1 Timoteo: Los problemas de la iglesia de Éfeso (1:3b-4)

1 Timoteo 1:3-4 – Tal como te rogué al salir para Macedonia que te quedaras en Efeso para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas, ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables, lo que da lugar a discusiones inútiles en vez de hacer avanzar el plan de Dios que es por fe, así te encargo ahora. (NBLH)

Al comenzar a leer esta epístola a Timoteo, notamos algo interesante y poco habitual en estos primeros versículos; algo que sólo se ve en esta epístola y en la que está dirigida a los Gálatas: No hay una introducción de acción de gracias, ni ningún comentario similar. En el siglo I, las cartas griegas solían incluir un párrafo de acción de gracias luego del saludo. Esto lo vemos en casi todas las cartas de Pablo, pero no en ésta. ¿A qué se debe esta diferencia? ¡A la gran urgencia que había en Éfeso! En cierto modo, Pablo le dice “bueno, hagamos a un lado las formalidades y vayamos a lo importante. Viste el tema de las enseñanzas extrañas…”. No había tiempo que perder con las cosas que estaban pasando. En el caso de las iglesias de Galacia, en ellas se estaba predicando la salvación por obras. Es por eso que Pablo les escribe advirtiéndoles de esto. Si analizamos el mensaje, es muy similar a lo que escribe en Romanos. Sin embargo, vemos que lo hace en un espacio mucho más corto; esto se debe a la urgencia que había para llevar el mensaje. Algo similar estaba pasando en la iglesia de Éfeso, donde había todo tipo de doctrinas extrañas. Es por eso que esta carta es relatada con la urgencia que merecía la situación que se estaba viviendo.

¿Cuáles eran las doctrinas extrañas que se metían en la iglesia? Veamos algunas…

  • Los judaizantes: Éstos eran un grupo de judíos convertidos en cristianos que enseñaban que había que seguir guardando la ley para la salvación. Sobre todo, ponían un especial énfasis en la circuncisión como medio para la salvación, aunque buscaban el cumplimiento de la ley en general. No es que la ley sea mala, sino que somos salvos por gracia, porque de ninguna manera nuestras obras podrían justificarnos. La ley viene de Dios y es buena, pero no tiene sentido seguir sacrificando corderos cuando el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo ya fue inmolado por nosotros. Para los judíos fue duro dejar de tener tantas fiestas y ritos. Es por ello que sólo perseveraron en la fe aquellos que verdaderamente habían creído y sido regenerados. Pablo se la pasa hablando en contra de éstos en sus epístolas, pero por sobre todo vemos que esta doctrina es errónea por medio de lo decidido en el Concilio de Jerusalén, relatado en Hechos 15.
  • Los antinomianos: Éstos eran directamente contrarios a los judaizantes, que creían que podían contribuir a su salvación. En su lugar, enseñaban que como somos salvos por gracia, una vez que creemos, da igual todo lo que hagamos, sea bueno o malo. Es decir, consideraban que la gracia nos da total libertad para que podamos pecar tanto como queramos. Esa idea de poder transformar la gracia en libertinaje es condenada a lo largo de toda la Palabra, y Judas 1:4 apunta directamente contra estas personas. La fe verdadera se muestra en obras y frutos de justicia propias de una persona que cada día se parece más a nuestro Señor.
  • Los gnósticos: Este grupo se caracteriza por ser personas que creen tener una revelación superior que les permite afirmar montones de cosas que están mal y son condenadas por la Biblia. Por ejemplo:
    • Creen que la materia es mala y el espíritu es bueno. Es decir, el pecado está en nuestros cuerpos, pero nuestro espíritu permanece libre de pecado constantemente.
    • La palabra gnosis, que significa conocer, se asocia con su creencia de ser un grupo selecto de personas que tiene un conocimiento superior de Dios y que ese conocimiento está disponible sólo para cierto grupo selecto de personas.
    • Creen que el conocimiento es el medio para la salvación, en lugar de la fe (contradiciendo Efesios 2:8-9)
    • Usan una serie de libros adicionales, conocidos como “evangelios gnósticos”, que contradicen a la Biblia y que fueren declarados heréticos por los padres de la iglesia, por la gracia de Dios.
    • No creen que Jesús haya tomado la forma de hombre, lo cual es un argumento que elimina toda posibilidad de expiación de nuestros pecados.

A partir de esto, podemos enumerar los siguientes problemas mencionados por Pablo en este pasaje:

  • Las doctrinas extrañas: Tiene que ver con lo que veníamos hablando sobre los judaizantes, antinomianos y gnósticos, pero también con el buscar cosas rebuscadas en la Palabra, aunque no sean cosas claramente heréticas, como los casos anteriores. Por eso no sólo toca doctrinas falsas, sino también “extrañas”. Es decir, desconocidas y poco comprensibles. Es habitual que la gente quiera buscar un significado secreto en cada palabra de la Biblia; algo que no se le haya ocurrido a nadie en 2000 años. El problema con eso es que son interpretaciones muy tiradas de los pelos, que causan confusión. De igual modo pasa cuando comienza a aplicarse simbología de manera extraña para intentar explicar cosas. Finalmente, podemos concluir que enseñar cosas forzando el texto, es muy probable que nos lleve a enseñar una verdad a medias, y una verdad a medias es mentira, y la mentira es una falsa doctrina.
  • Los mitos: Se refiere a la mitología cristiana, que se encarga de añadir historias que rodean los relatos bíblicos, para las cuales no existe evidencia alguna. Un claro ejemplo de esto lo conforman la angelogía y la demonología, donde se establecen categorías de criaturas celestiales, e incluso personajes particulares, sobre los cuales la Biblia nunca habla.
  • Las genealogías: Representa el linaje judío y el hecho de creer que provenir de tal o cual linaje lo hace a uno más importante. Recordemos que los judíos siempre le dieron mucha importancia a esto.

Qué interesante resulta que, aunque todo esto parezca lejano a nosotros, todo sigue bien latente hoy en día:

  • Las doctrinas extrañas: Los que enseñan cosas sacando de contexto la Palabra o bien desviándose del significado claro y principal de un pasaje. Así se han terminado fundando montones de denominaciones y sectas que hoy en día están dando vueltas en nuestras ciudades. Quizás no se llaman judaizantes, antionomianos, gnósticos, etc, pero escuché de montones de supuestas iglesias que fuerzan a sus miembros a guardar el sábado o cuyos fundadores afirman haber tenido una revelación superior de parte de Dios.
  • Los mitos: Tiene que ver con las creencias populares entre cristianos que no van de acuerdo a lo que la Biblia dice. Sobre todo surgen de malas enseñanzas sobre ciertos pasajes bíblicos que se transmitieron de generación en generación. También forman parte de esto las cosas del tipo “desmayos espirituales” y demás manifestaciones externas que pretenden demostrar la llenura del Espíritu. Se enseñan y los creyentes, en lugar de verificar en la Palabra, lo único que hacen es repetirlas, generando así una bola de nieve de mitos.
  • Las genealogías: Esto tiene que ver con los problemas que hay en las iglesias por pertenecer a tal a cuál familia de las “históricas” de la congregación; esos apellidos que te hacen más popular y que te dan más autoridad. El creerse superiores por venir de tal o cual familia.

¿Cuál es el problema de las doctrinas extrañas, los mitos y las genealogías? Que dan lugar a discusiones inútiles.

Lo primero que hay que destacar es que no toda discusión es inútil. Es por ello que se hace la distinción. No se trata de evitar discusiones en general, sino aquellas que no llevan a ningún lado. Si se discute con el fin de la edificación, entonces gloria a Dios por esas discusiones. Ahora bien, si el fin es querer tener la razón a toda costa, mostrarse superior a otro, o desacreditar la opinión de otro, y eso nos lleva a olvidarnos de cosas más importantes como la gente que se está perdiendo o el cuidado de nuestra comunión con Dios, entonces eso es una discusión inútil.

Hay versiones de la Biblia que agregan que éstas “sólo promueven dudas”. Es decir, estas discusiones terminan siendo de piedra de tropiezo. Quizás no para los que toman parte en ella, pero sí para aquellos con menos conocimiento que pueden llegar a escucharlas.

“ En vez de”: Esta es la frase clave. Todo lo enunciado anteriormente es lo que pasa, en lugar de lo que debería pasar. Esto lleva a que perdamos nuestro tiempo sumergidos en discusiones que no llevan a ningún lado en lugar de ocuparnos de lo que verdaderamente importa: el plan de Dios. Hagamos a un lado doctrinaras raras, que surgen de interpretaciones poco precisas de la palabra, así como también mitos y peleas por genealogías. Esas cosas nos llevan a discusiones sin sentido. Enfoquémonos en los propósitos de Dios: En llevar una vida santa, en esforzarnos por ser conformados a la altura de Jesús, el vivir en comunión con el Señor y el llevar el Evangelio a los que se están perdiendo.

No permitamos que nada nos desvíe del propósito que tenemos de llevar el mensaje de salvación a toda criatura.

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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