sobre ellos, y son personajes que aparecen únicamente en algún episodio particular. Sin embargo, aunque sus nombres y muchas de las características de sus vidas nos sean desconocidas, supieron mostrar su fidelidad para con Dios en momentos oportunos, dejando así su huella en la historia.

Hermano, quizás vos nunca llegues a ser recordado por haber hecho cosas grandes para la gloria de Dios. De hecho, eso mismo nos va a pasar, seguramente, a la mayoría de los creyentes. No obstante, sería hermoso que podamos sumarnos a la larga lista de héroes anónimos que tiene la historia de la iglesia; a la lista de aquellos que no dudaron en entregar su vida por completo a Dios en pos de hacer su voluntad.

Siendo así, hoy vamos a comenzar analizando a dos hombres que demostraron gran valentía a la hora de servir al Señor: los espías de Jericó. Veamos juntos su historia…

Josué 2:1 – Luego Josué hijo de Nun envió secretamente, desde Sitín, a dos espías con la siguiente orden: «Vayan a explorar la tierra, especialmente Jericó.» Cuando los espías llegaron a Jericó, se hospedaron en la casa de una prostituta llamada Rajab. (NVI)

¡Todo estaba listo! En el capítulo 1, Dios puso a Josué a cargo de Israel, tras la muerte de Moisés, y le ordenó que el pueblo se tomase tres días para preparar la partida rumbo a la tierra prometida. Ellos se encontraban en Sitín, al oriente del Jordán, de manera que debían cruzar el río para acceder a la tierra de Canaán. Mientras todos se iban preparando, Josué disimuladamente y sin que nadie se entere, se acercó a dos muchachos con el fin de otorgarles una misión especial: Explorar la tierra, y principalmente echar un vistazo a la ciudad de Jericó, la primera plaza fuerte con la que se encontrarían.

El porqué de la misión

En el capítulo anterior, vemos como Josué es alentado por Dios para que sea fuerte y valiente en la misión que le espera. Si bien ahí vemos como el nuevo líder del pueblo de Israel confía en el Señor, quedamos desconcertados al llegar a este versículo. ¿Por qué Josué mandaría a los espías? ¿Era esto necesario? ¿Será que Josué no estaba confiando verdaderamente en las promesas de Dios? Analicemos el detalle…

Lo primero que se me ocurre es que el pueblo estaba inquieto respecto a la conquista de la tierra. ¿No estaban ahí los descendientes de Anac? ¿Qué pasaría si ellos fracasaban? Entonces, para calmar los ánimos, Josué enviaría a los espías para que, si daban un buen informe, el pueblo pudiera cobrar ánimos. Hasta acá suena todo muy bien, pero hay un problema con esto: no hay evidencia bíblica de que el pueblo estuviera dubitativo. Además, si la misión de los espías tuviera por objetivo el levantar la moral del pueblo, ésta nunca hubiera tenido el carácter de “secreta”. Creo que esta situación se da porque Josué, si bien creía y confiaba en Dios, necesitaba un empujoncito para animarse a creer por completo.

La misión de los espías parece una muestra de la debilidad de este líder. ¿Qué pasaba si los espías daban un informe negativo, tal como había sucedido en la misión de la que él había participado junto a Caleb cuando era joven? En esto vemos que la misión no tenía sentido: Si él confiaba en Dios, tenía que dirigir al pueblo hacia la conquista de la tierra sea cual sea el informe de los espías. Por lo tanto, si la misión no iba a servir para determinar qué hacer, ¿qué sentido tenía? Militarmente hablando es una decisión correcta la que toma Josué, ya que es importante conocer cómo se está preparando el enemigo antes de atacarlo. El problema es que en este caso, Dios forma parte de la ecuación, y como veremos en el capítulo 6, él le da la victoria a Israel más allá de cualquier estrategia que pudiera llegar a haber pensado Josué.

Quizás la fe de Josué flaqueó un poco a la hora de enfrentar a lo desconocido, o bien simplemente necesitaba una reconfirmación de parte de Dios para avanzar; son cosas que la Biblia no aclara y que no sabemos. Pero lo que sí sabemos, es que sea cual sea la razón por la que Josué envió a los espías, Dios iba a usar todo esto para su gloria.

Los comisionados

Siguiendo con nuestro análisis de este pasaje, ahora vamos a enfocarnos en aquellos que recibieron el encargo. Como tales, debían mostrar ser dignos de la confianza de Josué (1 Corintios 4:2). Es evidente que para el líder israelita, esta era una misión importante. No elegiría a dos personas cualquiera, sino que debían ser dos hombres con quienes él contaba, y que sabía que eran temerosos de Dios y podía creer en ellos.

No sabemos nada de estos dos hombres más allá de lo relatado en este pasaje. Desconocemos sus nombres, si tuvieron familia, a qué tribu pertenecían y si hicieron algo destacable en algún otro momento. A pesar de eso, en en el capítulo 2 de este libro demuestran por qué Josué confiaba en ellos. Veamos algunas de sus características:

  • No se dedicaban a los chismes: Esto lo vemos en el hecho de que la misión secreta permaneció como tal de principio a fin. Ellos tenían la novedad; la noticia de último minuto: mientras todos se preparaban para partir, Josué quería echarle una mirada a la tierra prometida. Por supuesto que, si iba él iba a ser demasiado obvio, por lo que busca a dos personas a quienes podía confiar este secreto, y ellos lo guardaron.
  • No temían a lo desconocido: Ellos tuvieron que salir de la comodidad y de la seguridad que el campamento les ofrecía, para enfrentarse a una tierra que nunca antes habían pisado, llena de pueblos que no conocían. A pesar de eso, luego de caminar durante todo el día, llegaron al principal punto de su misión: Jericó. Ya era tarde y era un gran riesgo pasar la noche allí, aunque por otro lado sabían que eso los ayudaría a recabar mucha más información. Era muy probable que los reconocieran como extranjeros (como de hecho sucedío: Josué 2:2), sea por su vestimenta o por su aspecto físico, pero su misión estaba por encima de eso, y estaban dispuestos a cumplirla a como dé lugar.
  • Daban testimonio de Dios: De algún modo, seguramente por medio de algún guardia, el rey supo que los hombres se hospedaban en casa de Rahab. Cuando fueron a apresarlos, ella buscó protegerlos (Josué 2:4). Si bien dice que no los conocía, está claro que en realidad lo tenía bien en claro. Rahab había oído de Dios, pero era la primera vez que estaba junto a dos seguidores suyos. Es claro que el testimonio de su comportamiento fue clave en la conversión de esta mujer. Siendo ella una prostituta, seguramente les ofreció sus servicios además del alojamiento, pero estos hombres deben haberlo rechazado amablemente, e incluso puede que le hayan dado alguna explicación sobre Dios que respaldara esta actitud. Estos hombres mostraron algo diferente y esa diferencia era Dios obrando en sus vidas.
  • Su fe es fortalecida por Dios: El hecho de que ellos hubieran llegado hasta donde llegaron era evidencia de que realmente creían en el Señor. El problema era que estaban en un momento de extrema dificultad, y con seguridad debían estar temerosos ante lo que tenían que enfrentar. Pero Dios, en su inmensa gracia, se dispone a darles confianza a partir del discurso de Rahab (Josué 2:9-13). Este testimonio les permitía tener un informe perfecto para darle a Josué sobre cómo era la situación en aquella región. Sin dudas que les sirvió para cobrar una valentía adicional que los ayudaría a completar la misión.
  • Confiaban en el Señor: En la respuesta al discurso de Rahab vemos lo seguros que estaban estos hombres de aquello en lo que habían creído. Ellos tenían confianza plena en las promesas que Dios les había hecho, por lo que pueden llegar a dar por sentado que todo sucedería tal como el Señor lo había anunciado. Ellos sabían que, tarde o temprano, la tierra prometida sería suya (Josué 2:14).
  • Conocían la Palabra: Antes de irse, ellos cierran un trato con Rahab en el que prometen que en su casa nadie moriría, si ella ponía un cordón rojo bajo la ventana (Josué 2:17-18). Es interesante el gran paralelo que hay con la historia del éxodo y la primera Pascua. Para este entonces, Moisés ya había escrito el Pentateuco, y ellos debían conocer a la perfección esta historia de sus antepasados. El paralelo es claro para entender que se inspiraron en esto para darle las instrucciones a Rahab.
  • Eran pacientes: ¡Ellos estaban eufóricos! Las noticias no podían ser mejores. Sabían que Josué se iba a animar mucho cuando se enterara de todo lo que había pasado.
  • Guardaban su palabra: En Josué 6:16-17, vemos que el líder de la nación de Israel estaba al tanto de cómo Rahab había ayudado a los espías. Esto nos demuestra que ellos le contaron al pie de la letra todo lo sucedido, y que también le hablaron sobre el pacto que habían hecho con ella. Para ellos era importante guardar su palabra, y así lo hicieron. Es fácil que hagamos tratos en situaciones de riesgo, cuando no nos queda otra, pero que luego nos olvidemos de quienes nos ayudaron cuando pasamos por una etapa de tranquilidad. Esto es lo que pasó con el copero de Faraón, a quien José interpretó el sueño; él se olvidó de quien lo había ayudado. Sin embargo, los espías, como verdaderos hombres de Dios, guardaron su palabra.

En toda esta escena podemos ver como estos dos hombres mostraron su fe por medio de sus obras (Santiago 2:18). Ellos habían sido justificados por gracia, y la evidencia de esa justificación estaba en la manera en que se comportaban. No conocemos sus nombres, pero sí sabemos que fueron dos hombres que obedecieron al Señor y, aunque nunca llegaron a saberlo en vida, Dios los usó especialmente para que no se rompiera la línea de descendencia que llevaría al Mesías. Sin dudas podemos considerar a estos hombres como dos héroes anónimos.

Implicancias para nuestra vida

A partir de esta historia, podemos hacer varios paralelos con nuestra vida como hijos de Dios:

  • Dios nos alienta a no tener temor: Una de las frases más conocidas entre los cristianos es aquella que aparece en el primer capítulo del libro de Josué: Sé fuerte y valiente. Ésta se da cuando Josué es comisionado por Dios, y es repetida tres veces (Josué 1:6, Josué 1:7, Josué 1:9), a la que podemos sumar una cuarta dicha por las tribus orientales (Josué 1:18). Es claro que Josué tenía temor respecto a la que vendría, y Dios estaba buscando fortalecerlo, para que pudiera cumplir con los propósitos que él tenía preparados. Es por eso que, además de todo esto, Dios le da una muestra de aliento y respaldo a Josué con el informe de los espías. De la misma manera, podemos confiar en que hoy en día no estamos solos para cumplir con las tareas y ministerios que el Señor nos encomienda. Por el contrario, él nos va a fortalecer y afirmar siempre que tengamos temor. A veces lo hará por medio de su Espíritu hablando a nuestra vida, otras por medio de hermanos y otras a partir de las circunstancias que forman parte de su providencia divina. Es por eso que, si tenés que enfrentarte a situaciones difíciles y llenas de incertidumbre, no temas: Dios va a mostrarte su fidelidad.
  • Dios nos comisiona: Al igual que Josué comisionó a los espías, nosotros somos enviados por Jesús a hacer discípulos en todas las naciones. Estamos en el mundo, pero no somos del mundo, y vivimos para cumplir la voluntad de aquel que nos llevó a la luz, cuando nosotros estábamos en tinieblas. Y tal como sucedió con los espías, si nosotros cumplimos con el encargo que se nos dio perseverando en nuestra fe en Dios, vamos a ver como el fruto de todo eso será la salvación de muchas personas. El hecho de que los espías hayan sido obedientes a las órdenes de Josué trajo salvación a Rahab y su familia; de igual modo, si nosotros somos obedientes a Dios, vamos a ver como él traerá salvación en las personas que nos rodean. Es un privilegio que tenemos de participar y colaborar en los nuevos nacimientos que Dios produce. Por eso tenemos que actuar con fidelidad, dando testimonio de lo que creímos en todo momento, como lo hicieron estos dos hombres.
  • Dios muestra su gracia para con nosotros: Vimos que los espías estaban en una situación extrema, pero al final Dios muestra su gracia para con ellos en el discurso de Rahab acerca del temor que tenían todos. Con esto los hombres cobraron ánimo y tuvieron nuevas fuerzas para confiar en Dios. No temas en meterte en situaciones complicadas si eso es lo que glorifica al Señor, porque podés tener la certeza de que siempre que tengas dudas y tu fe flaquee, él va a mostrar su gracia para con vos.
  • Dios nos permite impactar vidas: Los espías no se enteraron acá en su vida terrenal el gran impacto que tuvieron en la historia. Ni se debían imaginar que más de tres mil años después de su muerte fuera a haber gente hablando de ellos. Sin embargo, acá estamos, recordando su fidelidad. Hermano, muchas veces vas a sentir que el trabajo que hacés para Dios es inútil y que los resultados no se ven, pero tenés que estar tranquilo en que, mientras vos busques glorificarle en cada momento de tu vida, aunque no lo puedas ver en vida, vos estás sembrando frutos de justicia en la vida de muchas personas. Por eso no dejes de trabajar para Dios, porque no sabemos cuán cruciales pueden ser nuestras obras para su gloria en sus perfectos planes.

Conclusión

En esta historia vimos cómo Dios usó en gran manera a dos hombres de los que no conocemos nada más allá de lo que se relata en Josué 2. A pesar de ello, éstos demostraron ser grandes ejemplos del temor de Dios y dejaron su huella en la vida de mucha gente. Que no te importe si nadie te reconoce por lo que hacés, hermano, porque mientras camines en la voluntad de Dios podés tener la certeza de que, sin saberlo, vas a impactar la vida de mucha gente.

Que podamos ser unos héroes anónimos, como lo fueron los espías.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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