Yo Soy el Pan de Vida

Lectura: Juan 6:25-59

Imaginemos que vamos por la calle caminando y vemos a un hombre que anda por ahí diciendo que Él es Dios. Diciendo que Él es el pan de vida y que nadie puede vivir sin Él. O que Él es la luz del mundo y que todos los que no crean en Él están en oscuridad ¿Qué pensarías vos de ese hombre?¿Qué es un gran maestro?¿Qué está completamente loco?¿Le creerías?

Muchas personas consideran a Jesús como un gran maestro. Un hombre de gran sabiduría que enseñó conceptos muy interesantes sobre la vida y cómo vivirla. Pero la realidad es que las personas que dicen esto, no conocen muy bien las enseñanzas de Jesús. Seguramente, si estas personas escucharan verdaderamente las enseñanzas de Cristo, no dirían que Él fue un gran maestro. Más bien dirían que era una persona que estaba delirando totalmente, o que tenía un complejo de superioridad rara vez visto, o que verdaderamente era quien decía ser, Dios mismo.

Esta es la gran diferencia entre Jesús y los maestros de otras religiones. Si ustedes van y le preguntan a Buda o Mahoma como ser salvos, ellos te van a decir: “hace todo esto, seguí todas estas instrucciones y listo”. Pero Jesús dijo: ”Yo soy el camino la verdad y la vida”, si quieren ser salvos, mirenme a mi, búsquenme a mí. Vamos a aprender qué es lo que dice Cristo acerca de si mismo. Para eso vamos a analizar los famosos “Yo Soy” de Jesús en el evangelio de Juan.

Contexto del pasaje

El episodio ocurre unos días después de que Jesús había alimentado a los cinco mil hombres. Muchos habían estado buscando a Jesús porque querían hacerle Rey, por el increíble milagro que había hecho. Pero Jesús se apartó de ellos. Tenemos que entender que en la época en la que Jesús hizo este milagro no era una de gran prosperidad económica. La mayoría de la gente era pobre y el alimento era algo que no se daba por sentado. No tener para comer algún día era una situación común en aquel tiempo. En muchas ocasiones, una mala cosecha, un mal clima, podían significar que mucha gente moriría de hambre. Hoy en día, una mala cosecha, o mal clima puede quizás hacer que aumenten un poco los precios de la comida, pero el ciudadano promedio puede estar tranquilo de que no morirá de hambre.

Estudio del pasaje

Buscando a Jesús por las razones equivocadas

Luego de darse cuenta que Jesús estaba al otro lado del lago, los hombres que fueron alimentados quisieron ir buscarlo. Pero Jesús sabía sus verdaderas intenciones. No estaban buscándole sinceramente o porque creían en Él. Lo buscaban porque querían más pan. Lo buscaban por razones materialistas. Recordemos que en el contexto en que nos encontrábamos, tener pan a veces era una cuestión de vida o muerte. La gente, al ver el poder de Cristo para multiplicar el pan, se desesperó. Querían declararlo rey, ya que tenía un poder de solucionar problemas como el hambre. Y es por eso que Jesús les dice

“Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan, no porque han visto señales sino porque comieron pan hasta llenarse”(Juan 6:26).

 

Dios no quiere que lo busquemos por este tipo de cosas. Los seres humanos siempre buscamos a Dios para que nos solucione los problemas. Pero en realidad no estamos buscando a Dios, estamos buscando una solución, cualquiera que sirva. Jesús quiere que lo busquemos a Él, por quien Él es, no por lo que Él puede hacer. Pero esto para el hombre es imposible, cómo vamos a ver más adelante.

Después les dice algo curioso, parecería que está diciendo que uno tiene que hacer cosas para ganar su salvación. Al menos esto es lo que pensó la gente porque le preguntan “¿Qué es lo que Dios exige?”. Lo preguntan como si alguien pudiera cumplirlo. Jesús les aclara que lo que deben hacer es confiar en Él. Nunca debemos creer que podemos hacer algo para satisfacer las demandas de Dios. Todos somos pecadores y por más que intentemos hacer el bien, siempre terminamos haciendo mal las cosas. No podemos agradar a Dios y vivir confiando en nuestras propias obras para ser salvos. A Dios no le agrada nada eso. El único que pudo vivir una vida que agradó a Dios fue Cristo. Es por eso que Dios dice que debemos confiar en Él. Porque de esta forma somos transformados salvos.

El origen y la identidad de Jesús

Pero, ¿Cómo podemos saber que Jesús es el Hijo de Dios? Esta era la pregunta que se hacían los que le estaban siguiendo. Ellos no sólo preguntaban, sino que querían que Jesús demostrara su poder haciendo otro milagro/señal. Como ejemplo, le dijeron que Dios para demostrar que estaba con los israelitas en el desierto, les dio de comer pan del cielo. Pero Jesús les dice que el verdadero pan del cielo es aquel que baja del cielo y da vida al mundo, revelando que Él es el pan de vida. El maná era una sombra que apuntaba al verdadero pan que iba a descender del cielo y a dar vida. Vemos que el “ir” a Jesús equivale a comer de su cuerpo y el “creer” en Él, equivale a beber de su sangre.

Es importante que acá Jesús comienza a declarar acerca de su origen. Él no está diciendo que viene de Nazareth, o de Belén. Está diciendo que viene del Cielo, implicando que Él es un ser que existe desde la eternidad junto al Padre. Esto hizo que los judíos empiecen a murmurar diciendo: “¿Quién se cree que es?¿No es el hijo de José?¿Qué anda diciendo que vino del Cielo?”

Seguido de esto, nos encontramos con la realidad de que ellos no buscaban a Jesús, la fuente de la vida. Jesús ya sabía que ellos no creían en Él. Porque Él dice que sólo aquellos que son atraídos por el Padre, son los que verdaderamente van a Jesús. Hay mucha confusión en el mundo cristiano hoy en día respecto a esto. Pero si leemos consistentemente la Palabra, vamos a darnos cuenta de que cuando Dios, el Espíritu Santo, llama a alguien, lo hace de forma eficaz, transformando la forma de pensar de la persona. De esta forma, el pecador que antes estaba en rebeldía y oscuridad, en muerte espiritual y no quería ir a Jesús, ahora desea ir a Jesús con todo su corazón. Decimos que esta llamada es eficaz, porque quien es llamado por Dios, responde y cree en Jesús(Romanos 8:29-30). Luego Jesús dice que todo el que es atraído a Él por el Padre no va a ser rechazado. El Padre, en su infinito amor por el Hijo, nos atrae hacia Él para que le amemos. Y el Hijo, en infinita gratitud y amor por el Padre, nos recibe como el más hermoso regalo de amor ¿Por qué amamos un regalo hecho por una persona?¿Es por el regalo en sí?¿O es porque amamos a la persona que nos lo regaló? A veces, un regalo puede no ser de mucho valor material, pero cobra un gran valor sentimental, sólo por que fue regalado por un ser querido. Así, el Hijo nos ama, porque fuimos dados por el Padre para Él.

Jesús vuelve a repetir, Él es el verdadero pan de vida(v.48). Los israelitas en el desierto comieron el maná y los mantuvo con vida por mucho tiempo, pero luego perecieron. Pero si nosotros comemos todos los días del pan de vida, que es Cristo, tendremos vida eterna.

La carne y la sangre de Cristo

¿Cómo podemos comer la carne de Cristo y beber su sangre? Esto nos está apuntando a la cruz. Podemos ver estos símbolos en la Santa Cena. Donde Él dice que el pan es su cuerpo que es entregado por nosotros. El entregó su cuerpo para ser partido y nosotros, al creer en Él, estamos siendo llenos de la vida de Cristo, en cierta forma, nos alimentamos de Él espiritualmente hablando. Y esta vida es una vida eterna. Por lo tanto, todo el que cree en Cristo, tiene vida eterna(Juan 3:16). Alimentemonos diariamente del Pan de vida, que es Cristo Jesús.

Por último, el relato nos cuenta que a partir de ese momento, una gran cantidad de discípulos lo abandonó, porque no podían aceptar que Jesús era el Mesías, y que Él era Dios.

Reflexión final

Cuando nos encontramos con este tipo de declaraciones de Jesús, no podemos más que tomar una decisión: O le creemos o no le creemos. ¿Creemos que Jesús es el Hijo de Dios?¿Creemos que Cristo es la fuente de la vida, el único alimento que nos puede sustentar por la eternidad?¿Qué hay que hacer para creer en Jesús? La Biblia nos enseña que como todos hemos rechazado a Dios, tenemos que arrepentirnos de nuestra rebelión, nuestros pecados y reconocer a Cristo como nuestro Salvador y Señor. Su muerte en la cruz es la provisión definitiva de Dios para aquellos que creen en Jesús. Si creemos en que Jesús tomó nuestros pecados y fue castigado por ellos, nosotros ya estamos en paz con Dios, y nos justifica, nos adopta y nos une a Cristo para siempre.

Si queres usar este material para una reunión de discipulado o grupo pequeño, podes descargar el siguiente material: Guía de discipulado.

La guía contiene la lección con espacios en blanco para ser completados por los participantes de la reunión y una guía resuelta para ayuda de la persona encargada de la lección

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

More Posts

Follow Me:
TwitterFacebook

Comentarios

comentarios

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *