Solus Christus: Cristo es el único intermediario entre Dios y los hombres

Solus Christus es uno de los cinco principios o solas de la Reforma Protestante. Significa Sólo a través de Cristo” y hace énfasis en el rol de Cristo como el único intermediario entre Dios y los hombres, el único medio por el cual los hombres acceden a la salvación y al favor de Dios. Este principio surgió contra la doctrina católica del sacerdocio exclusivo del clero y la doctrina de la veneración e intercesión de santos.

Justificación Bíblica del Principio

La Biblia es muy clara al decir que el único intermediario entre Dios y los hombres es Jesucristo, quien habiendo entregado su propia vida como un sacrificio de expiación y propiciación, hoy intercede delante del Padre por su pueblo como nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 4:15). Además, Jesús mismo dijo: “Yo Soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:5-14) y “Yo Soy la puerta” (Juan 10:1-10), esto nos deja en claro que Él es el único camino hacia Dios y que sólo en Él hay salvación.

En ningúna lugar del Nuevo Testamento vemos que se enseñe que los creyentes deben pedir la intercesión de los líderes de la Iglesia, ni siquiera para el perdón de pecados. Cuando el Señor nos enseñó como debíamos orar, nos dijo “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.” (Mateo 6:12 LBLA). Si necesitaramos acudir a un sacerdote para que interceda por nosotros y concedernos el perdón de nuestro pecado, Jesús no nos hubiera enseñado a orar de esa forma.

Santiago nos anima a que confesemos nuestros pecados “unos a otros”(Santiago 5:16), no a los sacerdotes, sino entre todos nuestros hermanos. Por lo tanto, es evidente que no se requería confesar nuestros pecados a un ministro ordenado.

¿Existen ventajas en confesar nuestros pecados a ministros ordenados por el Señor, ancianos de nuestra iglesia? Por supuesto que si. El confesar nuestros pecados con un hermano que está más crecido en el Señor nos puede ayudar a combatir cierto pecado y a comprometernos con nuestra santidad. Pero esto no puede ser una regla. Si repasamos nuestro post de Sola Scriptura, nos damos cuenta que esto es una tradición que termina ocupando el lugar de la Escritura. Es Cristo nuestro Sumo Sacerdote ante el Padre. No necesitamos a ningún otro hombre.

La intercesión de los santos en la presencia de Dios es una actividad que no agrada a Dios

Por otro lado, este principio también denuncia la falsa enseñanza de la intercesión de los santos. Los católicos enseñan que las personas pueden pedir la intercesión de los santos que ya están en presencia del Señor. Ellos argumentan que pedirle a los santos en presencia de Dios que oren por nosotros es como pedirle a alguien aquí en la Tierra que ore. La Biblia nos enseña que debemos orar e interceder unos por otros (Santiago 5:16, 1 Timoteo 2:1-4). Pero nunca enseña que podemos pedirle a las personas que oren por nosotros. Es más, la Ley de Dios claramente condena a las personas que dicen comunicarse con los muertos (Levitico 20:27, Deuteronomio 18:10-13). En otro post vimos que fue lo que sucedió cuando Saul quiso hablar con el profeta Samuel, cuando este ya había muerto. Lo mejor es alejarnos de ese tipo de actividades, que son totalmente contrarias a la voluntad de Dios.

Por otro lado, sabemos que la gran mayoría de las personas termina cayendo en una clase de idolatría, donde los santos empiezan a ocupar un lugar demasiado prominente en sus vidas, quitando el lugar que sólo le corresponde a Cristo, quien murió por ellos para salvarlos y quien es su Dios.

La relevancia de este principio hoy en día

Este principio sigue siendo muy relevante hoy en día por distintos motivos:

  • La Iglesia Católica Romana sigue manteniendo su postura en cuanto al sacerdocio exclusivo del Clero y la veneración e intercesión de los santos en presencia de Dios. Es por eso que esta enseñanza debe ser transmitida con claridad a los miembros de nuestras congregaciones, para que no cometan el error que cometen los creyentes católicos
  • Muchos pastores evangélicos afirman tener una “unción” o poder especial, y por lo tanto las personas acuden a él como si fuera una especie de curandero. De esta forma, comienzan a tomar en la vida de las personas un lugar que le corresponde sólo a Cristo
  • La obra redentora de Cristo a dejado de ser el foco de atención en muchas de las iglesias evangélicas. Nuestras iglesias se caracterizaban por la predicación y la práctica del evangelio. La obra de Cristo, su vida, muerte y resurrección eran centrales en nuestras reuniones. El evangelio es el único medio por el cual Dios nos salva y nos sostiene hasta el día final. Si abandonamos el evangelio y empezamos a centrar nuestras reuniones en cuestiones morales, o en cosas materiales, etc., estamos perdiendo el evangelio y estamos dejando de ser una Iglesia. Pasamos a ser como la iglesia de Laodicea, que, a pesar de llamarse iglesia y de tener reuniones, no tenían a Cristo. Jesús les dijo claramente que Él estaba fuera de esa iglesia, diciendo “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.” (Ap. 3:20 NVI). Jesús amenzó a esa iglesia con una tremenda advertencia (Ap. 3:16).

Hermanos, debemos reflexionar en estos principios y entender lo que Dios realmente nos enseña en la Escritura. El resto debe ser desechado. Si comenzamos a buscar otros intercesores entre Dios y nosotros, estamos descartando la obra de Cristo, lo cuál es algo muy grave. Hoy es momento de reflexionar y arrepentirse si hemos estado buscando este tipo de intercesión. Si hemos abandonado la predicación del evangelio en nuestros púlpitos, aún estamos a tiempo de arrepentirnos y empezar a arreglar nuestra vida. Hagamos caso al mandato de Cristo para la iglesia de Laodicea(Ap. 3:14-22) y no endurezcamos hoy nuestro corazón

¡Sólo Cristo puede salvar! ¡Gloria a su Nombre por siempre!

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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