¿Qué significa caminar con Dios?

A la hora de pensar en el significado de caminar con Dios, una de las primeras palabras que suele venirse a nuestra mente es la “fe”. Ella constituye un elemento troncal en nuestra vida como cristianos, y la tenemos como una de las partes fundamentales del fruto del Espíritu. Sabemos que la fe es necesaria, sí, aunque quizás nos cueste definir con claridad lo que ella representa. Si alguien viene y te pregunta qué es la fe, tu respuesta casi con seguridad vendrá por este lado:

Hebreos 11:1-2 –Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. (RVR)

En este capítulo, el escritor a los hebreos comienza dando una definición precisa del significado de la fe, siendo ésta la introducción a lo que se conoce como “el pasaje de los héroes de la fe“. Qué diferentes son ellos de las personas que llegan a tener esa consideración en nuestra sociedad hoy en día. En nuestros tiempos, en general, hay dos tipos de héroes reconocidos con facilidad: los famosos y los fantasiosos. Seamos honestos… ¿quién le pide un autógrafo a un médico que salvó miles de vidas o a un bombero que arriesgo su cuerpo para ayudar en una situación de emergencia? Nadie. Ellos podrían ser considerados héroes, pero nuestra atención no se centra en ese tipo de personas. Por el contrario, le ponemos ese título a gente que no hace absolutamente nada para merecerlo. Por ejemplo, a alguien que patea muy bien una pelota o a alguien que actúa en películas. El ser famosos los hace héroes, y por ende dignos de nuestra admiración. ¡Qué torcido que está el pensamiento del mundo! Por otro lado, tenemos el tipo de héroes de fantasía, como Batman y Superman; aquellos que tienen alguna capacidad especial que los hace sobresalir del ser humano común. Sin embargo, volviendo a la Biblia, encontramos como héroes no a aquellos que tienen algún mérito personal, sino a personas que se negaron a sí mismas llevando como principal estandarte la fe en el Señor. Es decir, no llegan a tener ese título por lo que hacen por su propia cuenta, sino por lo que Dios hace con ellos. ¡La gloria es para él!

Génesis 5:21-24 – Enoc tenía sesenta y cinco años cuando fue padre de Matusalén. Después del nacimiento de Matusalén, Enoc anduvo fielmente con Dios trescientos años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. En total, Enoc vivió trescientos sesenta y cinco años, y como anduvo fielmente con Dios, un día desapareció porque Dios se lo llevó. (NVI)

La historia de uno de los grandes héroes de la fe la encontramos al comienzo mismo de la historia de la humanidad. Enoc fue fiel a Dios durante los 365 años de su vida, lo que lo llevó a ser usado por él de diversas maneras:

  • Su desaparición sin morir es una sombra del rapto de la iglesia que vendrá.
  • El nombre que le puso a su hijo no fue casual, sino que conllevaba una profecía de parte de Dios (la primera anunciada por un hombre en la historia). Matusalén significa “hombre del envío” u “hombre de la jabalina”. A la muerte de este hombre descendería como una jabalina el juicio del Señor sobre la humanidad. Dios retrasó el juicio durante muchos años, lo que lo llevó a ser la persona que más vivió, hasta que a su muerte el diluvio llegó.
  • Sirvió a Dios anunciando el juicio venidero en una sociedad corrupta y llena de maldad. Esto puede que lo haya llevado a no ser la persona más popular del lugar donde vivía, y seguramente tendría pocos o ningún amigo. Aun así, él sabía en quién había depositado su confianza.

Judas 1:14-15 – También Enoc, el séptimo patriarca a partir de Adán, profetizó acerca de ellos: «Miren, el Señor viene con millares y millares de sus ángeles para someter a juicio a todos y para reprender a todos los pecadores impíos por todas las malas obras que han cometido, y por todas las injurias que han proferido contra él.» (NVI)

Enoc no tenía ninguna característica especial que no pudiéramos tenemos vos y yo. Simplemente confió en Dios y fue fiel a él a lo largo de toda su vida. No se acobardó a la hora de predicar sobre el juicio venidero y de instruir a los demás. Esto lo vemos en que, sin dudas, fue un buen ejemplo para su familia. Si bien la mayoría de sus descendientes se apartaron de los caminos del Señor, no tengo dudas de que su vida fue una gran inspiración para su bisnieto Noé, quien tuvo que vivir una situación similar durante mucho tiempo. Quizás, como evangelista, podamos decir que era un fracaso desde nuestro punto de vista humano, ya que nadie se volvía a Dios. No obstante, eso no es lo que dice la Palabra. Él caminó con nuestro Padre durante toda su vida. Sin dudas que su fe fue puesta en obras como resultado de la salvación que había recibido.

Enoc caminó con Dios durante su estancia en la tierra y lo siguió haciendo de una manera perfecta en su presencia. El problema es que no podemos resolver una pregunta: ¿Qué significa caminar con Dios? Nosotros también queremos vivir esa experiencia, pero nos vemos limitados por no saber cómo hacerlo. ¿Podemos tomar la mano del Señor? ¿ O cómo funciona esto?

Hebreos 11:5-6 – Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. (NVI)

Si avanzamos un poco luego de la definición de la fe, encontramos un breve relato sobre Enoc en el cual se nos explica cómo caminar con Dios. Para ello, lo que tenemos que hacer es dar testimonio de agradarle. Es decir, que nuestra vida refleje a Jesús de manera tal que nos lleve a mostrar a todo el mundo que nosotros caminamos con el Señor. ¡Eso es dar testimonio de agradarle! No debemos sólo creer en él, sino vivir conforme a lo que creímos.

Ahora bien, ¿hay algún requisito para llegar a agradar a Dios? Sí, y ese es tener fe, ya que sin fe es imposible agradar a Dios. La fe es la base de todas las relaciones que tenemos con otras personas. Un hombre debe tener fe en su mujer, para saber que ella no le va a hacer daño mientras duerme. Sin esa confianza es imposible establecer una relación. De igual manera sucede en nuestra comunión con el Señor. Por lo tanto, debemos tener la certeza de lo que esperamos y la convicción de lo que no vemos. ¿A qué se refiere esta frase tan conocida? En este pasaje se nos lo muestra…

  • La convicción de lo que no se ve: Tal como vemos en el último pasaje leído, esto implica “creer que él existe”. Es decir, aunque no podemos ver a Dios, porque él es espíritu, estamos convencidos de que es real.
  • La certeza de lo que se espera: El saber lo que nos espera hace referencia al conocimiento de que él “recompensa a quienes le buscan”. Ese premio que recibiremos es una vida eterna de paz y gozo, estando en una íntima y profunda comunión con el Señor.

Entonces, tener fe es fundamental para que podamos agradar a Dios, y por ende, caminar con él. Ahora bien, en el primero de los dos puntos no encontramos demasiado inconveniente; sencillamente tenemos que creer en él aunque no lo veamos. El segundo trae un poco más de problemas. Tenemos que tener la certeza de que él va a recompensarnos por buscarlo. Parece simple, pero si lo ponemos a la luz de Romanos 3:11 no lo es: ¡Nadie busca a Dios! ¿Qué hacemos entonces? ¿No hay forma en que podamos cumplir este punto? La respuesta es que por nuestros propios medios no. Somos malos y nunca buscaríamos a Dios. Alcanzamos salvación porque es él quien nos buscó a nosotros. Es por esto que Jonás llegó a afirmar que la salvación es del Señor (Jonás 2:9). Nuestra fe viene de él y solo si el nos busca nosotros podemos comenzar a buscarle. ¡Esa es la gracia de Dios! ¡Él es quien toma la iniciativa en nuestra salvación!

En conclusión, caminar con Dios implica agradarle, lo cual es imposible de lograr sin fe. Una vez que tenemos fe, entonces tenemos que buscar vivir conforme a sus propósitos y sus mandatos, porque no podemos andar con él si no estamos de acuerdo con sus preceptos (Amós 3:3). Algunos los podemos llegar a entender y otros no tanto, pero aun así los aceptamos, sabiendo que él quiere lo mejor para nosotros. Caminar con él implica andar como él anduvo (1 Juan 2:6), siendo luz en la vida de otros.

¡Dios te bendiga!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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