1 Timoteo: La oración como prioridad (2:1-8)

1 Exhorto, pues, ante todo que se hagan plegarias, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, 2 por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad. 3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.

5 Porque hay un solo Dios, y también un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre, 6 quien Se dio a sí mismo en rescate por todos, testimonio dado a su debido tiempo. 7 Y para esto yo fui constituido predicador y apóstol, (digo la verdad en Cristo, no miento), como maestro de los Gentiles en fe y verdad. 8 Por tanto, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones.

1 Timoteo 2:1-8 (NBLH)

Vamos a analizar el comienzo del capítulo 2 de 1 Timoteo entre los versículos 1 y 8, haciendo una separación entre los mismos donde observaremos:

  1. En el versículo 1, se muestra la exhortación que Pablo le hace a Timoteo.
  2. De los versículos 2 al 4 veremos el objetivo de cumplir con esta invitación de Pablo a Timoteo.
  3. Luego analizaremos los versículos 5 al 8 donde se ve la instrucción que Pablo le da a Timoteo para llevar a cabo la tarea en la cual lo está exhortado.
  • Exhorto, pues: La exhortación es un don, lo vemos en Romanos 12:7-8. Viene de la palabra griega paraklésis y es una palabra que guarda relación con el nombre que Juan le atribuye al Espíritu Santo en su evangelio, el Paráclito. Significa “llamar al lado de uno”. En un sentido significa: “invitar, animar, exhortar, ofrecer apoyo”. Esta palabra es traducida del verbo hebreo najiam que significa “alentar y consolar”. La exhortación significa “invitar, animar, ofrecer apoyo, alentar, advertir y consolar”, no regañar. Por lo tanto, cuando un hombre está regañando a otro, posiblemente esté hablando su pensamiento personal y no la Palabra de Dios. Por ejemplo: En Hechos 15:36-41, Bernabé elige a Juan Marcos, como compañero de ministerio, a pesar de que había desertado en un viaje misionero anterior. En otras palabras, Bernabé le dio una segunda oportunidad a Marcos. A través de todo el ministerio de Bernabé, él evidenció el don de la consolación o exhortación, llamando a otros a su lado para ayudarlos, consolarlos, y para animarlos a ser más efectivos para Cristo. Por eso se ganó su sobrenombre Bernabé, que significa “hijo de consolación”.
  • ante todo que se hagan plegarias, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, 2 por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad:
    •  El “ante todo” inicial, nos indica la prioridad. Pablo se refiere a la oración como una prioridad. Muchas veces dejamos la oración como última opción. Tratamos de agotar todos nuestros recursos, antes de presentar nuestra situación ante el Señor. Cuando empezamos un nuevo proyecto en la iglesia, la oración también suele quedar para el inicio y el comienzo de la reunión de planeación, pero no ocupa un lugar de prioridad en nuestras vidas. Pablo lo indica como lo más prioritario y lo primero que deberíamos hacer en todo momento. La oración es fundamental. Debemos reflexionar en nuestra falta de oración, arrepentirnos y comprometernos a orar, ya que Dios estableció que por medio de la oración y la predicación del evangelio, su reino avance y se establezca en la Tierra
    • Dios desea que todos los hombres sean salvos sin hacer acepción de personas. No hay nadie que, por más autoridad que tenga, no necesite de Dios. Por lo que esta frase indica que el fin de hacer “Plegarias, Oraciones, Peticiones y Acciones de gracias”, sea interceder por todos los hombres. Además, esto nos trae beneficios, porque esas personas están donde están por voluntad de Dios. Que a ellos les vaya bien nos beneficia a nosotros. Por último, como dice más adelante, lo más importante es que puedan llegar al conocimiento de la verdad.
    • Analicemos las palabras que utiliza Pablo para hablar de las oraciones:
      • Plegaria: Destaca el sentimiento de necesidad. Debemos presentar nuestras peticiones a Dios
      • Oraciones: Hablar, estar en comunión con el Padre.
      • Petición: significa acercarse con confianza y de manera personal o para intervenir o interceder por otras personas.
      • Acción de gracias: Agradecer a Dios, debe estar presente en todas las oraciones.
  • Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador: Haciendo esto estamos cumpliendo con la voluntad de Dios, y a Él se agrada al vernos cumplir con esta tarea.
  • el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad: En griego, la palabra “quiere” es, “thelō, ethelō”, y su significado aquí es, “estar inclinado a” (algunas veces se usa adverbialmente como “gustosamente”), “desear”. Ezequiel 33:11, nos muestra que Dios no se complace de que los hombres se pierdan, y mueran. Hay que diferenciar entre el deseo de Dios y la voluntad decretiva de Dios, para no caer en el universalismo. Los teólogos describen como “voluntad decretiva” a la voluntad por la que Dios decreta que las cosas sucedan según su suprema soberanía. Cuando Dios decreta algo soberanamente en este sentido, nada puede impedir que suceda. Cuando Dios ordeno que brillara la luz, la oscuridad no tuvo poder para resistirse a la orden, las “luces” se encendieron. Dios no persuadió a la luz para que brillara. Por lo tanto, el deseo de Dios de que todos los hombres sean salvos no se corresponde con su voluntad decretiva, sino con su voluntad deseada. Dios desea que los hombres no mientan, no roben, no cometan asesinato, pero esto no sucede en la Tierra. Si decimos que Dios desea que todos los hombres sean salvos, no podemos estar refiriendonos a su voluntad decretiva, ya que si el lo decretara en ese sentido, todos serían salvos, y esto no es lo que el resto de la Biblia enseña. También es correcto señalar que Dios si desea que todos los “tipos de hombres” sean salvos. En ese sentido, si es cierto que esto sucede. Dios desea que tanto hombres como mujeres, ricos o pobres, tanto enfermos o sanos, tanto hombres en autoridad como hombres que se someten a la autoridad, sean salvos.
  • Porque hay un solo Dios, y también un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre, quien Se dio a sí mismo en rescate por todos, testimonio dado a su debido tiempo: Afirmaciones bíblicas de lo que dice Pablo en estos versículos, Hebreos 7:22-25, Hechos 4:12. En el momento preciso de la historia, Jesús vino a este mundo. Dios no responde las oraciones basándose en quién es quien ora. Dios contesta las oraciones basándose en que lo que se pida vaya de acuerdo a Su voluntad (1 Juan 5:14-15). Cómo afirma el resto de la Biblia, el único mediador entre los hombres y Dios es Jesucristo, quien es totalmente hombre y totalmente Dios. Como afirma el autor de Hebreos: “Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado” (Hebreos 4:15). No hay pastor, ni santo, ni virgen que pueda cumplir este oficio de sacerdote y mediador, sólo Cristo.
  • Y para esto yo fui constituido predicador y apóstol, (digo la verdad en Cristo, no miento), como maestro de los Gentiles en fe y verdad: Pablo reafirma su autoridad como apóstol de Jesús, de forma que podemos entender que su exhortación no proviene de sus propios pensamientos, sino del mismo Jesús
  • Por tanto, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones: la metonimia es el uso de una palabra en lugar de otra, sugerida por la primera. Entonces Pablo, en lugar de indicar la actitud y vida espiritual correcta al orar, utiliza la frase “levantando manos santas, sin ira ni contienda”. Al orar por otros, la persona que se presenta espiritualmente delante de Dios tiene que estar llevando una vida pura. De lo contrario su oración no será atendida por Dios. Juan 9:31 declara “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.” No se puede pretender tomar este pasaje literalmente, de lo contrario, estaríamos obligados a dar por sentado que existen manos santas, sin ira ni contienda. ¿Cómo puede una mano, literalmente, ser santa, sin ira ni contienda? Entonces, el punto de Pablo es que al orar debemos llevar una vida santa, sin ira ni contienda a fin de que nuestras oraciones no tengan tropiezo delante del Señor. Filipenses 2:14 también dice: “Haced todo sin murmuraciones y contiendas”.

Es hora de reflexionar sobre la importancia, la prioridad y la urgencia de la oración en nuestras vidas ¡Que la iglesia del Señor sea un pueblo conocido por su dependencia total en el poder de Dios!

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