El misterio de Génesis 38

Si vamos leyendo secuencialmente el libro de Génesis, es inevitable llevarnos una sorpresa al llegar al capítulo 38. ¿Por qué están ese lugar si no tiene nada que ver con el relato? ¿Será que se equivocó Moisés al ponerlo en ese lugar? ¿O lo insertaron ahí posteriormente? Al menos para mí, este pasaje resultó siempre un misterio por la manera en que se ve interrumpida la historia de José, pero como sabemos, nada es casualidad dentro de los propósitos de Dios, y esto se da porque él quiere transmitirnos un mensaje importante con esta historia.

El contexto

Para que podamos entender qué es lo que Dios quiere decirnos por medio de este capítulo, primero debemos conocer el contexto en el cual se da la historia. Por ello, arrancamos en el capítulo 35, donde se da por finalizada la historia que tiene a Jacob como protagonista. Luego, en el 36, se hace una mención de toda la descendencia de Esaú; es habitual que en la Biblia se haga una breve referencia a la línea rechazada para luego continuar describiendo lo que pasó con la escogida. Es decir, en este caso, luego de mencionar a los descendientes de Esaú, llegamos al capítulo 37 para meternos de lleno en lo sucedido entre José y sus hermanos.

En principio, se nos cuenta cómo era la relación de José con el resto de los hijos de Jacob. Él, por ser hijo de Raquel, gozaba con cierto favoritismo de parte de su padre. Además, se encargaba de informarle sobre las cosas que hacían algunos de ellos. Está claro que en esta familia, los chicos no estaban siendo educados en el temor de Dios. Esto fue generando que, poco a poco, el odio de Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Dan, Neftalí, Gad y Aser hacia José fuera incrementando. Sobre todo, les molestaba que este joven, que tenía unos diecisiete años, mencionara constantemente sueños que tenía que hacían clara referencia a que él sería superior a los demás en su casa.

Un día, José es enviado a ver qué estaban haciendo sus hermanos en Siquem. No encontrándolos allí, logró ubicarlos finalmente en otro lugar llamado Dotán. Es entonces cuando, viéndolo venir, los muchachos empiezan a planificar de qué manera podían matarlo. Rubén, siendo el mayor y por tanto el responsable, propone que en lugar de matarlo lo arrojaran a una cisterna, con la idea de después poder sacarlo de allí. Sin embargo, cuando pasan unos mercaderes, Judá sugiere venderlo. Y es así como José termina llegando como esclavo a Egipto, llegando a servir en la casa de Potifar.

Después de esto, esperamos que el capítulo 38 comience a relatarnos lo sucedido en Egipto, pero para nuestra sorpresa no es así. El relato se ve interrumpido con una historia que parece estar fuera de lugar.

¿Qué hacía Judá mientras José estaba en Egipto?

El capítulo 38 comienza con la frase “por esos días” (Génesis 38:1). Es decir, en el tiempo que José empezaba a trabajar como esclavo en Egipto, algo importante y digno de mención sucedió. Si le damos una lectura rápida parece que no tiene nada especial esta historia respecto a cualquier otra que podría haber sucedido en esa época. Si la evaluamos un poco más vemos que en ella se narra la forma en que Judá tuvo a Fares como hijo, quien llegaría a formar parte de la línea genealógica que llevaría al Mesías. Entendiendo esto, la cosa empieza a tener un poco más de sentido. Sin embargo, hay algo que sigue haciéndonos un poco de ruido: ¿Por qué había que interrumpir tan drásticamente la narración sobre José? ¿No podía Moisés contar esto más adelante? Para entender el porqué de esto, tenemos que meternos de lleno a resolver el misterio de Génesis 38…

Lo primero que se nos destaca sobre el cuarto hijo de Jacob es que se aleja de sus hermanos (Génesis 38:1). No sabemos cuáles son las causas de esto, pero sí vemos que las cosas no estaban bien con este hombre, ya que hizo algo que de seguro no le agradaría a su padre: Se casó con una mujer de la tierra de Canaán. Así, vemos como Judá se aleja de su familia y comienza a caminar en clara desobediencia. Es el típico caso de una persona que no conoce a Dios. En esos días, este hombre tuvo tres hijos y Er, el mayor, se casó con una mujer llamada Tamar. Evidentemente, este primogénito no había sido educado para respetar los preceptos del Señor y es por eso que recibió la muerte (Génesis 38:7). Luego, el segundo hijo, Onán, tomó a la mujer de su hermano fallecido como esposa. La conducta egoísta de este hombre, que no quería darle descendencia a su hermano, desagradó a Dios, y por eso recibió la muerte (Génesis 38:10). Entonces, Judá, supersticioso como era, piensa que hay algo malo en Tamar y por ello se hace el tonto y no le da en matrimonio a su tercer hijo. Finalmente, al darse cuenta de esto, Tamar se hace pasar por prostituta, engañándolo y haciéndolo tener relaciones con ella. Cuando Judá se enteró del embarazo de su nuera, pretendía matarla en la hoguera por prostituirse, pero se detiene al ver que ella tenía en sus manos un bastón que pertenecía a este hombre y que él le había dado por los servicios prestados.

A partir de esto, podemos ver tres propósitos por los cuales este capítulo se encuentra acá:

  • Para señalar a la línea que llevaría al Mesías.
  • Para mostrar la diferencia entre José y sus hermanos.
  • Para mostrar el día en que Judá cambiaría para siempre, y empezaría a vivir como un hijo de Dios.

Este último propósito es el gran misterio por el que este capítulo es insertado acá. Vemos un cambio en Judá a partir de este momento, y eso le haría el elegido para formar parte de la línea que llevaría a Jesús. Veamos esto etapa por etapa…

Judá en el pasado

Como vimos, Judá vivía en desobediencia. Se alejó de su familia, era supersticioso y lejos estuvo de educar a sus hijos en los caminos de Dios. ¡Y no sólo eso! Recordemos que en el capítulo anterior fue él el que tuvo la idea de vender a José en lugar de matarlo. ¿Esto porque no quería que su hermano muriera? Por supuesto que no; enviarlo como esclavo a Egipto era similar a matarlo. Sino que vio la oportunidad de, además de deshacerse de él, poder ganar algo de dinero. ¡Era el plan perfecto!

Génesis 37:26-27 – Entonces Judá les propuso a sus hermanos: —¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte? En vez de eliminarlo, vendámoslo a los ismaelitas; al fin de cuentas, es nuestro propio hermano. (NVI)

Judá era malo y sin dudas nunca había conocido a Dios.

Judá tiene convicción de pecado

Génesis 38:26 – Judá los reconoció y declaró: «Su conducta es más justa que la mía, pues yo no la di por esposa a mi hijo Selá.» Y no volvió a acostarse con ella. (NVI)

Al verse envuelto en toda esta situación y pasar de acusador a acusado, Judá se dio cuenta de que realmente estaba siendo malo y no estaba viviendo conforme a lo que Dios quería para él. ¡Dijo que incluso el acto de prostituirse era algo más justo que lo que él había hecho! Hasta ahí vemos que reconoce su pecado, pero va todavía más allá y es en eso en que vemos una verdadera transformación en su vida: “No volvió a acostarse con ella”. Es decir, cambió por completo su actitud; empezó a caminar un camino diferente. Dios lo llevó a experimentar las aguas más amargas de la maldad que había en él, para que él pudiera reconocer su pecado.

Judá: Una nueva criatura

Entonces entendemos que este capítulo de Génesis 38 es importante en esta parte de la historia porque nos narra la conversión de Judá, quien terminaría siendo importante en los acontecimientos que sucederían después con José. Veámoslo…

En primer lugar, vemos un cambio en Judá en el hecho de que regresa con sus hermanos y con su padre. Ya no vive haciendo de las suyas por ahí, sino que regresó a casa.

En segundo lugar, vemos un gesto completamente noble de parte de este hombre. Cuando ellos van a pedir alimento a Israel, José, sin que ellos lo reconozcan, les dice que sólo les daría si llevaban delante de él a su hermano menor, Benjamín. Cuando Jacob se enteró de esto se angustió grandemente, porque ya había perdido a José, el primer hijo que había tenido con su amada Raquel, y ahora no quería perder también a Benjamín, en único que le quedaba de su matrimonio con ella. Es en ese momento cuando Judá hace esta solemne declaración:

Génesis 43:8-9 – Judá le dijo a su padre Israel: —Bajo mi responsabilidad, envía al muchacho y nos iremos ahora mismo, para que nosotros y nuestros hijos podamos seguir viviendo. Yo te respondo por su seguridad; a mí me pedirás cuentas. Si no te lo devuelvo sano y salvo, yo seré el culpable ante ti para toda la vida. (NVI)

Judá reconocía que si no llevaban a Benjamín a Egipto, toda la familia perecería. Por eso, pensando en ellos y en sus hijos, él decide tomar la responsabilidad por el cuidado de su hermano menor, garantizándole que lo traería de regreso.Al c

Ya en tierras del Faraón, José los engaña poniendo una copa en la bolsa de Benjamín, para luego acusarlo de ladrón. En ese momento se da la siguiente discusión:

Génesis 44:16-18 – —¡No sabemos qué decirle, mi señor! —contestó Judá—. ¡No hay excusa que valga! ¿Cómo podemos demostrar nuestra inocencia? Dios ha puesto al descubierto la maldad de sus siervos. Aquí nos tiene usted: somos sus esclavos, nosotros y el que tenía la copa. —¡Jamás podría yo actuar de ese modo! —respondió José—. Sólo será mi esclavo el que tenía la copa en su poder. En cuanto a ustedes, regresen tranquilos a la casa de su padre. Entonces Judá se acercó a José para decirle: —Mi señor, no se enoje usted conmigo, pero le ruego que me permita hablarle en privado. Para mí, usted es tan importante como el faraón. (NVI)

Judá es la voz cantante de sus hermanos, quien se hace cargo de la situación y de las dificultades. Quien está dispuesto a arriesgarse a hablar a solas con el ministro del Faraón.

Génesis 44:30-34 – »Así que, si yo regreso a mi padre, su siervo, y el joven, cuya vida está tan unida a la de mi padre, no regresa con nosotros, seguramente mi padre, al no verlo, morirá, y nosotros seremos los culpables de que nuestro padre se muera de tristeza. Este siervo suyo quedó ante mi padre como responsable del joven. Le dije: “Si no te lo devuelvo, padre mío, seré culpable ante ti toda mi vida.” Por eso, permita usted que yo me quede como esclavo suyo en lugar de mi hermano menor, y que él regrese con sus hermanos. ¿Cómo podré volver junto a mi padre si mi hermano menor no está conmigo? ¡No soy capaz de ver la desgracia que le sobrevendrá a mi padre! (NVI)

Judá se ofrece a ser esclavizado en lugar de Benjamín, porque sabía del enorme mal que podía causarle a su padre si perdía a su hermano menor. ¡Este no es el mismo hombre que había propuesto vender a José! Ahora estaba dispuesto a dar su propia vida por los demás. Toda ambición egoísta había sido hecha a un lado. En Génesis 38, este hombre conoció verdaderamente a Dios, y por eso cambió tan drásticamente su forma de actuar.

Todo esto llevó a que, finalmente, recibiera esta profecía de parte de Jacob:

Génesis 49:8-10 – »Tú, Judá, serás alabado por tus hermanos; dominarás a tus enemigos, y tus propios hermanos se inclinarán ante ti. Mi hijo Judá es como un cachorro de león que se ha nutrido de la presa. Se tiende al acecho como león, como leona que nadie se atreve a molestar. El cetro no se apartará de Judá, ni de entre sus pies el bastón de mando, hasta que llegue el verdadero rey, quien merece la obediencia de los pueblos. (NVI)

El cetro permanecería en Judá. De allí vendría el rey prometido. Él formaría parte de la línea de la promesa que llegaría hasta el redentor. ¡Qué tremenda la transformación de este hombre!

Conclusión

Así como Judá, nosotros vivíamos enemistados con Dios. Nos habíamos alejado de él y lo rechazamos. Pero llegó un momento de nuestras vidas en el que, a través de distintas circunstancias, fuimos enfrentados con la Palabra de verdad, y ella nos trajo convicción de pecado y arrepentimiento. Nos dimos cuenta de lo malos que éramos y comenzamos a buscar obrar de una manera diferente. ¡Eso es el nuevo nacimiento!

Que podamos perseverar en este camino para que, así como Judá recibió las bendiciones de Jacob, también nosotros podamos recibir todas las bendiciones de nuestro Dios.

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

More Posts

Comentarios

comentarios

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

2 comentarios en “El misterio de Génesis 38

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *