El Evangelio y la Homosexualidad

A veces me preguntan a los cristianos “¿Qué tienen en contra del sexo?” o “¿Por qué se obsesionan con la sexualidad?”. Nos acusan de obsesionarnos con el sexo. Pero no creo que la acusación sea cierta. Lo que creo es que la sociedad está obsesionada con el sexo y por lo tanto, cuando uno opina de sexo, desde un punto de vista cristiano, lo ve como un ataque a lo que se define como bien o mal. Los cristianos estamos llamados a anunciar el evangelio, no a opinar sobre la vida sexual de los demás. El problema es que el pecado se manifiesta en las distintas áreas de la vida del ser humano, y en nuestra sociedad se está manifestando de forma muy evidente en el sexo. Hemos hecho del sexo un dios y nuestros impulsos sexuales son los sacramentos.

No me malinterpreten. El sexo fue creado por Dios para la reproducción de la raza humana y la demostración de amor e intimidad entre esposo y esposa. El problema del hombre es que en lugar de honrar al Creador y darle gracias por sus regalos, comienza a adorar a lo creado, en este caso, el sexo (Romanos 1:21). Randy Alcorn dice que: “Aquellos que buscan la felicidad en falsos dioses, terminan sacrificando su integridad, sus familias, sus culturas y la mismísima felicidad que desean obtener”.

Randy Alcorn dice que: “Aquellos que buscan la felicidad en falsos dioses, terminan sacrificando su integridad, sus familias, sus culturas y la mismísima felicidad que desean obtener”

El problema radica en que la experiencia de la creación no es completamente satisfactoria si no se honra y se glorifica al Creador. Es por eso que en un intento por obtener más satisfacción de la creación, el hombre comienza a quebrantar los límites que Dios ha impuesto sobre su uso, cayendo en la falsa promesa de satisfacción que el pecado ofrece. Cuando rechazamos a Dios, Él mismo nos entrega a los deseos malvados de nuestros corazones. Estos deseos nos llevan a cometer actos en contra del diseño original de Dios y por lo tanto producen más insatisfacción (Romanos 1:24).

Un error que hemos cometido los cristianos es la de juzgar con dureza y como si fueran gente rara a los que practican la homosexualidad. Antes que nada, debemos saber que la Biblia habla de la homosexualidad y las cosas que dice nos dejan en claro que para Dios, tal práctica es pecado (Levítico 18:22, 1 Corintios 6:9, Romanos 1:26-27).

¿Por qué es pecado la homosexualidad?

Dios creó al ser humano como hombre y mujer. Esta diferenciación de sexo fue su diseño desde el comienzo de la creación y la consideró buena. Luego Dios instituyó el matrimonio, dejando en claro que es la única forma en la cual un hombre y una mujer pueden unirse en acto sexual (Génesis 2:24).

¿Es la homosexualidad pecado porque es rara? No. La homosexualidad no es rara y ha existido desde hace miles de años. Han existido culturas en las cuales se ha celebrado y se ha practicado. Vemos esto por ejemplo en el relato bíblico de las ciudades Sodoma y Gomorra. La homosexualidad es pecado porque va en contra del diseño original de Dios. Esto pasa también con otras prácticas sexuales que también son pecado, como por ejemplo:

  • El adulterio
  • El codiciar a un hombre/mujer que no es nuestro cónyuge
  • Las relaciones sexuales heterosexuales fuera del matrimonio
  • La masturbación

Pero por algún motivo, nos hemos ensañado contra este pecado en particular. Nuestra tradición cristiana ha hecho que la homosexualidad sea una especie de tabú que no se nombraba y quien la practicaba era tildado como raro. Pero estas prácticas no son extrañas al ser humano. Son sólo manifestaciones de un problema interno más importante: La rebeldía hacia Dios y el pecado. Quien juzga a alguien que practica la homosexualidad como raro, está diciendo que es raro que un ser humano sea pecador, por lo tanto, no ha entendido bien lo que dice el apóstol Pablo en los primeros tres capítulos de Romanos, con la conclusión:

“pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios”

Romanos 3:23 (NVI)

La palabra “todos” significa todos. Todos los seres humanos hemos pecado y nos hemos rebelado contra Dios. Y si todos pecamos, todos estamos sujetos al juicio de Dios. No podemos creer que una manifestación de la rebelión hacia Dios es peor que la otra ¿Por qué llamamos a algunos pecados “raros” y a otros pecados “normales”?¿Estamos tratando de autojustificar nuestras prácticas pecaminosas? La Biblia es clara:

“¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales,  ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios”

1 Corintios 6:9-10 (NVI)

Y aquí Pablo no está dando una lista exhaustiva, sino que está mostrando que la práctica del pecado lleva a la muerte. La práctica de la mentira, del adulterio, etc.. Además, la todos los seres humanos luchamos contra la lujuria. Algunos se inclinan a querer relaciones con personas del mismo sexo, otros son heterosexuales, pero también exceden los límites impuestos por Dios, codiciando el cónyuge del prójimo, teniendo relaciones sexuales fuera del matrimonio, mirando pornografía y demás. La esperanza está en el siguiente versículo: “Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11 NVI).

¡Nuestro Dios es poderoso para salvar! ¡Él ha ofrecido a Cristo como sacrificio para que tome el castigo por nuestros pecados en nuestro lugar y podamos ser salvos de nuestra sentencia de condenación eterna! ¡No hay ningún tipo de pecador que no pueda ser salvo! ¡Por medio del evangelio, Dios puede tocar la vida de cualquier persona y el Espíritu Santo puede traerle convicción de su pecado y regenerar su corazón!

Yo no soy un experto en sexualidad, psicología, neurociencia, etc.. No sé por qué hay personas que se sienten inclinadas a practicar la homosexualidad y por qué otros no. Lo único que sé es que todos somos pecadores. También sé que Dios es misericordioso y si aceptamos el sacrificio de Cristo por nuestros pecados, Él es poderoso para cambiar incluso hasta nuestros más horrendos deseos. Amigo que te encontrás practicando el pecado: ¡No estás demasiado perdido para que Dios te pueda salvar! ¡Hay esperanza! ¡No es necesario que sigas viviendo una vida miserable conformandote con las vanas promesas del pecado!

Si no estás de acuerdo conmigo, espero que podamos practicar saludablemente la tolerancia y llevarnos bien. Quiero aclarar que yo respeto a las personas que eligen ese estilo de vida. Sólo que creo que lo que dice la Biblia es verdad y por amor trato de ayudarlos.

Si ya creíste en el Señor y aún luchas con la atracción hacia personas del mismo sexo, busca en la iglesia hermanos en quienes puedas confiar y que te ayuden a luchar contra estos deseos ¡No estás solo! Los heterosexuales también tienen que luchar contra deseos indebidos. No sos peor que nadie. Si el Señor te salvó, Él también te va a santificar, te va a usar para la gloria de su nombre y no te va a defraudar.

Hermanos cristianos, no debemos escandalizarnos de la naturaleza humana. Si hoy en día ya no cometemos los pecados que cometíamos antes, es porque Dios nos llamó y nos hizo nacer de nuevo, por su gracia y su misericordia, no porque seamos mejores que nadie. Estemos lejos de juzgar a los demás como si nosotros fueramos superiores. Antes bien, amemos a aquellos que aún no han sido alcanzados por Dios, prediquemos el evangelio de la gracia, oremos para que Dios obre en sus vidas y advirtamos del juicio de Dios sobre aquellos que no se arrepienten.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

2 comentarios en “El Evangelio y la Homosexualidad

    1. ¡Hola Alfredo! ¡Gracias por tu comentario! Me alegro que el mensaje haya sido de bendición para tu vida ¡Que Dios te bendiga!

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