Cristo: Verdadero reposo para el alma

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Lectura: Mateo 12:9-14

Contexto

Los fariseos ya habían tratado de acusar a Jesús y a sus discípulos de profanar el sábado. A lo que Jesús les respondió haciendo un paralelismo entre David y sus hombres y Él y sus discípulos, implicando que era el Ungido de Dios y por lo tanto, ellos se encontraban en una Santa Misión. No estaban violando el sábado, lo estaban honrando, haciendo el trabajo que el Padre les había ordenado hacer. Jesús termina por declararse a sí mismo como Señor del sábado, una clara alusión a su Divinidad, ya que sólo Dios debía ser adorado en sábado.

¿Qué es el sábado?

El sábado, traducido en la versión RV60 como “día de reposo”, era el séptimo día de la semana, en el cuál Dios había establecido que todo hombre debía dejar de hacer sus actividades rutinarias y trabajos para dedicarlo a la adoración a Dios y el descanso. El cuarto de los diez mandamientos dice:

“Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para el SEÑOR tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, El SEÑOR bendijo el sábado y lo santificó”.(Éxodo 20:8-11).

El sábado era el día de adoración a Dios. Es también un acto de providencia de la Ley de Dios, estableciendo un día para que el hombre pueda descansar de su trabajo. Según la misma Ley, la violación del sábado debía ser castigada con la muerte(Éxodo 31:14-16). En Números 15:32-36 vemos cómo se lleva a cabo la ejecución de una persona que salió a recoger leña en un sábado. Dios ordena a Moisés que aquel que violó el sábado debía ser apedreado y así lo hicieron.

Podemos ver que sábado era un asunto serio para Dios y para Israel. Los fariseos, reconocidos por querer seguir la Ley de Dios al pie de la letra, tomaban este asunto con gran seriedad. Esto no tiene nada de malo, ya que era un mandato de Dios, pero como somos pecadores, el pecado que habitaba en ellos encontró formas de pecar a través de la Ley de Dios. Ellos comenzaron a añadir a la Ley de Dios un montón de tradiciones y mandatos que poco tenían que ver con el sábado. Por ejemplo, decían que una persona no podía hacer un viaje de más de 1500 metros durante ese día. Hoy en día vemos este tipo de reglas todavía. Sabemos que los judíos más ortodoxos no conducen automóviles o no usan pueden usar las teclas para llamar a los ascensores en sábado. Todas estás reglas las hicieron para asegurarse de no quebrantar el mandamiento y así hacer su propio camino a la salvación. Lejos de reconocer que nadie puede cumplir con la Ley de Dios, siguieron creando más y más tradiciones, creyendo que de esa forma van a poder ser salvos, cuando el verdadero problema no son las obras del ser humano, sino su corazón y su condición de pecador.

Los judíos reconocen que el sábado tiene tres propósitos:

  • Conmemorar la creación del Universo, ya que el séptimo día Dios descansó
  • Conmemorar la redención de la esclavitud de Israel
  • Degustar el descanso y la prosperidad de la Era Mesiánica

Los fariseos estaban tan confiados en las reglas que habían creado respecto de los días festivos, en especial las reglas que habían creado acerca del sábado, que confiaban en sus propias obras para conseguir la salvación. Este es el primer impulso de cualquier hombre. Todos creemos que podemos ser buenos para ser salvos. Para conseguir lo que queremos en esta vida. Para ser felices. Pero es imposible para el hombre natural reconocer que sin importar cuánto se esfuerce en cumplir la Ley de Dios, no puede hacerlo. Y que al intentar hacerlo se hace incluso más soberbio, creyendo que está a cuentas con Dios. Porque incluso las buenas obras que hacemos los seres humanos, si no provienen de la fe, son pecado(Romanos 14:23). Por lo general, los que se quieren autojustificar con las obras, luego comienzan a condenar a otros, a sentirse superiores. Pretenden ser reconocidos por los demás y tener fama de piedad. Todo esto es abominación para Dios, quien no permitirá que alguien tenga de qué gloriarse en su presencia(Efesios 2:9).

El autor de Hebreos nos dice que toda la historia de la nación Israel escrita en el Antiguo Testamento fueron escrita para edificación y enseñanza nuestra y nos muestra cómo la Ley y los profetas señalan al verdadero centro de toda la Palabra de Dios: Jesucristo. El sábado no es la excepción. Cómo ya vimos antes, incluso los judíos reconocen que uno de los propósitos del sábado es tener un anticipo de la Era Mesiánica, es decir, la era en la cuál el Ungido de Dios, descendiente de David, reinaría sobre Israel y los llevaría a una nueva era de prosperidad, poder y adoración a Dios. Pero fallaron en reconocer al Mesías. Buscaban acechar a Jesús en un sábado. Ese era un día santificado que debía centrarse en adorar a Dios. No en planear cómo hacer caer en la trampa a alguien. Es más, ellos habían ignorado por completo la necesidad del hombre de la mano seca, un hombre de su congregación que tenía una gran necesidad y necesitaba ayuda. A ellos lo único que les interesaba era que Jesús caiga en su trampa.

Si queremos aprender más sobre qué es lo que el sábado anticipaba, debemos leer Hebreos 3:7-12.

El reposo del cuál Dios habla es la salvación del alma. Veamos que en Hebreos 3:10 dice que “Siempre andan vagando en su corazón y no han conocido mis caminos”. Esto lo dice respecto a la generación incredula que salió de Egipto que no creyó que Dios era capaz de hacerlos entrar en la Tierra que les había prometido.

El verdadero reposo del que Dios habla en su Palabra no es el descanso del trabajo, sino el descanso de la incredulidad y la falta de fe. La incredulidad es la gran causante de todas las ansiedades, las preocupaciones y el estrés. Juan Calvino dijo “La incredulidad es la madre de todas las ansiedades” ¿Cuántos famosos y personas de gran poder adquisitivo viven en un estado de permanente ansiedad?¿No tienen ellos todo lo que desean en el mundo? Sin embargo, la verdadera paz de corazón, el verdadero reposo, el verdadero sábado, es la salvación del alma, la única que puede traer Cristo Jesús. Por eso la Biblia dice: “Si alguno oye hoy su voz, no endurezca su corazón”. Cuando somos salvos, cuando reconocemos que no podemos vivir bajo los estándares de Dios y nos arrepentimos de nuestros pecados para confiar en el sacrificio de Cristo, la seguridad de la salvación entra en nuestra vida.

“En la cruz, en la cruz, do primero vi la luz,

Y las manchas de mi alma yo lavé.

Fue allí por fe, do vi a Jesús

Y siempre felíz con Él seré.”

Si vemos la actitud de los fariseos, es claro que ellos no tenían reposo. Estaban constantemente maquinando cómo podían acusar a Cristo de pecado, y al final del pasaje vemos que se reúnen para planear cómo matar a Jesús.

Antes de realizar el milagro, Jesús les compara la necesidad del hombre con la mano seca con la de una oveja que cae en un pozo. Jesús hace una comparación similar cuando los fariseos querían expulsar al hombre que había sido sanado de ceguera. Ellos debían esforzarse por restaurar las vidas de las personas, servirles, darles consuelo y reposo. Después de todo, ellos eran los ancianos que dirigían las sinagogas y la vida religiosa de las comunidades judías. Pero en vez de eso, dejaban a sus ovejas caer y descuidadas. Es en ese momento que Jesús les dice que Él es el buen pastor, que da su propia vida por sus ovejas. En el evangelio de Marcos vemos que la dureza del corazón de los fariseos hizo que Jesús se entristeciera. Este hombre sufría de una parálisis en su mano. Es más, sabemos, por el evangelio de Lucas, que la mano paralizada era la derecha, y podemos llegar a asumir que esta era la mano hábil del hombre. Su vida probablemente había sido muy complicada hasta ese momento.

Y así, en el día de reposo, Jesús se encarga de darle reposo al hombre de la mano seca. Con el poder de su Palabra, Cristo ordena al hombre extender la mano que no tenía vida. Vemos acá el poder de la Palabra de Dios, capaz de dar vida a una mano totalmente paralizada. Nada puede detener el poder de la Palabra, la misma creación fue hecha por ella. No dejemos que nuestra Biblia junte polvo. Comprendamos el inmenso poder que tiene para transformar la vida de las personas y estudiemosla, amemosla y, sobretodo, compartamosla.

Lo más importante de este día es que podamos entender que Cristo es el verdadero reposo de Dios. Él es el reposo para nuestra alma que de otra forma anda vagueando en incredulidad y ansiedad. Él nos dice “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.”(Mateo 11:28).

Si aún no conoces el reposo de la salvación, te invito a que hoy estés considerando el increíble sacrificio de Cristo. Que pongas tu confianza en Él y te arrepientas de tus pecados. Si tenes incredulidad o falta de fe, confiá en Aquél que tiene el control sobre todas las cosas y descansá en Él, quien nos da una paz que no es como la que da el mundo. Es la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Por último, aquellos que hemos hallado el reposo del Señor, debemos tener compasión de las almas que sufren la ansiedad de la incredulidad y predicarles el evangelio, para que puedan ser salvos.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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