El Insignificante Comienzo y la Gran Gloria del Reino de los Cielos

Contexto

El pasaje se encuentra en una lista de parábolas que Jesús hace acerca del Reino de los cielos. Hay unas cuantas parábolas que usan la analogía de semillas, siembra y cosecha. Antes de esta parábola vemos la parábola del sembrador y la del trigo y la cizaña. En este contexto, la semilla siempre es la Palabra de Dios o los cristianos justificados.

En el evangelio de Marcos (Marcos 4:26-29) también encontramos la “parábola de la semilla que crece” antes que la del grano de mostaza.

Por lo que vemos en los v. 35-36, Jesús les estaba dirigiendo estas parábolas a la multitud, no al grupo de sus discípulos.

Siendo Judea una sociedad agrícola, las analogías, comparaciones y parábolas basadas en la siembra y la cosecha tenían mucho sentido, es por eso que el Maestro utilizaba este tipo de parábolas para comunicar estas verdades espirituales del Reino de los Cielos. La audiencia estaba muy familiarizada con estos términos.

Nosotros quizás no estamos tan familiarizados con estos términos, aunque los que somos cristianos hace mucho tiempo conocemos estas historias y por lo tanto las entendemos mejor. Un grano de mostaza es una semilla de las más pequeñas que existe en todo el mundo. Tan pequeña que cuesta agarrarla con la mano. Pero al ser plantada, se transforma en un árbol tan grande que puede llegar a medir casi cinco metros.

En casi toda la Biblia la levadura es por lo general usada como algo negativo. Pero en realidad, la levadura representa la influencia. En el Antiguo Testamento se usa como representación de la influencia del pecado. Es por eso que Dios le pedía a los judíos que no coman pan con levadura (Éxodo 12:15). Cuando el pecado entra en nuestra vida, comienza a influenciar cada vez más y más. Como un cáncer, se empieza a ramificar y alcanza la totalidad de nuestro cuerpo. Jesús explica esto en Mateo 16:6 cuando le dice a los discípulos que se guarden de la levadura de los fariseos y los saduceos. Los discípulos luego comprenden que Jesús se refería a que debían guardarse de la doctrina de ellos, ya que era una influencia negativa para sus vidas (Mateo 16:12). Pero en el caso de esta parábola, la levadura no se refiere a ninguna influencia negativa, sino más bien es una positiva, la influencia del Reino de los cielos que llega a cubrir toda la masa.

El insignificante comienzo del Reino de los Cielos

Cuando Jesús estuvo en la Tierra, es probable que nadie se imaginaría que Él se convertiría en la persona más importante de toda la historia ¿Quién hubiera pensado que un hombre que tuvo un ministerio público de tan sólo tres años iba a impactar al mundo de la forma en que lo hizo? Si a eso le sumamos la forma en que murió, como un criminal, podemos pensar que no había ningún tipo de posibilidades para que la influencia de Jesús pasara más allá de su pequeño grupo de discípulos. ¿Qué tenía este hombre de especial? ¿Cómo puede ser que sigamos hablando de Él después de dos mil años? Nosotros sabemos muy bien qué es lo que sucedió. Este no era ningún hombre común y corriente. Él es el Dios-hombre. El Eterno Dios creador, encarnado. La segunda persona de la Trinidad. Y con estas parábolas, Él mismo estaba anunciando y profetizando cuál sería el impacto que produciría su vida en el mundo. La parábola comienza diciendo “El reino de los cielos es como un hombre que sembró en su campo una semilla de mostaza”. Cómo dijimos, esta semilla es muy pequeña. Esto representa el “insignificante” comienzo que tendría el reino de los Cielos aquí en la Tierra. Un maestro, doce discípulos. Y encima de todo, el maestro terminó muriendo y sus discípulos se dispersaron por todos lados, por miedo a que los ejecuten también. Pero Dios, por medio de sus profetas, ya había anunciado que este reino crecería sin parar hasta el último de los días.

Acompáñenme a Ezequiel 17:22-24.

Leamos también Daniel 4:21

Estas profecías hablan justamente acerca de la forma en que el reino de los cielos iba a comenzar. El Señor le dijo a Ezequiel que el retoño que sería tomado de la copa del cedro sería plantado en un monte alto y eminente. El cedro del cual el retoño es tomado es Israel, la casa de David. Ese retoño es Cristo, quien según la carne es descendiente del rey David. Y fue plantado en un monte. El monte calvario. Y allí, donde todos pensaban que la historia había terminado, en realidad, comenzó la vida. Porque Cristo dio su vida para que cada uno de nosotros podamos entrar en el reino de los Cielos. Si no fuera por el sacrificio de Cristo, el reino de los Cielos nunca podría haber comenzado a crecer. Su sacrificio es la base fundamental de este reino y es lo que sostiene su crecimiento. Dos mil años después, sabemos que miles y millones de santos de toda época han sido añadidos al reino de los Cielos. Dios transformó a lo que parecía el peor de los fracasos de toda la historia en el más grande y glorioso hecho que jamás se haya realizado. Y la muestra de esto es la siguiente: Que Jesús resucitó al tercer día como el ya había dicho, siendo esta la prueba definitiva de que el Padre había aceptado la obra de Cristo en la Cruz. Hermanos, si quieren una garantía de que nuestra salvación y resurrección son seguras, la tenemos en la resurrección de Cristo. Y si quieren una garantía de que el Reino de los cielos va a crecer y el Evangelio va a llegar a toda lengua y nación como Jesús lo dijo, también debemos mirar la resurrección.

Era fundamental que Cristo les adelantara esto a sus discípulos. Los judíos del primer siglo creían que cuando el Mesías viniera, iba a establecer su reino con gran poder, de forma autoritaria y que gobernaría sobre toda la Tierra por medio de grandes conquistas. Jesús les estaba aclarando a sus discípulos que su reino no se establecería de esa forma. Sino que empezaría de una forma muy pequeña e insignificante y que al final alcanzaría el gran tamaño que había sido anunciado por los profetas. Si Jesús no hubiera hecho estas aclaraciones, los discípulos se habrían desanimado ante la gran persecución que tuvieron por parte del Imperio romano. Se habrían rendido. Después de todo, ellos eran tan sólo un puñado de personas contra un imperio gigante que quería destruirlos. Pero como Cristo les dijo a los apóstoles: “Ni las puertas del hades prevalecerán contra la Iglesia”.

Aplicaciones: ¿Cómo sigue creciendo el reino de los cielos?

La Predicación

Aunque el reino de los cielos fue establecido y sembrado por la vida y obra de Cristo, el reino siguió creciendo. Después de resucitar, Jesús se elevó al cielo y encomendó a sus discípulos que hicieran discípulos de todas las naciones enseñándoles todos los mandamientos. Les dijo que debían esperar a que el Espíritu Santo descienda y los llene de poder. Ellos así lo hicieron. Y luego del día de Pentecostés, comenzaron a predicar el evangelio y a discipular a las personas que iban siendo convertidas. Como vimos en otras parábolas, la semilla también la Palabra de Dios. Si Dios lo quisiera ¿No podría hablar desde el cielo con voz audible y anunciar el Evangelio a todo el mundo? Por supuesto que sí. Pero a Él le pareció bien que el método por el cual la gente sea salva sea a través de la “locura de la predicación”(cita). El apóstol Pablo reconocía que la predicación no parece ser el método más efectivo para que las personas sean salvas. Pero este es el método que Dios dispuso y por lo tanto, el mejor. Es la predicación del Evangelio la única forma en la que la gente es salva. A pesar de parecer un método insignificante, como el grano de mostaza, el Espíritu Santo obra con poder por medio de la predicación de la Palabra, trayendo convicción de pecado y transformando las vidas de las personas.

La oración

La otra pata que parece ser algo insignificante es la oración. ¿Recuerdan la oración que el Señor le enseñó a sus discípulos? El Padre nuestro. Dice “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino”. ¿Pedimos que el Reino de Dios venga a este mundo en nuestras oraciones? Muchos de nosotros subestimamos el poder de la oración. A veces pensamos “Dios va a establecer su reino inevitablemente, no es necesario que yo ore para eso”. Pero Jesús nos mandó a orar por esto. Nos mandó a que oremos al “Señor de la mies para que envíe obreros aptos para trabajar”, y nos dijo que oremos para que venga el reino de Dios. Dios va a cumplir sus propósitos, nadie va a frustrar sus planes. Pero en su gracia, Él nos permite participar en la extensión de su reino por medio de la oración.

Como podemos ver, estás tres herramientas que parecen totalmente irrelevantes e insignificantes, en realidad son poderosas armas que logran la extensión exponencial del reino de los cielos. ¿Queremos ver hasta dónde llegará el reino? Vayamos a Apocalipsis 7:9.

Una gran multitud incontable llena de Santos redimidos de toda lengua, tribu, nación y pueblo formará el reino de los cielos.

Hoy en día, nosotros también podemos sentirnos insignificantes en medio de una sociedad pagana y alejada de Dios. Pero no tenemos que temer. Tenemos que seguir orando y predicando con el poder del Espíritu Santo y el reino de los cielos se seguirá extendiendo hasta el día en que el Señor venga y establezca de una vez por todas su reino sobre toda la Tierra.

¡Hermanos! Este es un llamado al arrepentimiento, a la oración y al servicio a Dios. Si queremos ver un avivamiento en nuestra comunidad, debemos volver al estudio de la Palabra de Dios, la oración y la predicación del evangelio. Por más insignificante que te sientas, tenés que saber que nuestro Dios es un Dios poderoso y que Él estableció estos medios, que Él está con nosotros y que Él va a llevar a cabo sus propósitos

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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