10 Errores cometidos al preparar una prédica

Así como sabemos que es fundamental transmitir correctamente el mensaje que Dios nos dé, también tiene relevancia la etapa previa a compartirlo. Es decir, el momento del armado, en el cual buscamos que sea una prédica que apunte directamente a las necesidades de la congregación, que pueden o no ser conocidas por nosotros, aunque sabemos que el Espíritu sí las conoce.

Como el predicar implica una gran responsabilidad, debemos esforzarnos por llegar de la forma adecuada a ese momento. Allí es donde entra en juego la dedicación previa que le demos a esta tarea. Por ello, quiero compartirte algunos errores cometidos habitualmente en el tiempo de preparación de una prédica…

1- No presentar a Cristo como salvador

Podemos predicar sobre una infinidad de temas, con todo tipo de matices y variaciones. Sin embargo, hay algo que nunca puede faltar en una predicación: la presentación de Cristo como salvador. Esto es lo que se conoce como mensaje “cristocéntrico”. Sea cual sea el pasaje que tomemos y el tema del que hablemos, tenemos que vincularlo con la persona y la obra de nuestro Señor. ¿Por qué? Porque justamente ésas son las buenas nuevas; ése es el Evangelio: que Cristo vino a dar su vida para salvación de todos los pecadores. Si hay gente nueva en nuestras reuniones, es fundamental que podamos presentarles a nuestro salvador, y si no las hay, es igual de importante que lo recordemos constantemente.

2- No orar por el mensaje

A veces, en nuestro afán por armar el mensaje, sea por entusiasmo, por falta de tiempo o por lo que fuere, escribimos, pensamos, estudiamos, pero no invitamos al Señor a ser parte del armado del mismo. Nos olvidamos de buscar su guía, para que nuestra prédica cubra las necesidades de las personas, tanto las que conocemos como las que no. Si bien esto debemos hacerlo siempre, cobra un mayor valor cuando hablaremos como invitados en una congregación de la cual conocemos poco y nada.

3- No orar por las personas que recibirán el mensaje

Puede que tengas un mensaje preparado a la perfección y que apunta directamente a las necesidades específicas de las personas que van a escucharte. El problema es que eso no es suficiente si sus oídos no están atentos a lo que Dios quiere decirles a través tuyo. Las personas llegan con cansancio y diferentes situaciones a cuesta que pueden llevarlas a desconcentrarse y perder el hilo de lo que se está hablando. Por eso es importante que ores por ellos, para que Papá esté abriendo sus mentes y sus oídos para escuchar.

4- No marcar un pasaje principal en la prédica

Este problema tiene que ver con que se leen un montón de versículos sueltos, pero si al final le preguntás a la gente de qué pasaje de la Biblia se habló, posiblemente no les quede claro. Si bien podemos tomar varias citas bíblicas, siempre es útil para que las personas puedan recordar con mayor facilidad el mensaje que se destaque una en particular por sobre las demás. Esto, además, va a ayudar al estudio personal que cada hermano puede llegar a hacer de la prédica tratada.

5- No dejar en claro el tema de la prédica

En este caso, apunto a que en ocasiones me ha tocado escuchar prédicas en las que no llega a entenderse cuál es el foco del mensaje. Es decir, cuál es su finalidad, a qué está apuntando. Primero parece que habla de una cosa, aunque luego menciona otra. Al terminar de escuchar, lo único que tiene en claro las personas es que están mentalmente mareados de tanto ir y venir. Asegurémonos de dejar bien en claro cuál es el tema que queremos tratar en el mensaje que estamos transmitiendo. Puede que sea más de uno, pero aun así debe poder ser identificado por los oyentes.

6- Sacar un texto de contexto

Este punto llega a ser peligroso por el hecho de que estamos diciendo algo diferente a lo que dice la Biblia, lo que en muchas ocasiones nos puede llevar a una herejía. Muchas de las sectas conocidas que surgieron del cristianismo tuvieron su origen en interpretar incorrectamente qué es lo que quiere decir la Escritura en ciertos pasajes. Por eso, se vuelve fundamental analizar el ámbito en el que el libro fue escrito y para quién. Cada fracción de texto que estudiemos, debemos examinarla en el contexto de lo que dice en el capítulo anterior y posterior, así como también con el mensaje principal del libro en sí. ¡Y no sólo eso! También debemos analizar cada porción de la Palabra a la luz del resto de ella. No caigamos en el error de sacar textos de contexto para hacer que ellos digan lo que nosotros queremos decir porque encaja justo con nuestro mensaje. Busquemos con honestidad qué es lo que Dios nos está queriendo decir en cada parte de la Biblia.

7- Estudiar la Biblia sólo porque tenemos que predicar

Como predicadores, tenemos que estar apasionados por conocer más y más de la Palabra para nuestra edificación personal y para estar en comunión con Dios. No es para nada saludable para nuestra relación con él que nos dispongamos a estudiar la Biblia sólo porque nos dijeron que tenemos que predicar el fin de semana siguiente. El estudio debe ser parte de nuestro estilo de vida como creyentes.

8- No aprovechar las herramientas de las que disponemos

Si bien no es un error fatal, si es un desperdicio contar con un montón de recursos que nos ayudarían a nutrir más nuestro mensaje y no usarlos. Sobre todo hoy en día, con internet, hay infinidad de material al alcance de nuestras manos que puede ayudarnos en nuestro estudio. Por supuesto que nada reemplaza la lectura bíblica y la forma en la que Dios nos habla particularmente a cada uno, pero no por eso vamos a dejar de usar las concordancias, los mapas bíblicos, los manuales de usos y costumbres, los comentarios, los diccionarios, etc. ¡Aprovechemos el material que tenemos a disposición!

9- Usar completamente un mensaje de otro

Si bien no creo que esté mal usar un mensaje de otro persona como disparador y punto de inicio de una reflexión mucho más profunda, sí que no estoy de acuerdo con que se repita completamente algo que Dios le dio a otro. Y no digo esto por cuestiones de derechos de autor, sino porque, por un lado, demuestra falta de compromiso de parte del predicador por no tomarse el trabajo de preparar algo él, mientras que por otro lado, se nos va a hacer más dificultoso seguir el hilo de la prédica. Como no es algo nuestro, puede que nos perdamos con facilidad y no le demos la orientación correcta al mensaje. Sí creo que es enriquecedor poder tomar algunas cosas de otros; mismo tomar algún bosquejo. Pero no más allá de eso.

10- No preparar el mensaje

Esta es una tendencia que estaba bastante latente hace un tiempo, pero que hasta estos tiempos se fue tendiendo a dejar de lado. ¡Gracias a Dios! Aquellos que la usaban tenían la excusa de que el Espíritu Santo los guiaría y les daría el mensaje en el momento. Esto tiene cierta parte de verdad. Aun así, siempre podemos ir mucho más profundo en las escrituras tomándonos el tiempo debido para estudiar, investigar y buscar en oración lo que el Señor quiere decirle a la congregación. De este modo se evitan mensaje superficiales que se limiten a repetir con otras palabras lo mismo que dice el pasaje.

Conclusión

Si queremos servir a Dios con excelencia y llevar un mensaje que realmente llegue a las personas, debemos tomarnos el tiempo necesario para prepararlo, dejando que éste se asiente y se haga una realidad en nuestras vidas, para luego sí poder compartirlo con otros.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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