¡Disfruta del Señor!

Deléitate en el SEÑOR,
    y él te concederá los deseos de tu corazón.

Salmo 37:4 (NVI)

Uno de los versos más conocidos de toda la Biblia, que hasta hemos convertido en canción. Este es un hermoso salmo y sería muy bueno que podamos adoptarlo como una de nuestras oraciones cotidianas. Pero esta pequeña frase no deja de tener sus misterios ¿Cómo podemos deleitarnos en el Señor?¿Qué son los deseos de nuestro corazón?

Deleitarse es disfrutar de algo. Es sentir pasión por algo que hacemos. Es posible que a veces, los cristianos nos olvidemos que Dios nos creó para que expresemos y magnifiquemos su Gloria. Después de todo, nos creó a Su imagen y semejanza. Cuando un rey humano quería magnificar su gloria, lo que hacía era ordenar que se hicieran estatuas de él, a su imagen. Dios nos eso con ese mismo propósito. Por supuesto que el poder creador de Dios no tiene comparación con las estatuas de piedra, bronce u oro que el hombre pueda hacer. Y parte de su plan es que podamos disfrutar de su Gloria. Después de todo, Dios es el mayor tesoro de la existencia. Santiago dice en su carta que “Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento.”(Santiago 1:17 NTV). Pero los seres humanos hemos rechazado irreverentemente a Dios. Hemos buscado la satisfacción de nuestros deseos en las cosas creadas, antes que en el creador, no reconociendolo ni dandole gracias(Romanos 1:21). Y ya estamos tan corrompidos, que ni siquiera podemos darnos cuenta que entramos en un circulo vicioso de insatisfacción. Porque las cosas no pueden darnos felicidad ni gozo separadas del creador. La única forma en la que realmente podemos disfrutar de la creación es si verdaderamente agradecemos y glorificamos al Creador. Es de esa forma en que todo toma otra perspectiva y nos quedamos maravillados y asombrados por la bondad y la grandeza del Ser Supremo. Pero nuestra naturaleza corrupta está más allá de todo esto. Hemos muerto espiritualmente y somos incapaces de reconocer a Dios(Efesios 2:1). El hecho de que no encontremos satisfacción duradera en este mundo es parte del juicio de Dios sobre nuestra vida. A eso le seguirá la condenación eterna. Pero Dios es tan amoroso y compasivo, que no se quedó de brazos cruzados. Envió a su Hijo a tomar ese juicio que había sobre nuestra vida, para aplacar la ira de Dios. Es por eso que Cristo murió en la cruz. Ahora quien se arrepienta de sus pecados y crea en Él como Señor y Salvador, puede ser salvo del juicio de Dios. Es recién ahí cuando podemos comenzar a deleitarnos en Dios. Comenzamos a amar a Dios. A amar a su Palabra. A amar a su Hijo. A amar a nuestros hermanos. Es ahí cuando Dios cambia nuestro corazón y en consecuencia, nuestros deseos.

Mucha gente no entiende porque Dios no le concede los deseos de su corazón. Nos ha pasado a todos ¿Dejaste que Dios transforme tu corazón? ¿Estás encontrando la satisfacción en Dios? Lo irónico es que creemos que si vamos a la Iglesia y disfrutamos ese momento, o si oramos y leemos la Biblia, Dios está obligado a satisfacer los deseos de nuestro corazón. Pero esta interpretación no es tan correcta. El salmista dice “Deleitate en el Señor“. O sea, nuestra satisfacción tiene que estar en Él: En amarle a Él, en servirle a Él, en aprender de Él, en disfrutar de las cosas que Él creó en agradecimiento, en hacer que otras personas lo conozcan para que puedan disfrutar de Él. Cuando creemos en Cristo, nuestros deseos cambian completamente. Dios pasa a ser el mayor tesoro en nuestras vidas. Si nos deleitamos en el Señor, por supuesto que Él va a cumplir los deseos de nuestro corazón, porque esos deseos van a estar relacionados con nuestro deseo de Él. Si nos deleitamos en Él, lo único que Él tiene que hacer, es revelarse más a nuestra vida y listo.

Veamos lo que dice Jesús acerca de nuestro corazón: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias”(Mateo 15:19 NVI) ¿Cómo va Dios a concedernos los deseos de nuestro corazón si en realidad son tan malos? No, primero debemos ser transformados por Dios, debemos obtener nueva vida de parte de Él y que nuestro corazón de piedra sea remplazado por uno sensible y de carne(Ezequiel 36:26). Cuando Dios transforma nuestro corazón, nuestros deseos cambian ¡Ya no gobiernan los malos pensamientos, homicidios, adulterios, etc! Quien gobierna es el Cristo y nuestros deseos pasan a ser los deseos de Él. Somos como aquel hombre de la parábola que encontró un tesoro en un campo y vendió todo lo que tenía para comprar ese campo. Hemos hallado el reino de los Cielos. Algo por lo que vale la pena gastar la vida misma

Por otro lado, a veces creemos que los cristianos no podemos tener felicidad o gozo. Que todo es sufrimiento en la vida del cristiano. Esto no es así. Los discípulos, con todos los sufrimientos que tenían, vivían gozosos. Era porque tenían a Dios en sus vidas, el mayor tesoro que alguien puede tener. Pablo dijo: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!”(Filipenses 4:4). El gozo de haber encontrado el reino de los cielos no se apartará nunca de nuestras vidas.

Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor

Romanos 8:38-39 (NVI)

Resumiendo:

  1. Dios quiere que disfrutemos de Él
  2. Nosotros no queremos saber nada con Dios
  3. El evangelio llega a nuestra vida: Dios nos salva, nos transforma y cambia nuestro corazón y deseos
  4. Comenzamos a desear más y más de Dios
  5. Dios nos concede el deseo de deleitarnos en Él

¡Qué puedas orar este verso hoy!¡Qué puedas valorar a Cristo sobre todo y disfrutar de Él!¡Qué el Señor conceda los deseos de tu corazón!

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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