Las 3 genealogías de Jesús

Tres de los cuatro Evangelios comienzan con genealogías de Cristo, con el propósito de ayudarnos a entender un aspecto diferente de la persona de nuestro Señor. Esto tiene que ver con el público al que va dirigido cada uno de ellos, aunque también con la finalidad de dejarnos a nosotros el conocimiento de quién es aquel que murió para que alcancemos salvación.

Mateo: Jesús es rey

Mateo 1:1-16 – Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham fue padre de Isaac, Isaac de Jacob, y Jacob de Judá y de sus hermanos; […] Jacob fue padre de José, el marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. (NBLH)

Mateo está especialmente dirigido a los judíos, y es por ello que pone en énfasis en él como el rey que había de venir. Jesús desciende de Abraham, y es él quien cumpliría la promesa que Dios le había hecho a este patriarca cuando dijo que por medio de su simiente serían benditas todas las naciones. En Cristo, gente de todo pueblo, lengua, tribu y nación puede alcanzar salvación y llegar así a ser reconciliada con Dios. Él es el descendiente de David; el rey que vendría a establecer un reino que nunca tendría fin. Es por todo esto que la genealogía de Mateo va desde Abraham hasta Jesús. Mediante esto, el evangelista pretende demostrar que Cristo es un legítimo heredero al trono de David. A lo largo de este libro encontramos un especial énfasis en las profecías mesiánicas y se lo suele reconocer como “el Evangelio del reino” por la gran cantidad de veces que se utiliza la expresión “el reino de los cielos”.

Como dato interesante de esta genealogía, podemos ver que se incluyen mujeres, algo contrario a la costumbre judía. A su vez, se nombra a dos gentiles, como lo son Rahab y Rut. Esto parece ser un anticipo de que, en Cristo, los hombres y las mujeres están en igualdad a nivel espiritual (Gálatas 3:28), y que el Evangelio no es sólo para los judíos, sino para todas las naciones.

En este caso, la genealogía viene por el lado de José, quien es nombrado como esposo de María y no como padre de Jesús. Sin embargo es importante, ya que a nivel legal nuestro Señor sería considerado hijo de este piadoso carpintero. Como solía pasar en muchas de las genealogías de este tipo, no se nombran todas las generaciones, sino que se hace un muestreo de las mismas para poder trazar una línea. Entre algunos de estos nombres hay varias personas más.

Lucas: Jesús es hombre

Lucas 3:23-38 – Cuando Jesús comenzó Su ministerio , tenía unos treinta años, siendo, como se suponía, hijo de José, quien era hijo de Elí […] Cainán, de Enós; Enós, de Set; Set, de Adán; y Adán, de Dios. (NBLH)

A diferencia de la genealogía indicada en el Evangelio de Mateo, vemos que Lucas se extiende todavía más y llega hasta el mismísimo Adán. ¿Cuál era su propósito con esto? Demostrar que Jesús era un hombre. Este Evangelio está escrito especialmente a los griegos, es por ello que se pone un especial énfasis aquel que sería un ser humano perfecto. En la cultura helénica, estaban muy acostumbrados a escuchar sobre semidioses, es decir, personas que eran mitad hombre y mitad dios. Por tal motivo, Lucas se esfuerza por hacer notar que Jesús es completamente hombre, armando una genealogía que muestra que es descendiente de Adán como cualquier otro. Esto es fundamental, ya que era necesario que él tomara forma de hombre para que así pudiera cumplir con la ley, ser tentado pero sin pecado, y finalmente morir para redimir a todos aquellos que fueran a creer.

Cuando comparamos la lista de nombres que da Lucas con los que da Mateo, notamos que desde Abraham a David coinciden, aunque  no así desde el famoso rey hasta Jesús. Para conciliar esto, se suele entender que en realidad la lista de personas que encontramos aquí corresponde a la línea de ascendencia de María, aunque se lo menciona a José por la costumbre hebrea de hacer énfasis en los varones. Otra suposición menos considerada tiene que ver con la aplicación de la ley del levirato (Deuteronomio 25:5) mediante la cual una persona, en este caso José, podría tener más de un padre. La realidad es que no podemos saber con absoluta certeza cuál de las dos posturas es correcta, aunque lo que sí debemos tener por cierto es que, de algún modo, ambas genealogías son correctas y nos llevan a Cristo.

Juan: Jesús es Dios

Juan 1:1 – En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. (NBLH)

Bien, quizás esta no sea una genealogía con una larga lista de nombres como las anteriores. De hecho, no podemos encontrar nada ni nadie que haya sido antes de que Jesús fuera. Y, si nos aferramos al significado de la palabra, esto no sería una genealogía porque no es una lista de antepasados. No obstante, me gusta llamarla “la genealogía de aquel que no tiene genealogía”, la cual nos enseña que Cristo es mucho más que un judío y que un hombre; él es Dios.

En su Evangelio, Juan busca presentar a Jesús como Dios delante de todo el mundo. Por ello, para empezar su explicación de la grandeza de Cristo, lo presenta con una palabra conocida: “logos”, que del griego se traduce como “palabra”, aunque en algunas versiones de la Biblia se indica como “verbo”. Esta alusión tiene varios propósitos:

  • Jesús es el mediador entre Dios y los hombres: Nosotros conocemos a Dios y su voluntad por medio de su Palabra. De hecho, funciona así en cualquier relación. Si yo estoy junto a otra persona y quiero entrar en contacto con ella, puedo usar la palabra para hacerlo. En este sentido, la palabra media la conversación; nos permite establecer un vínculo. De igual manera, Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5) porque no hay ningún otro por medio del cuál nosotros podamos acercarnos al Creador (Hebreos 4:12). Él es el vínculo; el puente que nos conecta con Dios.
  • Cumple promesas hechas por Dios: En él son concretadas todas las promesas de redención que la humanidad había recibido. En él se cumple todo lo que Dios había dicho a los hombres. Por eso podemos decir que Jesús es la Palabra cumplida.
  • Ejerce la voluntad de Dios: Jesús se hizo hombre para hacer la voluntad del Padre. Y es justamente la Palabra una de las maneras en las que suele expresarse la voluntad de Dios, ya que en ella hay poder. En el principio, dijo “sea la luz” y fue la luz. La Palabra es a su vez la voluntad del Creador.

Lo que nos señala Juan en este pasaje es que Jesús, a quien se refiere como “logos”, ya existía aun en el principio. Es decir, antes de que todo fuera creado, él existía. En ese entonces, cuando el tiempo no era tiempo, él estaba junto a Dios. Es decir, ya tenía comunión con el Padre, siendo ambos dos personas distintas. Y no sólo estaba con él, sino que era uno con él (Juan 10:30).

Conclusión

Entonces, a partir de estos tres comienzos de los Evangelios, podemos ver tres aspectos de Jesús:

  • Mateo nos muestra a Jesús como judío, siendo aquel que cumpliría la promesa hecha a Abraham (Génesis 12:2-3).
  • Lucas nos muestra a Jesús como hombre, siendo aquel que cumpliría la promesa hecha en el Edén (Génesis 3:15).
  • Juan nos muestra a Jesús como Dios, ya que sólo Dios tomando forma de hombre podía morir para redimir a la humanidad.

Siendo así, vemos como cada vez nos vamos alejando más en el tiempo, hasta llegar a la mismísima eternidad, donde Jesús ya existía. ¡Que podamos deleitarnos y encontrar nuestro gozo en su persona!

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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