1 Timoteo: Dos amigos se separan (1:3a)

1 Timoteo 1:3 – Tal como te rogué al salir para Macedonia que te quedaras en Efeso para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas. (NBLH)

La despedida de Pablo y Timoteo

Pablo y Timoteo se habían conocido en el segundo viaje misionero del apóstol. Ya habían pasado más de 10 años desde aquel tiempo, por lo que el hecho que siguieran juntos nos demuestra que tenían una gran amistad. Además, esto queda bien claro en los escritos de Pablo, quien lo llega a tratar como su hijo espiritual. ¡Cuántas cosas deben haber compartido! Cuando el apóstol escribió el famoso pasaje de Filipenses 4:13 debía estar pensando en muchos de los momentos que vivió con su fiel compañero. Él se sumó al comenzar el segundo viaje, por lo que compartió con Pablo casi la totalidad de éste, y también todo su tercer viaje. También estuvo con él durante su estancia en Roma, como prisionero. Es claro que eran dos personas que disfrutaban acompañarse y se debían bendecir mucho el uno con el otro.

En determinado momento, los problemas en la iglesia de Éfeso asociados con las malas doctrinas comenzaron a acrecentarse. Es por ello que había que moverse rápido y elegir a alguien para que estuviera en aquel lugar guardando las verdades del Evangelio y garantizando que se predique la verdad. Es por ello que Pablo tiene que tomar la decisión de dejar atrás a Timoteo. Todo el periplo recorrido junto a su gran compañero llegaría a su fin. La obra de Dios haría que estos hermanos se tuvieran que distanciar. Es claro que esto no fue fácil para Pablo, quien amaba a Timoteo, pero aún más difícil fue para este joven. La Palabra nos dice que el apóstol le rogó a Timoteo que permaneciera en Éfeso. Esto nos da la idea de que hubo cierta resistencia frente al pedido de Pablo. Sin embargo, más allá de todo y por mucho que pudo haberle costado, siendo joven reconocía cuando Dios lo llamaba y por eso obedeció y se quedó en ese lugar hasta el último momento de su vida. En total, llegó a estar a cargo del cuidado de esa iglesia por unos 30 años. ¡Este es un ejemplo de obediencia al llamado y de dejarlo todo por la causa de Cristo!

Hay dos hipótesis del momento de la historia en que se dio esta separación entre los compañeros de viaje:

  • La primera hipótesis es que el mandato de Pablo tuvo lugar durante el tercer viaje misionero. Luego de pasar tres años en Éfeso, el apóstol partió para Grecia y Macedonia. Esto se relata en Hechos 20. Tiene sentido que, en ese momento hubiera decidido dejar a Timoteo a cargo de la iglesia de Éfeso. Pero inmediatamente vemos que no fue así, ya que este joven fue uno de sus compañeros en su viaje a Grecia. Por ende, esta hipótesis es descartada.
  • Una segunda hipótesis está relacionada con la del cuarto viaje misionero de Pablo, luego de pasar dos años como prisionero en Roma. Tiene sentido que, al ser liberado, hubiera regresado a Éfeso junto con Timoteo para ver cómo iba todo en aquel lugar. Ya había escrito una carta desde Italia a estos hermanos, aunque ahora que estaba en el lugar veía que la situación no era buena. Es por ello que, en ese momento, antes de partir para Macedonia, quizás a visitar a otras iglesias de aquella región, decide dejar allí a Timoteo. Esto tiene más sentido. Casi inmediatamente después de su separación, quizás mientras todavía estaba por Macedonia, le escribe su primera carta. Seguramente debe haberle dado muchas de estas instrucciones en persona. Lo que estaba haciendo ahora es darle una especie de minuta de todo lo conversado, de manera que no se olvidara de nada.

La segunda hipótesis es por lejos la más aceptada a nivel general. Lo que más duda puede traer es que unos años antes Pablo se había despedido de los ancianos de esa ciudad en Mileto, porque sabía que no los volvería haber. Para explicar esto, podemos encontrar los siguientes argumentos:

  • Los ancianos de Éfeso murieron antes de que Pablo volviera a ir a esa ciudad, dejando a Timoteo.
  • Pablo se equivocó en su pensamiento de que nunca volvería a ver a los ancianos.
  • Pablo dejó a Timoteo en Éfeso y siguió de largo, sin saludar a la iglesia de aquel lugar.

Más allá de todo, no tenemos mucha luz sobre lo que pasó en el período posterior a los dos años de cárcel de Pablo en Roma. Pero lo que sí es una realidad, es que Timoteo y Pablo tuvieron que separarse en un momento determinado, porque las falsas doctrinas estaban llegando a aquella iglesia de Asia Menor. La epístola a los Efesios había sido escrita unos años antes, pero parece que seguía habiendo problemas en aquel lugar. Es por eso que el apóstol comisiona a su compañero a que se quedara en ese lugar.

Imaginen cómo pudo haber sido la despedida. Seguramente ambos lloraron, recordaron las anécdotas que vivieron juntos, y comenzaron a caminar por sendas distintas. Podemos imaginarlo a Pablo más fuerte; cuando Dios le habló acerca de comisionar a Timoteo, seguramente debe haber pasado mucho tiempo reflexionando y lamentándose por ello. Había tenido tiempo de procesarlo. Sin embargo, creo que Timoteo no se lo esperaba. Cuando el apóstol le comentó cuáles eran sus planes, le rogó sin cesar para que no se separaran, pero finalmente entendió. Acá nos encontramos a dos hombres compartiendo una amistad que hacía que ambos estuvieran más cerca del Señor; aun así, los planes de Dios fueron distintos a los que pensaban. Vaya uno a saber cuántas veces se imaginaron estando juntos hasta el final de sus vidas. Pero lo más destacable de todo esto, es que tanto Pablo como Timoteo entendieron que era el Señor quien les demandaba esta separación por el bien del cuerpo de Cristo, y ellos, a pesar de que no querían separarse, obedecieron por amor a la obra y a la iglesia. ¡Qué lindo sería que podamos tener la misma actitud de rendición y sumisión total al Señor! Muchas veces, Dios va a sacar de nuestro camino a gente que amamos; va a ser duro para nosotros superar esas circunstancias, pero si entendemos que hay un propósito mayor detrás de eso, vamos a poder salir adelante. Y la esperanza la tenemos puesta en el tiempo venidero, donde podremos estar junto con todos los hermanos de los que tuvimos que separarnos, adorando juntos al Señor. (Podés leer: Cuando Dios te saca algo que amás).

Tres años, ¿para qué?

Otro punto importante a analizar en este pasaje, tiene que ver con el motivo de la separación: Las falsas doctrinas que llenaban la iglesia de Éfeso. Si recordamos un poco, Pablo estuvo tres años predicando en la escuela de Tirano, en esa ciudad, durante su tercer viaje misionero, antes de ser hecho prisionero. Este es todo el trabajo que se había hecho con los hermanos de esa ciudad:

  • Llegó por primera vez a Éfeso al finalizar su segundo viaje misionero. Allí estuvo un breve período de tiempo para luego retirarse prometiendo volver; ya estaba de regreso a casa.
  • Luego de su partida, Apolos estuvo predicando en esa ciudad, junto con Priscila y Aquila, quienes lo instruyeron.
  • Su tercer viaje misionero comienza en Éfeso, cumpliendo su palabra. Allí permanece por tres años, enseñando en la escuela Tirano luego de dejar de ser recibido en la sinagoga. Permaneció allí hasta que la situación con los seguidores de Artemisa se volvió complicada.
  • Luego de viajar por Grecia, todavía en su tercer viaje, se reunió con los ancianos de Éfeso en Mileto, con el fin de despedirse de ellos y de alentarlos a seguir en el camino.
  • Ya preso en Roma, les envió una carta por medio de Tíquico, quien era originario de aquel lugar y había acompañado a Pablo en su tercer viaje misionero, junto con una importante comitiva.

Con todo esto, podemos imaginar a una iglesia en Éfeso llena de sana doctrina y de adoración a Dios. No obstante, para nuestra desilusión, pasaba más bien lo contrario. ¿Cómo puede ser? Si Pablo dedicó tanto tiempo a este lugar, ¿cómo es posible que tuvieran tantos problemas? Esto nos enseña que el éxito de nuestro trabajo está en que el Evangelio llegue a la gente, y no tanto en los resultados visibles. Es Dios es que trae o no salvación a sus escogidos; nuestra tarea consiste simplemente en predicar todo el consejo del Señor, buscando que el Evangelio verdadero, que es el que tiene el poder de transformar vidas, llegue a las personas.

La iglesia tenía muchos problemas, pero eso no significaba que Pablo hubiera fracasado. Él había hecho su parte, de predicar el Evangelio con autoridad. Y estaba dispuesto a seguir haciéndolo para buscar que la gente pudiera creer. Es por ello que comisiona a Timoteo a quedarse en ese lugar.

No nos desanimemos por los resultados que puedan llegar a tener nuestras labores evangelísticas. Cobremos ánimo sabiendo que estamos haciendo la tarea que Dios nos encomendó, que es la de predicar el mensaje de salvación.

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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