Un día en Proyecto Maná

¿Alguna vez escuchaste hablar de un ministerio llamado “Proyecto Maná”? Lo más probable es que no. Por eso, en este artículo quiero contarte cómo fue mi experiencia al compartir un día con ellos.

Como cada jueves a la tarde, un grupo de hermanos se reúne en la iglesia Comunidad Cristiana de Buenos Aires, con el fin de comenzar a preparar alimento. Leonardo y Jazmín son los que están a cargo, pero lejos están de estar solos. Es un numeroso grupo de hermanos que se moviliza cada semana con el fin de colaborar. Ellos cocinan con entusiasmo, sabiendo que hay personas que esperan especialmente esos platos. Es que la comida no la preparan para ellos mismos ni para hermanos de la iglesia, sino que la hacen para llevarla a un asentamiento ubicado en la localidad de Paternal, en la capital argentina. Allí hay un grupo de gente que vive en condiciones de pobreza, y que necesitan de ayuda. Así que, una vez que tanto el postre como el plan principal están listos, los hermanos salen para aquel lugar.

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La gente no sólo los espera, sino que también los conoce; confían en ellos. Tienen la libertad de ir golpeando casa por casa ofreciendo aquello que prepararon para esa noche. Los lugareños salen y se alegran de volver a ver, como todos los jueves, a este grupo de personas. Pueden charlar sobre cómo anduvo la semana de cada uno y compartir un momento juntos. No sólo se reparte alimento; también se lleva una bolsa llena de amor para dar.

Finalmente, la noche termina con una pequeña reunión al aire libre, a la cual asisten todos aquellos que tienen el deseo de saber de dónde proviene tanto amor desinteresado. Allí se comparte una palabra y se cantan unas alabanzas en honor al Señor. Hecho esto, cada uno de los hermanos vuelve a su casa con la satisfacción de haber dado a Dios una ofrenda agradable, y con la expectativa de que llegue la semana siguiente para volver a poner manos a la obra.

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Fue hermoso haber podido compartir esa tarde con este grupo de hermanos por la manera en que nos recibieron y por haber podido ver de primera mano qué es lo que hacen. A partir de todo esto, me surgen seis puntos que son muy importantes para nuestra vida cristiana y que quienes llevan adelante Proyecto Maná están cumpliendo:

  • El discipulado: A veces tendemos a confundir el verdadero llamado de Jesús. Creemos que éste se trata de ir y sencillamente predicar el evangelio a los demás. Esto es verdad, en parte. Pero la realidad es que es mucho más que eso. Jesús nos llama a hacer discípulos (Mateo 28:19), y esto sólo lo podemos cumplir disponiendo de nuestro tiempo para ayudar a las personas a conocer y crecer en las verdades de nuestro Señor. En Proyecto Maná no se les da la comida, se les deja un tratado y listo. ¡N0! Ellos hacen verdaderamente discípulos. Conocen a las personas y les van enseñando a ser verdaderos seguidores de Cristo.
  • Las necesidades: Como hijos de Dios, tenemos que luchar por satisfacer las necesidades básicas de aquellos que están pasando por dificultades. Por supuesto que, en primer lugar, debemos satisfacer la necesidad espiritual de las personas. No tiene sentido darle comida a un pobre si no le damos el evangelio, ya que a lo sumo lograremos que se vaya al infierno con la panza llena. Tenemos que predicar la verdad de Dios, pero también debemos ayudarles con otras necesidades básicas, como el alimento y la vestimenta. Isaías deja en claro esto indicando que el verdadero ayuno se trata de, en primer lugar, satisfacer la necesidad espiritual de las personas, y luego las otras necesidades básicas (Isaías 58:6-7). De igual manera, Santiago nos dice que si nuestra fe es verdadera debemos interesarnos por el bienestar de nuestros hermanos (Santiago 2:15-17). En Proyecto Maná se predica el evangelio, pero también se busca satisfacer las necesidades de aquellos que la están pasando mal.
  • Las circunstancias: Algo que quiero destacar de este ministerio es que ellos salen a cumplir con el llamado que Dios les dio a pesar de las circunstancias. No importa que haga frío ni que la zona sea bastante insegura; ellos confían en que mientras estén haciendo la voluntad de Dios todo va a estar bien. Todo lo demás es secundario. El verdadero amor, tal como dice 1 Corintios, todo lo soporta. Es decir, se mantiene firme a pesar de cualquier tipo de circunstancia.
  • El amor: En las iglesias se habla mucho del amor, pero suele costar bastante llevarlo a la práctica. En 1 Juan 3:18 encontramos una exhortación a dejar las palabras a un lado y empezar a mostrar el amor de Dios por medio de nuestras acciones. Puede ser llevándoles comida a aquellos que no tienen, como lo hacen en Proyecto Maná, o de cualquier otra manera que se te ocurra; lo fundamental es empezar a hacerlo.
  • La comunión: Juan 13:35 nos enseña que no sólo es importante tener un amor práctico, sino que además este amor debe ser la prueba de que somos verdaderamente discípulos de Cristo. El amor lleva a la unión, y la unión da testimonio al mundo de un pueblo santo, apartado para glorificar a Dios. El participar en tareas como las que lleva adelante Proyecto Maná une y favorece a la comunión entre hermanos. El servicio siempre te permite vincularte más con otros hermanos, y poder crecer así en unidad.
  • La perseverancia: Una de las mayores dificultades que puede llegar a presentar un ministerio está relacionada con la pérdida de la motivación inicial para llevar a cabo un servicio. Al principio se empieza con las expectativas altas. ¿Quién no pensó “con esto se va a acercar un montón de gente a la iglesia”? El problema es que muchas veces pasa el tiempo y no vemos resultados aparentes. Es en estos momentos en que tenemos que entender la importancia de seguir adelante a pesar de todo, ya que aun cuando nadie se convierta, nosotros estamos cumpliendo con el propósito de Dios de predicar el evangelio a toda criatura. Esa tiene que ser nuestra única motivación para perseverar, y no los resultados.

Quizás estos hermanos no llenen un estadio, pero sí llenan los corazones de muchas personas. Quizás nunca reciban una felicitación ni sean reconocidos por lo que hacen, pero sí van a recibir una corona de gloria cuando Cristo vuelva. Fue hermoso haber podido compartir ese rato con ellos, y no tengo dudas de que como iglesia tenemos que tomar el compromiso con aquellas personas que no tienen sustento, para ayudarlos a salir adelante, y sobre todo para llevarles el único mensaje capaz de cambiar vidas.

Hoy, te invito a tomarte un momento para orar por este ministerio. Si querés conocer más información del mismo, podés ingresar a su página de Facebook acá.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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