Yo Soy la Luz del Mundo

Lectura: Juan 8:12-20

El segundo “Yo Soy” de Jesús dice: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

Este tipo de analogía entre Cristo y la luz no es ajeno al lenguaje usado por Juan. Es más, en todo el Nuevo Testamento, podemos ver analogías basadas en la luz. Y esto es porque la luz siempre se asocia con el conocimiento y con lo bueno. Por ejemplo, en Juan 1 dice:

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla.”

(Juan 1:4-5 NVI)

Y

“Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo. El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció.”(Juan 1:9-10 NVI).

Pero esta es la primera vez que Jesús se identifica a sí mismo como la luz del mundo.

La luz suele asociarse en la Biblia con la Gloria de Dios. Jesús es la luz del mundo, porque es la Gloria de Dios revelada. Cuando subió con Pedro, Jacobo y Juan al monte de la transfiguración, y la naturaleza divina de Jesús se manifestó, ellos vieron la Gloria de Cristo que brillaba como una luz resplandeciente. Fue tan glorioso y majestuoso lo que vieron, que Pedro y Juan lo relatan en sus escritos(Juan 1:14, 2 Pedro 1:16-18). Esto es otra muestra de la divinidad de Jesús.

Ahora, también sabemos que la luz es lo contrario a la oscuridad. Y en la Biblia, se utiliza la oscuridad para representar el estado en el que nos encontramos todos los pecadores antes de venir a Cristo ¿Por qué pensas que esto es así? Jesús lo explicó en Juan 3:20:

“Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto.”.

Juan 3:20 (NVI)

El hombre quiere permanecer en oscuridad, porque sabe que en la luz, el pecado es expuesto, pero él quiere seguir pecando. No queremos que nuestros pecados sean descubiertos, y por lo tanto odiamos a la luz, es decir, odiamos a Jesús, cuando aún no somos transformados por Dios. Es más, un versículo antes en Juan 3:19, dice que el mundo está condenado porque ha rechazado la luz.

El apóstol Pablo habla de la luz como el conocimiento de la verdad. Cuando Dios decide mostrarnos su Gloria, es en ese momento en que comenzamos a ver claramente las cosas espirituales. Vemos la luz, la realidad, tal cual es. Cuando estábamos en oscuridad, no entendíamos las cosas espirituales, pero ahora, por la gracia de Dios, podemos ver las cosas a la Luz de Cristo.

Más bien, hemos renunciado a todo lo vergonzoso que se hace a escondidas; no actuamos con engaño ni torcemos la palabra de Dios. Al contrario, mediante la clara exposición de la verdad, nos recomendamos a toda conciencia humana en la presencia de Dios. Pero si nuestro evangelio está encubierto, lo está para los que se pierden. El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios. No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor; nosotros no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús. 6 Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo.

2 Corintios 4:6 (NVI)

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

1 Corintios 2:14 (NVI)

Cuando creemos en Jesús, pasamos a vivir en la luz y por lo tanto, nuestra actitud hacia el pecado cambia rotundamente. Si permanecemos en la luz, no podemos practicar el pecado, porque el que practica el pecado odia la luz, ya que expone su maldad.

Vemos que la gente no le creía a Jesús lo que Él decía acerca de ser la Luz. Es más, le demandaron testigos. Según la Ley que Dios le había dado a Israel, para que un testimonio sea válido, debía tener dos testigos. Jesús dijo que Él no necesitaba testigo, pero si lo querían, tenía dos: Él mismo y Dios Padre. El Padre testificó 2 veces acerca de Jesús: en el bautismo y en la transfiguración. Otra forma en la que testificaba acerca de Jesús era por medio de los milagros. Como dijo Nicodemo: “Sabemos que vienes de Dios porque nadie puede hacer esas señales”.

Reflexión final

Por lo tanto, de nuevo debemos decidir nuevamente si le creemos a Cristo o no. Si le creemos, debemos reconocer que hemos andado en oscuridad a lo largo de nuestra vida, y que si no fuera por que Él nos ama y nos muestra su luz, nosotros seguiríamos en oscuridad. Por lo tanto debemos abandonar las cosas que hacemos y creer en Cristo para ser iluminados y poder tener conocimiento de las cosas espirituales. Y un día veremos al Creador, la luz del mundo, cara a cara(Apocalipsis 22:4).

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Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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