Una Amistad Centrada en el Evangelio

¿Cómo debe ser la amistad entre dos cristianos? ¿Debemos ser amigos con todos los miembros de nuestra congregación? ¿Qué clase de amigos debemos tener? Estas son algunas de las preguntas que nos hacemos cuando evaluamos nuestras amistades. Sin dudas, Dios creo al hombre para vivir en sociedad. Al relacionarnos con otros seres humanos, tendemos a formar vínculos de amistad con personas a lo largo de nuestra vida. Hay un sentimiento muy noble detrás de la amistad: El hecho de invertir nuestro tiempo en otras personas, de estar para compartir buenos y malos momentos juntos, etc.. Incluso en la Biblia, vemos que se habla muy bien de los amigos. Todos conocemos el famoso pasaje de proverbios acerca de la amistad:

En todo tiempo ama el amigo,
Y es como un hermano en tiempo de angustia.

Proverbios 17:17 (RV60)

Pero quizás hay cosas que no se hablan tan seguido acerca de la amistad. Cómo sucede con todo principio noble y bueno, la maldad y el pecado de nuestros corazones encuentra la forma de pervertirlo. Es por eso que en el mundo vemos amistades que son formadas por las razones equivocadas, por ejemplo:

  • Las chicas más atractivas son amigas entre sí, dejando de lado a otras personas
  • Amistades con las personas más populares, más carismáticas o con más dinero
  • Amistades donde lo único que importa es pasarla bien, sin poder tener conversaciones sobre temas profundos
  • Amistades con personas interesadas en los mismos pecados que nos interesan a nosotros

Entiendo que estas cosas sucedan en el mundo, pero me entristece cuando veo esto en la iglesia. Sin dudas, no es lo que Dios pretende de la amistad entre cristianos.

¿Cómo debe ser la amistad entre cristianos?

Como en toda área de nuestra vida, nuestra amistad con otros cristianos debe estar fundamentada en el evangelio. Si hacemos caso a Cristo y lo convertimos en el fundamento de nuestras vidas, como aquel hombre que construyó su casa sobre la roca(Mateo 7:24-27), entonces buscaremos personas que tengan los mismos fundamentos que nosotros. Encontraremos que tener relaciones de amistad con personas cuyas vidas están fundadas en el evangelio tiene muchas ventajas:

  • Ambos quieren hacer todo lo que hacen para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31)
  • Ambos comparten la misma misión, sienten la misma compasión por los que se pierden y sirven al mismo Rey (Mateo 28:18-20)
  • Ambos han sido justificados y sus pecados han sido perdonados, por lo tanto, pueden perdonarse sinceramente cuando se ofenden (Mateo 18:23-35)
  • Ambos tratan de vivir vidas que no son egoístas. Invierten tiempo en el otro para ayudarlo, para sostenerlo, para divertirse. Ambos se aman con amor fraternal que proviene de Dios, que los ayuda a soportarse, a no ser arrogantes, a tenerse confianza (1 Corintios 13)
  • Ambos fueron regenerados y están siendo santificados por el Espíritu Santo (2 Tesalonicenses 2:13)
  • Ambos saben que van a sufrir oposición en el mundo, pero se apoyan mutuamente para no caer (Juan 16:33)
  • Ambos tienen la misma esperanza, que Cristo volverá y un día resucitarán y reinarán con Él en un nuevo cielo y una nueva tierra (1 Tesalonicenses 4:13-18)

¿Por qué mis amigos cristianos no son así conmigo?

Qué fácil es hacer esa pregunta, ¿No? Pero la primer pregunta que debemos hacernos es: ¿Somos así nosotros con nuestros amigos? Yo al menos suelo fallarle a los míos. Antes de ponerme a criticar a mis amigos por no ser buenos cristianos conmigo, debería ser crítico conmigo mismo y ver en que cosas debo mejorar. Aquí estoy aplicando el principio enseñado por Jesús cuando dijo: “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? !!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:3-5 RV60). Hermanos, si decimos que somos cristianos, hemos reconocido que tenemos un gran problema en nuestro interior, el pecado. Nuestros amigos también lo tienen. No digo que debemos dejarles pasar las ofensas todo el tiempo.

Amar a una persona significa verla como Dios quería que fuera.

Fiódor Dostoyevski
 Digo que debemos tolerarnos, amarnos, sufrirnos a veces y corregirnos con amor. Si nos ofendemos en gran manera cuando alguien nos hace algún mal, estamos cayendo en el orgullo de creer que nosotros nunca ofendemos a nadie y que no tenemos defectos. Cuando somos ofendidos, la Biblia dice que podemos enojarnos, pero no debemos pecar(Efesios 4:26). Si mi amigo me ofendió, no debo andar contándolo a toda la iglesia, debo solucionar el asunto con mi amigo primero, siguiendo el patrón que estableció Jesús en Mateo 18:15-20. Pero claro, nosotros empezamos por atrás, primero le contamos a toda la iglesia y después lo hablamos a solas con el hermano que nos ofendió. Con esto sólo quiero demostrar que antes de demandar a nuestros amigos, debemos preguntarnos cómo los tratamos a la luz de lo que enseña la Palabra. Dios es grandemente glorificado cuando nos comportamos como lo hizo Él, perdonando y no tomando en cuenta las ofensas que los demás nos hacen. Una hermosa frase de Fiódor Dostoyevski dice: “Amar a una persona significa verla como Dios quería que fuera.” Debemos soportar por amor. 1 Corintios 13 debe hacerse una realidad grande en nuestra vida, no un lindo pasaje que leemos cada tanto. Pablo lo escribió como una exhortación al amor, no como un poema romántico como muchos creen.

¿Debemos ser amigos con todos los miembros de nuestra congregación?

Como seres humanos, somos limitados. A pesar de que podríamos querer ser amigos de todas las personas de nuestra congregación, es algo que es imposible. La Biblia dice que debemos amarnos unos a otros, preocuparnos unos por otros, contentarnos unos con otros, etc. (Romanos 12:12-16). A pesar de esto, no tenemos el tiempo necesario para poder formar vínculos de amistad profundos con todos los hermanos de la congregación. Esto lo podemos ver incluso en la vida del Señor Jesús. Él tenía cientos de seguidores, pero escogió doce para que sean sus apóstoles. Además, dentro del grupo de los doce, tenía distinta relación con ellos, siendo su grupo más íntimo el formado por Pedro, Juan y Jacobo. El problema está cuando este tipo de relaciones comienza a ocacionar problemas. Podemos llegar a sentir celos porque hay dos amigos que tienen más intimidad entre ellos que la que tienen conmigo, pero debemos entender que esto siempre va a suceder. Así, sin darnos cuenta, es probable que nosotros mismos tengamos una intimidad con alguien que otras personas no tengan con nosotros. Entonces, ¿Qué motiva nuestros celos? Deberíamos ver si, en nuestro afán por ser el centro de la atención, no estamos ocacionando problemas en la congregación. Este tipo de problemas causa divisiones y esto es duramente reprobado en la Biblia (Filipenses 4:2, Romanos 16:17, Efesios 4:3). La unidad es uno de los mayores testimonios que tiene la iglesia de Cristo. El Señor mismo dijo que seríamos conocidos como sus discípulos porque nos amamos unos a otros(Juan 13:35) y por esta unidad el mundo creerá que Jesús es el Señor (Juan 17:21).

¿Qué clase de amigos debemos tener?

Es importante saber que no debemos tener amigos que nos alejen de Cristo. Podemos tener alguna amistad con personas que no sean cristianas, incluso miembros de nuestra familia pueden no haber aceptado al Señor. Pero no debemos dejar que estas amistades nos desenfoquen, nos distraigan o nos aparten del Señor. Si nuestras amistades están ocasionado esto, debemos terminarlas, por más doloroso que sea. Es nuestra salvación y nuestro llamado lo que está en juego. Nuestro objetivo debe ser la conversión de nuestros amigos no cristianos, no que ellos influencien en nosotros.

¿Debemos elegir nuestras amistades dentro de la iglesia? Muchas veces no las elegiremos. Serán personas que sirvan con nosotros en el mismo ministerio o área de la iglesia. Personas de nuestro grupo pequeño o discipulado. Pero también podemos encontrar personas con los mismos intereses o hobbies que nosotros y esto tampoco está mal. Ahora, debemos tener cuidados con ser muy selectivos a la hora de formar amistades. Dios no hace favoritismo y nos ordena que nosotros tampoco debemos hacerlo. Es más, esto puede ser una novedad para vos, pero Dios no te amó ni te salvó por ser alguien lindo, bueno, etc.. Cada uno de nosotros era un ser despreciable, malvado y horrendo antes de caer a los pies de Cristo y recibir la salvación. Por lo tanto, Dios nos llama a amar a aquellos a los que el mundo desprecia, aquellos a los que nadie ama, aquellos a los que nadie admira. Podemos leer más sobre esto en la Santiago 2:1-13. Hace tiempo acerca de lo que Santiago nos enseña sobre el favoritismo te invito a leerlo. Puede haber personas a las que no nos sintamos atraídos a ser amigos, pero debemos amarlos en el Señor, así como el Señor nos amó a nosotros, cuando eramos despreciables. ¡Cuanta más gloria da a Dios este tipo de amistades que resultan imposibles para el mundo y sus valores egoístas!

Oro para que esta reflexión sirva para que puedas amar más a tus amigos, tener grandes relaciones de amistad para que juntos glorifiquen a Dios.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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