La vida es Cristo

Lectura: Filipenses 1:12-26

Los Filipenses, al enterarse de que Pablo estaba preso, enviaron a Epafrodito para saber cómo se encontraba y para llevarle la asistencia que requería. Es por eso que Pablo usa los siguientes párrafos de la carta para comentarles acerca de su situación en prisión. O al menos eso es lo que esperamos cuando leemos en el v. 12 “Quiero que sepan, hermanos”. Pero la realidad es otra. Pablo parece no hablar tanto de su propia situación, sino de la situación del evangelio. En estos párrafos vamos a encontrar grandes verdades acerca del fundamento en el cual el apóstol Pablo basaba toda su vida: El evangelio del Señor Jesús. Y a partir de eso, vamos a ver como nuestra vida debe estar centrada en el evangelio. Vamos a ver las consecuencias de centrar toda nuestra vida en el Cristo.

El avance del evangelio de Cristo es nuestra vida

Imaginemos que somos la iglesia de Filipos por un momento. Nos enteramos que nuestro queridísimo apóstol Pablo está preso y queremos mandarle toda la ayuda que podamos. Entonces juntamos algo de dinero entre todos, algo de ropa y comida. Por último, enviamos al pastor Epafrodito a ver a Pablo. Pasa un buen tiempo y Epafrodito vuelve, con una carta de Pablo. Nosotros queremos saber cómo se encuentra ¿Estara enfermo? ¿Estará comiendo bien? ¿Tendrá frío? ¿Cómo lo tratan en la cárcel? ¿Quiénes lo están visitando? Luego de saludar a Epafrodito, este toma la carta y comienza a leer. Cuando llega a la parte de “Quiero que sepan, hermanos…” esperamos que todas nuestras preguntas sean respondidas, pero ¿Qué es lo que nos dice el apóstol? “que las circunstancias en que me he visto, han redundado en un mayor progreso del evangelio” ¡¿En serio Pablo?! ¿Estás preso y lo primero que se te ocurre decirnos es que el evangelio está progresando gracias a eso?

Cuando leí esto, verdaderamente me sorprendí. Podríamos haber esperado cualquier cosa en este párrafo. Pablo haciéndose ver como un héroe que sufre por el evangelio. Describiendo los constantes maltratos de los guardias romanos, el frío y la oscuridad de la cárcel en la que se encontraba, etc.. Pero no, la vida de Pablo estaba tan centrada en el evangelio, que sus circunstancias parecen no importarles. Pablo ama tanto a su Señor Jesús, de quien se llama “esclavo” (v. 1:1), que sus objetivos y lo más importante para él no es describir su situación, sino la del Evangelio.

Este ejercicio que hacemos de imaginarnos que somos la iglesia filipense, es para que entendamos que estos personajes de los que hablamos, Pablo, Epafrodito, la iglesia, etc., son personas reales. Personas que estaban sufriendo gran persecución, pobreza, y Pablo estaba sufriendo la prisión ¿Se imaginan pasar por una situación así? Quizás nosotros estamos demasiado cómodos en nuestra iglesia. Tenemos que entender lo que ellos estaban pasando para también entender que, por la gracia de Dios, es posible vivir una vida centrada en el evangelio. Es posible que nosotros tengamos nuestra vida tan centrada en Cristo que nos importe poco nuestra situación actual, ya que nuestro principal objetivo es el reino de Dios. A esto se refería Jesús cuando decía: “Trabajen, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna” (Juan 6:27). O cuando dice: “No acumulen tesoros en la Tierra, sino en el cielo” y también “busquen primero el reino de Dios y las demás cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33).

Vemos que Pablo, lejos de quejarse de la circunstancia que le tocó vivir, es decir, sufrir la prisión, se siente alegre de que esto haya servido para que el evangelio avance. Y esto se logró de dos formas.

  1. La gente se dio cuenta que Pablo no era un preso cualquiera ¡Él estaba preso por la causa de Cristo! (v. 13). Y todo el palacio del gobernador se había enterado de esto. Por lo que el nombre del Señor se estaba dando a conocer por causa de su prisión
  2. Su emprisionamiento injusto por el evangelio llevó a que otros comiencen a predicar con valor, inspirados por el sufrimiento del apóstol ¡Qué importante es contar los testimonios de las pruebas que pasamos en la vida! Estos testimonios pueden motivar a otras personas que están desalentadas a seguir sirviendo al Señor. Pueden ayudar a otras personas que están pasando por situaciones similares a superar sus pruebas.

Pablo estaba tan enfocado en los objetivos de Cristo, que podía sentir gozo/alegría por el avance del evangelio a pesar de su circunstancia adversa. No quiere decir que él no estaba sufriendo. Vemos que a él le dolía que algunos “predican a Cristo aun por envidia y rivalidad”. Estos lo hacían, según sus propias palabras, “pensando causarme angustia en mis prisiones” (v. 17). Pero, a pesar del sufrimiento de la cárcel, él sentía la alegría de que el evangelio estaba siendo extendido y que la Palabra de Dios estaba siendo predicada, y esto era lo más importante en su vida.

El gozo/alegría que sentía el apóstol no era resultado de su circunstancia actual, sino de un profundo amor por el Señor y por la obra de Dios. Pablo se regocijaba en ver cómo el evangelio seguía avanzando a pesar de las pruebas, la opresión, la persecución, etc.. Esto se debe solamente a que es Dios quien lleva adelante la obra, a través de medios humanos, pero por medio del poder del Espíritu Santo.

También podemos ver el ejemplo de Timoteo, de quien Pablo dice que en esta misma carta que “Todos buscan sus propios intereses, no los de Cristo Jesús. Pero conocen los probados méritos de Timoteo, que sirvió conmigo en la propagación del evangelio como un hijo a su padre” (2:21-22).

En este pasaje, tenemos que aprender que Dios no usa los medios convencionales de este mundo para llevar a cabo su obra. Él no usa la política, la economía o el marketing para llevar a cabo su obra. Él manifiesta su poder en la debilidad para que sea evidente que es Él quien lleva adelante la obra y que por más adversa que sea la situación, nuestro Dios es poderoso sobre cualquier problema que pueda presentarse. Así liberó Dios a su pueblo de Egipto. Así conquistó Dios la tierra prometida para Israel. Y sobre todo, vemos esto en la cruz de Jesús. La peor derrota de toda la historia, se transformó en la mayor victoria. Por medio de la muerte de su Hijo, Dios redimió a su pueblo. Y por eso, Pablo dice en el v. 18: “En esto me regocijo, sí y me regocijaré”. A pesar de las situaciones adversas, Pablo estaba viendo cómo el evangelio avanzaba y sobre todo, estaba seguro que esto iba a seguir sucediendo, porque es Dios quien está trabajando por medio de las personas para llevar la obra adelante.

¿En que se basa nuestra alegría? ¿Qué es lo que nos da gozo en esta vida? Si nuestra alegría está basada en nuestra situación temporal, esto demuestra que estamos muy centrados en nosotros mismos. Si nuestra vida es Cristo, nuestro gozo más fundamental va a ser el mismo que sentía el apóstol Pablo: Ver cómo el reino de Dios se va extendiendo en la Tierra. Ver más y más personas creer en nuestro Dios y ser salvas del infierno. Si nuestra vida es Cristo, vivir para la gloria de Dios es nuestro objetivo. Cuando vivimos para la gloria de Dios y vemos que el evangelio avanza y más personas se convierten, entonces nos regocijamos, nos alegramos, cualquiera sea nuestra circunstancia personal. Nos alegramos porque aquello por lo que nosotros vivimos avanza. Aquello por lo que nosotros nos esforzamos, progresa. Este era el gozo del apóstol Pablo y este debe ser nuestro gozo, si realmente somos cristianos ¿Cuál es el estado del evangelio en el mundo? ¿Y en nuestra ciudad? ¿Qué hago yo para que el evangelio avance? Vivimos tan centrados en nuestras propias vidas, que parece que el evangelio no nos importa realmente. Estamos demasiado cómodos en nuestras cosas, nuestra vida occidental. Un cristiano verdadero debe estar constantemente pensando en lo que su Señor quiere ¿Qué quiere Jesús que yo haga? ¿Qué estará pasando con el reino de Dios hoy? ¿Sabías que hay muchos cristianos que están siendo perseguidos hoy en día por sus creencias? ¿Sabías que en los países donde más persecución hay, también la Iglesia parece estar creciendo en medidas extraordinarias?

¿Sabías que hay países donde el evangelio no es conocido en absoluto?

  • Más de 6500 grupos étnicos de personas no fueron alcanzadas
    • Esto es al menos 2 mil millones de personas
  • De esos 6500 grupos étnicos, todavía no hay ninguna estrategia de plantación de iglesias en más de 3000 de esos grupos
    • Quiere decir que hay 200 millones de personas que no han sido alcanzadas por el evangelio y no hay nadie buscando alcanzarlos

Todas estas cosas deberían ser importantes para nosotros, si realmente Cristo es nuestra vida. Seamos honestos hoy y reflexionemos dentro de nosotros: ¿Cuánto pensamos en estas cosas? ¿Cuánto pensamos en el evangelio, la salvación de las almas que se pierden, la extensión del reino de Dios?

La esperanza de la vida eterna con Cristo es nuestra vida

Pablo parece estar muy seguro acerca del resultado de su emprisionamiento. Veamos lo que dice en el v. 19-20:

“Sé que esto resultará en mi liberación mediante las oraciones de ustedes y la provisión del Espíritu de Jesucristo, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado, sino que con toda confianza, aun ahora, como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte”.

Anteriormente vimos lo importante que es orar por nuestros hermanos. Acá Pablo nos muestra el poder de la oración: Él confía en que no será avergonzado por las oraciones de los filipenses y por la provisión del Espíritu Santo. En el idioma original, Pablo sugiere que la ayuda del Espíritu Santo vendrá a él por medio de las oraciones de la iglesia filipense. ¿Orás por tus hermanos? ¿Orás por su salvación? ¿Orás para que perseveren y no abandonen? ¿Orás para que puedan superar las pruebas? Es importantísimo que podamos orar por nuestros hermanos. A Dios le pareció bien que por medio de nuestras oraciones, nuestros hermanos perseveren, como vemos acá con el ejemplo de las oraciones de los filipenses. No es que Dios necesite de nuestras oraciones para obrar en la vida de los demás, sino que, en su bondad y misericordia, nos permite participar a nosotros de su plan de esta manera.

Por eso Pablo tiene la seguridad en la esperanza de que “no será avergonzado”. Él tenía la seguridad de que iba a pasar la prueba con éxito, no porque confiaba en sus propias fuerzas, sino porque contaba con al ayuda del Espíritu Santo. Este mismo principio lo podemos ver en Filipenses 2:12-13 cuando Pablo dice:

“ocúpense en su salvación con temor y temblor. 13 Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para Su buena intención.”

Tenemos que saber que es Dios quien obra en nosotros y pone el querer y el hacer. Por lo tanto, debemos enfrentar las pruebas con seguridad de que Dios pondrá en nosotros la fuerza para que podamos perseverar. Si Dios no nos ayuda, no podemos hacer nada.

Nosotros podemos pensar en 2 posibles resultados del aprisionamiento de Pablo: Lo iban a liberar o lo iban a ejecutar/matar. Pero Pablo tenía otro fin en mente: Que Cristo sea exaltado. Pablo sabía muy bien que el control de las cosas está en las manos de Dios y que Cristo sería exaltado, sea cual sea el resultado. Los hombres creían que ellos tenían el control sobre la vida de Pablo, pero no sabían que en realidad, todo es parte del plan perfecto de Dios y que sea que decidan matar a Pablo o liberarlo, Cristo sería exaltado de todas formas.

El versículo clave de este pasaje es el v. 21: “Para mi, el vivir es Cristo y el morir es ganancia”. Pablo había muerto a este mundo. Cuando Jesús nos salva, nosotros nos arrepentimos de nuestra forma de vivir en pecado. Somos totalmente transformados por el Espíritu Santo. Esto es el nuevo nacimiento ¿Experimentaron esto? ¿Nacieron de nuevo? ¿Creyeron y se arrepintieron de sus pecados? Cuando decidimos seguir a Jesús, lo hacemos a costa de nuestras vidas. No podemos seguir a Jesús y seguir viviendo como el resto del mundo. Lo más importante en nuestra vida tiene que dejar de ser mi bienestar, mi salud, mi entretenimiento, mi educación, etc.. Lo más importante en nuestra vida es Cristo. Eso es producto del nuevo nacimiento. Si nuestra vida no es Cristo, entonces tenemos que preguntarnos realmente si hemos nacido de nuevo. Cuando nacemos de nuevo, comenzamos a amar a Dios, a amar a su iglesia, a vivir de acuerdo a lo que la Ley de Dios manda. Todo esto es el fruto del Espíritu viviendo en nosotros (Gálatas 5:22-23).

La vida de Pablo era Cristo porque el Padre lo había amado en Cristo desde la eternidad (Efesios 1:4). La vida de Pablo era Cristo porque él había sido rescatado del infierno por Cristo. La vida de Pablo era Cristo, porque él había sido transformado por el Espíritu de Dios. Pablo amaba tanto a Cristo que consideraba todos sus logros y posesiones como: “basura” a fin de conocer a Cristo. Y la palabra que se traduce como basura en realidad significa “estiércol”. Pablo prefería dejarlo todo con tal de conocer a Cristo. También Pablo dijo:

“Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20 NBLH)

La vida de Pablo estaba totalmente unida a Cristo. Esta es la unión que se produce cuando Cristo entra en nuestra vida. Nosotros morimos a la antigua vida y nacemos a una nueva vida en Cristo que nos mueve a vivir de acuerdo a lo que Él quiere.

Veamos que Pablo dice: “El vivir es Cristo y el morir es ganancia”. El decía esto porque sabía que si el resultado de su prisión era la muerte, él iba a partir con su Señor para estar con Él para siempre. Lo que Pablo llama “mucho mejor”. Estar con Cristo por la eternidad es mucho mejor que estar en este mundo lleno de bienes materiales temporales. Por eso debemos esforzarnos por vivir para la vida eterna, no para la vida de este mundo. Si toda nuestra atención y nuestro foco está en nuestra vida terrenal, vamos a desperdiciar nuestra vida y vamos a perder la mejor vida que está por delante. La eternidad con Cristo. Les aseguro que para esto fuimos creados y todos los que rechazan a Cristo en este mundo, vivirán una eternidad de horrendo sufrimiento por haber rechazado el gran sacrificio que Cristo hizo. Porque Cristo vino a morir por nosotros, porque nosotros merecemos la muerte. Cristo vino a este mundo a morir por nuestros pecados para que nosotros no tengamos que sufrir las consecuencias de nuestra maldad. Pero si no nos humillamos y no nos arrepentimos y comenzamos a seguir a Cristo, entonces vamos a seguir por nuestro camino de condenación hasta una eternidad en el infierno. La vida que Cristo compró con su sacrificio y que nos regaló a nosotros es una vida de eterna felicidad que todos nosotros tenemos que anhelar. Mientras vivimos, lo hacemos para Cristo, pero siempre anhelando el día en que Cristo nos lleve a su presencia para estar por siempre con Él.

La edificación de la iglesia de Cristo es nuestra vida

Ahora, si partir con Cristo es mucho mejor ¿Por qué Pablo no sabía qué hacer? Leamos el v. 22-24. ¿Por qué no quería partir para ir con Cristo? ¡Por el bien de los filipenses! Aquí tenemos el ejemplo de una persona que se preocupa más por los demás que por él mismo. Él sabía que si moría todo el sufrimiento y dolor de su vida terminaría. Pero estaba dispuesto a seguir soportándolos por un tiempo más por el bien de las personas que lo necesitaban ¡Qué mente más centrada en Cristo! Él decía: “Si el Señor decide llevarme a su presencia, me alegro mucho porque voy a estar con Él, pero si decide dejarme acá por un tiempo más, también me alegro, porque voy a poder seguir sirviendo a mis hermanos, para ayudarlos a que progresen en la fe y para que el reino de Dios siga creciendo en esta Tierra”.

¿Tu mente está tan centrada en Cristo? ¿Sentís ese deseo que sentía Pablo por servir a tus hermanos para que puedan crecer en la fe?

El apóstol Juan nos dice que una evidencia de haber nacido de nuevo es justamente el amor que sentimos por nuestros hermanos. Si no sentimos deseos de servirles con los dones que Dios nos ha regalado, entonces tenemos que preguntarnos si realmente hemos nacido de nuevo.

Pablo amaba mucho a la iglesia. Él estaba dispuesto a seguir sufriendo por el bien de los escogidos (2 Timoteo 2:10). Así como Pablo sufría todo por el bien de los escogidos, hoy en día también tenemos personas que están dispuestas a soportar todo por el bien de la iglesia. Son los pastores y líderes que el Señor puso en nuestras vidas, aquellos que nos sirven con amor para que nosotros podamos crecer en el Señor y perseverar ¿Sos agradecido a Dios por tus líderes y por los pastores? ¿Orás por ellos como los filipenses oraban por Pablo? Debemos agradecer a Dios por nuestros líderes. Éstas personas renuncian a sus vidas para edificar la nuestra. Invierten tiempo en nosotros para que Dios obre en nuestra vida. Y así también, son ejemplo para nosotros en cuanto tenemos que amar a nuestros hermanos. Podemos ver el ejemplo de Epafrodito, a quien Pablo elogia como “mi hermano, colaborador y compañero de lucha”. Él se embarcó en un largo y peligroso viaje para ir a servir las necesidades de Pablo y hasta estuvo a punto de perder la vida por causa de una enfermedad (2:27). Para Epafrodito, fue más importante servir a Pablo que su propia vida y así debería ser nuestra vida también.

Argumentación y Conclusión

Si decimos que Cristo es nuestra vida, vivamos de acuerdo a lo que decimos. Si Cristo es nuestra vida, nuestros planes deberían ser los de Cristo. Nuestros objetivos deberían ser los de Cristo. Nuestro deseo debería ser el de estar con Cristo. Por lo tanto, si Cristo es nuestra vida:

  1. El avance del evangelio de Cristo es nuestra vida
  2. La esperanza de la vida eterna con Cristo es nuestra vida
  3. La edificación de la iglesia de Cristo es nuestra vida

¿Podés pedirle al Señor que en este día te esté dando nuevas convicciones? ¿Penetró la Palabra que Dios te está hablando en tu corazón? Examiná hoy tu corazón ¿Dónde te encontrás parado en la fe? ¿Es Cristo tu vida?

Alguno puede poner la excusa de decir: Todo esto es muy lindo, pero el que está hablando en esta carta es el apóstol Pablo. Yo no soy un apóstol. Soy un estudiante de secundaria. Recién estoy comenzando mi carrera laboral. Pero dejame mostrarte que esto no es algo que Dios le pide a los apóstoles o pastores, sino a cualquiera que quiere ser un seguidor de Cristo.

  1. Uno de los propósitos por los que el apóstol escribió esta carta es para servir de ejemplo a los creyentes que luego la leerían. En Filipenses 3:17-20 Pablo dice:

“Hermanos, sean imitadores míos, y observen a los que andan según el ejemplo que tienen en nosotros. Porque muchos andan como les he dicho muchas veces, y ahora se lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo, cuyo fin es perdición, cuyo dios es su apetito y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan sólo en las cosas terrenales.

Porque nuestra ciudadanía (patria) está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo”

Vemos que Pablo les dice explícitamente que deben imitarlo a él y no a aquellos que piensan sólo en las cosas terrenales. Pablo dice que debemos vivir nuestra vida ansiando el momento en que veremos al Señor Jesús nuestro Salvador.

  1. El Señor Jesús mismo decía que “Todo el que procure preservar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la conservará.” (Lucas 17:33 NBLH) o “Si alguien viene a Mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser Mi discípulo” (Lucas 14:26 NBLH). Acá el Señor no dice que debemos odiar a nuestros padres, cosa que va en contra de la Ley de Dios que nos manda a honrarlos. Él dice que nuestro amor por Él debe ser tan grande, que al compararlo al amor que sentimos por nuestros padres parece odio. Es el mismo principio que el apóstol Pablo comenta de su vida: Para él, la vida es Cristo. Cristo es lo más importante de todo y así debería ser para todos los que quieren ser discípulos de Jesús.

En Romanos leemos que la ira de Dios se revela desde el cielo contra nosotros, porque todos, cada uno de nosotros, ha rechazado a Dios. Y Dios no puede tolerar el pecado porque es un Dios Santo y Justo. Por lo tanto, merecemos ser castigados por Dios. Merecemos ir al infierno por nuestra maldad. Miren todo el mal que le causamos al mundo. Toda el hambre, el dolor, el sufrimiento. Todo eso es causa de nuestro pecado ¿No merecemos ser destruidos por Dios? Pero Dios tuvo misericordia de nosotros y transfirió nuestros pecados sobre Cristo, para que en lugar de morir nosotros, el que muera sea Él. En la cruz, el Señor Jesús experimentó el peor sufrimiento que cualquier persona puede sufrir, la totalidad de la ira de Dios. Ese es el sufrimiento que nos aguarda a nosotros en el infierno por la eternidad. Pero Jesús fue misericordioso y se entregó para sufrirla en mi lugar y en tu lugar ¿Querés saber por qué tenés que entregar tu vida totalmente a Cristo? Porque Él entregó su vida totalmente para vos ¿Cómo no vas a entregar tu vida a este hermoso Salvador, quien no tuvo en cuenta el ser Dios, gobernador del Universo, sino que se hizo hombre y sufrió la condenación nuestra? ¿Cómo no darnos completamente a Él? Escuchá la voz de Dios que te llama a arrepentirte de tus pecados y a entregar tu vida entera a Cristo hoy. Todos los creyentes tenemos dones que Dios nos ha dado para que utilicemos para el avance del Evangelio.

Otro grave error que se da mucho en nosotros es separar “las cosas de Dios” de “nuestras cosas” ¿Qué clase de separación es esta? Si supuestamente nuestra vida es Cristo, no hay lugar para “nuestras cosas”. No podemos dividir nuestra vida de esta forma. Cristo no va a aceptar una vida por la mitad. Él quiere todo tu ser. Cuando estamos acá en la iglesia está todo muy lindo. Todos ponemos cara de cristianitos buenos. Todos oramos, nos emocionamos, lloramos, nos reconciliamos. Pero ¿Qué pasa cuando salimos de la iglesia? ¿Sigue siendo Cristo nuestra vida? ¿Por qué resulta tan chocante hablar de Dios en un cumpleaños? ¿Por qué no oramos ni leemos la Biblia en nuestras casas? ¿Por qué no hablamos de Cristo con nuestros compañeros del colegio/facultad/trabajo? ¿Por qué nos cuesta tanto leer la Biblia y orar si decimos que Jesús es nuestra vida? Si Él realmente es lo más importante que tenemos en nuestra vida, no podemos comportarnos así. Preferimos jugar a la Play antes de hablar con nuestro Creador ¡Basta! Hay que dejar de vivir de mentiras. Hay que dejar de mentirnos a nosotros mismos, viviendo un cristianismo nominal. Las advertencias más duras de toda la Biblia no son para las personas que no conocen nada de Dios, sino para aquellos que conocen la Palabra y no le hacen caso. Estas advertencias deberían llenarnos de terror. No seamos como los de la Iglesia de Laodicea, que no eran ni fríos, ni calientes, sino que eran tibios, porque Jesús les dijo que iban a ser vomitados. No seamos como Israel, que a pesar de adorar con los labios a Dios, en su corazón estaba totalmente apartado de Él. Dejemos la hipocresía del nominalismo y comprometámonos con Dios. Yo mismo tengo que luchar contra la división que hago de mi propia vida. Todo el tiempo tengo que preguntarme cuál es mi verdadera motivación para hacer las cosas. ¿Es Cristo mi vida? ¿Es Cristo tu vida?

Es mi oración que hoy estemos reflexionando sobre lo que Dios nos habló. Que si Cristo es realmente nuestra vida, nuestros objetivos sean los de Cristo, nuestra esperanza sea Cristo y nuestra vida sea servir a los demás.
En tu lugar, reflexioná sobre estas cosas. Dios en este momento te está animando a que le entregues toda tu vida. A que dejes de vivir con un pie adentro y otro pie afuera. Dios quiere que vos confíes en Él totalmente y que puedas vivir para su Gloria. Lo increíble es que a pesar de parecer tan extremo, esto es lo que más alegría y gozo te va a dar en la vida. Esto te va a dar gozo incluso cuando te encuentres en medio de todo tipo de circunstancias, pruebas y problemas.

Matías Salerno

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Cristo. Ingeniero en Informática egresado de la Universidad Nacional de La Matanza. Curioso, tratando de aprender siempre algo nuevo, busco estudiar la Palabra de Dios para poder compartir el evangelio con los demás

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