Soli Deo Gloria: Solo Dios es digno de recibir toda la gloria

El principio Soli Deo Gloria (Sólo a Dios sea la Gloria) es quizás el principio que engloba a todas las demás “solas” de la Reforma Protestante. Ya que Dios  revela sólo en las Escrituras, que la Él es el Creador del universo y que nosotros somos una raza de seres rebeldes que necesitan la salvación que es sólo por Graciasólo por medio de la Fe puesta sólo en Cristo y todo esto es sólo para la Gloria de Dios.

Como podemos ver, Dios es el autor y ejecutor de nuestra salvación y la Biblia es muy clara acerca de que la mayor motivación en Dios para todo lo que hace es su propia Gloria. Incluso, el apóstol Pablo nos dice que todo lo que nosotros hagamos debe ser hecho para la Gloria de Dios (1 Cor. 10:31).

¿Qué significa glorificar a Dios?

El catecismo menor de Westminster, un manual utilizado por la iglesia reformada para instruir a nuevos cristianos, dice en su primer pregunta:

P. 1. ¿Cuál es el fin principal del hombre?

R. El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios, y gozar de él para siempre.
Ro. 11:36; I Co. 10:31; Sal. 73:25,26.

Dios creo al hombre para que este lo glorifique y disfrute de por siempre de su Creador. Dios creó al hombre a “su imagen y semejanza” (Génesis 1:26). Al ser portadores de la imagen de Dios, su gloria está impresa en cada uno de nosotros. Nosotros no tenemos gloria propia, porque no somos Creadores, somos criaturas. La gloria que reflejamos es la gloria de Dios. El ser humano refleja la sabiduría, la bondad, el amor, el poder de Dios. Como representantes de Dios, es nuestro deber honrar la imagen que portamos; Supongamos que hoy hicieran una estatua en tu honor, pero resulta que esa estatua es más alta de lo debido, y los rasgos de tu cara son difíciles de diferenciar, algunos confundirían la cara de la estatua con la de un conejo. Además la estatua no tiene ojos y en lugar de tener una pose heróica, el artista nos representó en posición fetal ¿Te sentirías bien representado por esa estatua? Más bien, te sentirías más inclinado a destruirla que a apreciarla. Nosotros, como imágenes del Dios vivo, debemos represetar su carácter sin ninguna falla. Esa es la responsabilidad moral que Dios le dio a nuestros primeros padres, Adán y Eva, y ellos no pudieron cumplir con las expectativas de Dios. Al ser engañados por la serpiente, ellos abandonaron el amor y la autoridad de Dios, siguiendo su propio camino. A partir de ese momento, dejamos de ser buenos representantes de Dios. Fue en ese momento en que el hombre deseó tener gloria para sí mismo, al querer “hacerse igual a Dios”(Génesis 3:5). Adán trajo sobre todos los seres humanos la maldición del pecado, distorcionando para siempre la imagen de Dios que nosotros portamos.

Dios podría haber destruido a Adán en el instante por su transgresión, pero decidió no hacerlo, por ser un Dios grande en misericordia y gracia. En su lugar, maldijo la Tierra, pero prometió que un día restauraría todas las cosas por medio de un salvador que nacería de una mujer (Génesis 3:15). Cuando el tiempo se cumplió, Jesucristo, el Hijo de Dios, vino al mundo y por medio de su vida y su sacrificio, proveyó un medio por el cual podemos ser salvos. Todo esto lo hizo para la Gloria de Dios y para beneficio de los hombres, manteniendo el mismo principio introducido por el catecismo menor de Westminster.

Dios es glorificado por medio de la obra redentora de Cristo, ya que por medio de la redención, Dios puede expresar todos sus atributos en todo su esplendor: Vemos en la Cruz la Justicia de Dios cumplirse al castigar el pecado de su pueblo sobre su Hijo, vemos la Gracia y el Amor de Dios, que provee un medio para que los hombres sean librados de la condenación, vemos la justicia de Dios cumplirse en la condenación de los que no son salvos, y en todo esto vemos la infinita sabiduría de Dios, que planificó toda esta historia de redención, para que su gloria sea manifiesta.

¿No suena esto un poco egocéntrico?

En primera instancia, pareciera ser que Dios es un ser egocéntrico que sólo se interesa por si mismo. Pero pensemos en esto:

  • ¿Qué necesidad tenía Dios de crear el Universo? Hay quienes dicen que Dios creó el Universo porque estaba solo o aburrido y no tenía con quien interactuar. Esto no puede estar más alejado de la realidad. Dios existe desde la eternidad como Padre, Hijo y Espíritu Santo, en perfecta comunión, infinito amor, gloria, santidad, sabiduría, totalmente libre de toda necesidad, ya que Él es el Gran YO SOY que no cambia (Ex. 3:14). Por lo tanto, Dios no tenía necesidad de crear un Universo. Él lo creó simplemente porque así lo quiso. En realidad creo seres capaces de entender todas estas características (no totalmente, pero si en cierta medida) para que ellos pudieran disfrutar de todos los beneficios que Dios comparte dentro de la Trinidad, es decir, Dios creó al hombre para que este disfrute de su gloria.
  • John Piper, en su libro más notable, Desiring God: Meditations of a Christian Hedonist, propone la siguiente tesis, ¿Qué si el deseo de Dios por ser glorificado y el deseo del hombre por ser feliz son dos caras de una misma moneda? Cuanto yo más satisfacción encuentro en Dios, más Dios es glorificado en mi vida. Entonces, él modifica la respuesta del catecismo menor de la siguiente forma: “El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios, al gozar de Él para siempre”.
  • Por lo tanto, el hecho de que Dios magnifique su gloria en nosotros no es un acto de egocentrismo, es la cosa más amorosa que jamás alguien haya hecho en todo el mundo. Él es el mayor tesoro, la perla de gran precio, lo más hermoso, la realidad definitiva de toda la existencia.

La doctrina del mérito humano le quita gloria a Dios

La Iglesia Romana había cambiado la doctrina de la justificación sólo por la fe, por una doctrina que conlleva la cooperación del ser humano por medio de las buenas obras para ser justificado. Por lo tanto, según este sistema teológico, el ser humano puede caer de la gracia de Dios si falla en obrar justamente, sin importar la fe. Esta doctrina del mérito humano, da al hombre motivos para gloriarse de su propia justicia, y por lo tanto, le quita a Dios la debida gloria por cada buena obra que hacemos. El apóstol Pablo dijo de forma muy clara que todo lo bueno que hacemos es por gracia de Dios, por el Espíritu Santo que obra en nosotros y produce el fruto (Filipenses 2:12-13, Gálatas 5:22-23, 1 Cor. 15:10).

La relevancia de este principio hoy en día

Este principio sigue siendo relevante hoy en día por las siguientes razones:

  • La Iglesia Católica Romana sigue manteniendo su postura en cuanto a la doctrina del mérito humano, y por lo tanto erra en cuanto a quién merece toda la gloria por la salvación de los redimidos
  • Muchas iglesias evangélicas han dejado de centrar el ministerio en la Gloria de Dios y han hecho al hombre el centro de toda la atención. Muchos buscan su propia gloria y su propio beneficio por medio del ministerio, cayendo así en los mismos errores que la Iglesia Católica Romana cayó
  • Dios ES digno de recibir toda la Gloria por todo lo que hacemos, y es algo muy sencillo de decir, pero es muy difícil de hacerlo de forma consistente. Creo firmemente que si hicieramos todo realmente para la gloria de Dios, no tendríamos tantos problemas de disensiones, peleas, discusiones dentro de la misma Iglesia. Es por eso que es importantísimo realmente recordar este principio, tenerlo siempre presente en nuestros corazones y nuestras mentes, para poder vivir vidas que glorifiquen a Dios

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

Un comentario en “Soli Deo Gloria: Solo Dios es digno de recibir toda la gloria

  1. Buen artículo, muchas gracias…de hecho el principal llamado que Dios nos hace es el de ser adoradores en espíritu y en verdad, amandolo con todo nuestro corazón, alma y mente (Mateo 22:37) pero lastimosamente el ego del hombre común, le impide dar la gloria al Dios que lo respalda en todo lo que emprende, que lo ha sanado, restaurado, proveido… un verdadero adorador es capaz de dejar todo por estar en la presencia de Dios, porque sabe que el resto vendrá por añadidura… cuando tomamos a Jesús como el centro de nuestras vidas, sabemos que todo esta seguro en sus manos y que si en nosotros se ve el reflejo de su imagen, seremos beneficiarios de su gloria.

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