¿Por qué a Dios no le agradó la ofrenda de Caín?

Hay algo que me trajo dudas durante mucho tiempo, y me costó bastante llegar a entender. ¿Por qué la ofrenda de Caín fue rechazada? ¿Qué diferencia había con la de Abel? ¿No parece injusto este trato? Leí varios comentarios al respecto, y si bien muchos intentaban acercarse a una explicación que resultara razonable, la realidad es que ninguna terminaba de satisfacerme. Es como que tenían algo de sentido, pero aun así sentía que tendría que haber algo más. Finalmente, la respuesta me la dio la misma Biblia. Veamos este pasaje…

Génesis 4:3-5 – Al transcurrir el tiempo, Caín trajo al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. También Abel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grasa de los mismos. El Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda, pero no miró con agrado a Caín y su ofrenda. Caín se enojó mucho y su semblante se demudó. (NBLH)

¡Y vaya que Caín se puso como loco! A tal punto que su cara cambió rotundamente. Seguramente lo veíamos feliz, por haber llevado una ofrenda al Señor, pero ahora estaba envuelto en un ataque de furia, hasta tal punto que terminó agarrándoselas con el primero que tenía a mano, que en este caso fue Abel. Dios, es su soberanía, sabía que la consecuencia de su rechazo a la ofrenda de este hombre traería aparejado el primer asesinato cometido en la historia de la humanidad. Siendo así, debe haber habido un motivo verdaderamente importante para no aceptar tal ofrecimiento.

En primer lugar, debemos hacernos una pregunta fundamental: ¿Por qué ofrecieron una ofrenda en honor a Dios? Si bien no sabemos la edad que tenían estos hombres, sí podemos ver que habían pasado varios años desde el incidente del huerto del Edén. La Biblia no nos da detalles de lo ocurrido en ese período de tiempo, aunque hay algo que parece evidente: Dios les dio instrucciones a los hombres. No tiene sentido creer que Caín y Abel dieron una ofrenda porque sencillamente se les ocurrió hacerlo. Quizás uno de los dos podría haber llegado a tener la idea, pero el hecho de que los dos lo hicieron parece ser indicio de que había un mandato de por medio. Desconocemos si éste tuvo alguna instrucción particular respecto al tipo de ofrenda y al modo de ofrecerla, aunque todo indica que la orden de dar ofrendas existió. De hecho, como vemos en los siguientes versículos de este pasaje, el Señor hablaba con voz audible con las personas en aquel tiempo. Y lo hacía habitualmente, ya que de lo contrario Caín se hubiera sorprendido al oír su voz. Finalmente, la expresión “Caín trajo” parece apuntar a un lugar concreto señalado para la adoración a Dios.

Una vez que entendimos este mandato de llevar una ofrenda a Dios, es tiempo de analizar las distintas teorías que se fueron planteando respecto a por qué Dios rechazó la ofrenda de Caín:

  • Por la cantidad de la ofrenda: Este pasaje nos indica que Abel dio hasta las grasas de los corderos que ofreció. La Reina Valera lo traduce como “lo más gordo” de ellas. Está claro que la ofrenda de este hombre fue generosa. No tenemos detalles respecto a lo que dio Caín, pero por su reacción posterior es claro que esperaba que ésta fuera aceptada. Es decir, que también trajo una ofrenda abundante. Si hubiera sido tacaño en esto, inmediatamente lo hubiera reconocido posteriormente y no hubiera quedado decepcionado.
  • Porque no dio lo mejor: Otro detalle que tenemos de la ofrenda de Abel apunta a que dio los primogénitos de sus ovejas. Es decir, apartó lo primero, lo mejor que tenía para Dios. Una vez más, no tenemos información respecto a lo que dio Caín, pero no tenemos motivos para creer que haya llevado frutas en mal estado o cosas así.
  • Porque la ofreció de mala gana: La ofrenda de Caín, aunque equivocada, fue sincera. Él quería agradar a Dios y quería que ésta fuera aceptada; sólo que equivocó el camino. Tendemos a analizar a este hombre a la luz de lo que haría después, por lo que pensamos que él nunca tuvo la intención de obedecer al Señor. La realidad es que, si no hubiera intentado agradarle, ni siquiera hubiera dispuesto de su tiempo y del fruto de su trabajo como ofrenda a Dios. Él quería acercarse al Señor, pero algo le faltaba…

Entonces, ¿por qué fue mejor la ofrenda de Abel que la de Caín? Veámoslo en la Biblia…

Hebreos 11:4 – Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todavía habla. (NBLH)

En este pasaje, popularmente conocido como la lista de “los héroes de la fe”, encontramos que la diferencia no estuvo en la ofrenda en sí, sino en la fe que acompañaba el ofrecimiento. Siendo así, ¿de dónde sacó Abel su fe? Es importante analizar esto a la luz de Romanos 10:17, que nos indica que la fe es por el oír el Evangelio. Es decir, tanto Caín como Abel debían conocer, sea por medio de Dios o de sus padres, que el ser humano había caído en pecado y que debía pagar un precio por ello, el cual es la muerte (Romanos 6:23). Sin embargo, el Señor, en su inmensa gracia, ofreció un plan de redención, que en ese momento estaba enfocado en la simiente prometida. A tal punto Adán y Eva se aferraron a esta promesa, que Génesis 4:1 nos muestra que cuando la mujer dice “he adquirido varón”, estaba pensando en que ese niño sería quien derrotaría a Satanás. Claramente la historia mostró que no fue así, pero aún así es indudable la fe que hubo en Adán y Eva luego de la caída, la cual se fue trasmitiendo de generación en generación por toda la línea de descendencia de Set-

Considerando todo esto, vemos que Dios les mandó a que presentaran ofrendas por sus pecados, como sombra de la gran ofrenda que sería entregada en la cruz del Calvario muchos generaciones después. Eso implicaba que ellos reconocieran la realidad del hombre, su realidad, y la de la caída. Implicaba que reconocieran que merecían la muerte, y que sólo por medio de un sustituto podrían volver a tener paz para con Dios.

A juzgar por la manera de actuar de Caín, quien dio de lo que tenía a mano, es decir, del fruto de su trabajo como agricultor, Dios no debe haberles indicado que debían ofrecer un cordero. ¿Qué sentido tendría sino llevar frutos, cuando el Señor había pedido otra cosa? Sí les debe haber dicho que debían ofrecer una ofrenda como representación de quien tomaría su lugar en la muerte que ellos merecían por su maldad. Es ahí, donde por fe, Abel comprendió qué tipo de ofrenda tenía que dar; no es que de la nada se le ocurrió matar a un animal; debe haber habido algún indicio de parte de Dios para ello. El problema fue que Caín no lo entendió.

A pesar de haber fallado, vemos que Dios intenta animarlo para que aprendiera diciéndole: “Si haces bien, ¿no serás aceptado?” (Génesis 4:7). Esto nos lleva a entender que sin dudas Caín había recibido el mensaje de parte de Dios que implica que la humanidad debe pagar por el pecado y que es incapaz de salvarse a sí misma. Sólo que no logró asociar esto con aquel que vendría a llevar los pecados de todos. En lugar de hacer a un lado su orgullo, reconocer su error, arrepentirse y creer, Caín escogió no cambiar su actitud para ser aceptado, sino que se dejó dominar por su pecado.

En conclusión, el problema no estuvo en la ofrenda en sí ni tampoco en la actitud de Caín a llevarla. El inconveniente se centraba en que este hombre no había entendido el verdadero propósito de la ofrenda, sino que religiosamente se dedicaba a obedecer. No estaba mirando a Cristo cuando la ofrecía y por ello su ofrenda no fue agradable a Dios.

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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