Desde la cruz: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”

La primera de las siete frases dichas por Jesús desde la cruz tenía que ver con su profunda preocupación por el estado de la humanidad, es por ello que llegó a exclamar lo siguiente:

Lucas 23:33-34 – Cuando llegaron al lugar llamado ‘La Calavera,’ crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Y los soldados echaron suertes, repartiéndose entre sí Sus vestidos. (NBLH)

Luego de haber cenado con sus discípulos y de haber atravesado las penas de Getsemaní, Jesús fue maltratado y juzgado durante muchas horas por aquellas personas a las que él venía a salvar. Los eventos desde su arresto hasta su crucifixión son un poco difusos, pero si intentamos reconstruir las porciones de información proporcionadas por los diferentes Evangelios, podemos llegar a algo así:

  • 12 AM: Fue llevado ante Anás, suegro de Caifás. Si bien él había sido destituido del cargo de sumo sacerdote por los romanos, el pueblo seguía dándole esa posición de autoridad. Es por ello que se considera que había dos sumo sacerdotes en aquel tiempo (Lucas 3:2).
  • Entre las 12 y las 4 AM: Fue llevado a la casa de Caifás, donde tuvo que comparecer ante los principales del Sanedrín.
  • Alrededor de las 4 AM: Fue llevado ante el Sanedrín en el consejo oficial.
  • Aldedor de las 5 AM: Fue llevado ante Pilato.
  • Antes de las 6 AM: Fue llevado ante Herodes.
  • 6 AM: Fue llevado ante Pilato y expuesto a la multitud.

Después de pasar por todo esto; después de las diversas veces que los judíos habían intentado matarlo; después de que se lo haya acusado injustamente; después de que se hayan violado montones de leyes con el fin de condenarlo; después de sufrir de la manera que sufrió, ¿cómo pensamos que serían los sentimientos de Jesús hacia estas personas? Si él fuera tan sólo un hombre, seguramente los odiaría a todos y querría lo peor para ellos; eso es a lo que nuestra carne nos lleva. Sin embargo, él era Dios aun teniendo forma de hombre, y aunque sabía que tendría que sufrir, estaba dispuesto a hacerlo para la salvación de la humanidad. Él nunca sintió odio ni rencor hacia estas personas, sino que siempre tuvo una mirada de misericordia para con ellas, sabiendo que se estaban perdiendo.

Recién acababa de ser clavado en la cruz, comenzando así las largas horas de agonía que le esperaba colgado del madero. Intentaron ofrecerle vino mezclado con hiel, de manera que esto pudiera aliviar un poco su dolor, pero él lo rechazo; era necesario que sufriera por el pecado de toda la humanidad.

Así que, clavado en la cruz, con dos criminales a su lado, pronuncio la primera de sus siete frases dichas desde la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Vamos a analizarla:

  • Padre: A pesar de todo lo que estaba pasando, él reconocía que todo formaba parte de los planes de Dios. Es por eso que en esta oración, más allá de las circunstancias, él sigue reconociéndolo como su Padre y sigue dispuesto a hacer su voluntad, porque para ello es que vino a la tierra (Juan 5:30, Juan 6:38).
  • Perdónalos: Jesús, lejos de pedir por su propia situación, centra su oración en los demás. ¡Es por ello que es nuestro gran intercesor! En lugar de pedir por alivio de su dolor, por un rescate, o por cualquier otra cosa que resultara en beneficio de su persona, él se negó por completo a sí mismo para hablar a Dios en favor de los demás. Pero no sólo está hablando en favor de otro cualquiera, sino de aquellos que lo torturaron y lo están llevando a la muerte. A pesar de todo, nuestro Señor amaba a esos hombres que en su locura habían tomado la decisión de matarlo, y le pedía a Dios por todos ellos.
  • Porque no saben lo que hacen: ¿Cuál es el motivo por el cual hace esta petición? La necedad humana. Es por eso que el salmista puede decir que el necio dice en su corazón que no hay Dios (Salmos 14:1). Ante las maravillas de la creación, es imposible no reconocer que hay algo detrás de todo ello. De la misma manera, no tiene sentido pensar en que la humanidad rechazara al Hijo de Dios, con todas las profecías que se cumplieron en él. ¡Ellos no sabían lo que hacían! ¡Era una completa locura! Es por eso que ante tal sinsentido, Jesús pide que se les perdone este pecado.

Una oración respondida

Cuando analizamos este pasaje, tendemos a pensar que Jesús está orando simplemente por aquellas dos, tres, veinte, quizás cien personas que participaron en su arresto y posterior muerte. No obstante, esa es una visión completamente limitada de la situación que se estaba dando. Sí, el Señor pide por ellos, pero va mucho más allá en su oración, considerando a toda la humanidad. Todos somos necios; todos rechazamos a Dios. Ninguno de nosotros lo glorificó y le dio gracias por todo lo que hizo (Romanos 1:21); ninguno de nosotros lo buscó alguna vez (Romanos 3:11); todos estábamos perdidos y habíamos tomado cada uno nuestro propio camino (Isaías 53:6). A pesar de la evidencia que tenemos de la existencia de Dios y de sus bondades, todos los rechazamos, alejándonos de sus mandatos; todos pecamos contra él. Sin dudas que ninguno de nosotros supo alguna vez lo que estábamos haciendo al ponernos en contra del Dios Creador de todo.

La situación cambió por completo con esta oración de Jesús. Él, al ser uno con el Padre, siempre pide conforme a su voluntad, por lo que todo lo que pide le es concedido. Por lo tanto, tenemos que ver la respuesta de Dios a esta oración en algún lado. No tenemos que ir muy lejos para encontrarla: la muerte del Hijo fue la contestación. Cuando él murió fue un sacrificio agradable a Dios para el perdón de nuestros pecados, de manera que cualquiera que crea en él para salvación habiendo nacido de nuevo, pueda llegar a alcanzar ese perdón por el que Jesús oró.

A partir de este sacrificio en la cruz, se rasgó el velo que nos separaba de Dios, y tenemos libre acceso a él. A partir de la muerte de nuestro Señor, hay esperanza para todo el que ponga su fe en él. Jesús no oró específicamente por quienes lo estaban crucificando, sino que lo hizo por todos aquellos que habían de creer en él para salvación. A todos ellos el Padre los perdonó, concediéndole la petición al Hijo, incluso cuando ninguno de nosotros sabíamos lo que estábamos haciendo al rechazar a Dios y despreciar una salvación tan grande y sublime.

Entonces, la oración fue respondida:

  • Entre los oficiales romanos: Mateo 27:54 dice que ellos reconocieron que él era verdaderamente el Hijo de Dios.
  • Entre los sacerdotes judíos: Hechos 6:7 dice que entre los creyentes había varios sacerdotes.
  • Entre la humanidad en general: Todos aquellos que nacieron de nuevo por medio de la gracia de Dios.

Un ejemplo a seguir

A partir de tal demostración de amor hacia sus enemigos (es decir, todos nosotros, que éramos enemigos de Dios (Romanos 5:10)), pidiendo por el perdón de aquellos que lo despreciaron, Jesús estaba sentando un precedente que debía ser obedecido por todo aquel que quisiera ser su discípulo. Es por esto que el precio del discipulado tiene que ver con negarnos a nosotros mismos (Mateo 16:24, Marcos 8:34, Lucas 9:23) y es por esto que Jesús nos llamó a amar a nuestros enemigos (Mateo 5:44). Él no nos estaba dando ninguna instrucción de algo que él mismo no hubiera cumplido. Siendo así, la oración que Jesús hace por todos aquellos que lo rechazaron, es digna de imitar por todos los que estamos unidos a él, cuando nos toque pasar por momentos de sufrimiento y persecución.

Alguien que entendió esto a la perfección fue Esteban:

Hechos 7:60 – Cayendo de rodillas, clamó en alta voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado.” Habiendo dicho esto, durmió. (NBLH)

Luego de ser juzgado injustamente por predicar el Evangelio, él expuso a tal punto las debilidades de las creencias fariseas, que ellos no pudieron hacer más que tomarlo y apedrearlo hasta la muerte. Con sus últimos suspiros, este joven diácono, que apenas comenzaba su ministerio, oró de manera similar a la que había orado Jesús. Él, un varón lleno del Espíritu, entendía la importancia de amar a nuestros enemigos y a quienes nos persiguen, aun cuando sólo recibamos maltratos a cambio. Esteban sabía que iba a morir; difícilmente hubiera vuelta atrás para eso. Pero el morir no era lo que le preocupaba; él no le pidió a Dios ser librado del castigo que estaba recibiendo. Lo que verdaderamente preocupaba a este hombre era que esas personas que le tiraban piedras se estaban yendo al infierno por su incredulidad. Entre esa muchedumbre se encontraba ni más ni menos que el apóstol Pablo. ¿Qué tal si la oración de Esteban fue la diferencia para que este hombre pudiera llegar a los pies de Cristo?

Entonces, de la misma manera que lo hizo Jesús y Esteban siguió su ejemplo, nosotros somos llamados a negarnos a nosotros mismos y a mirar a las demás personas como Dios las mira. Fiódor Dostoyevski nos da una definición de lo que es amar a alguien en una frase que me impactó: “Amar a una persona significa verla como Dios quería que fuera”. No tenemos que ver a las personas a través de la maldad de sus acciones, sino que debemos pensar en ellas de la manera en que Dios las había creado para que tuvieran una perfecta comunión con él, antes de que él pecado estableciera la brecha entre ambos. Sólo cuando entendamos esta perspectiva vamos a poder tener verdadera compasión por todos aquellos que se pierden día a día. Tenemos que ser compasivos con otros, porque Dios fue compasivo con nosotros al perdonar toda nuestra maldad por medio de la obra de Cristo (Efesios 4:32).

Que esta frase dicha por Jesús nos lleve a la adoración de su nombre por tan sublime amor, y que también nos lleve a la acción para que nosotros podamos mostrar ese mismo amor para con todo aquel que se está perdiendo.

 

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Fede Sinopoli

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

Un comentario en “Desde la cruz: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”

  1. Bueno, en realidad debo confesar que apesar de ser un amante de la frecuente lectura
    de la palabra de mi Dios y Padre Celestial, he sido pocas veces confrontado como lo he
    sido hoy por medio de este mensaje ´´desde la cruz´´.
    A Dios doy gracias por hablarle hoy a mi alma, y le pedire por los hermanos que hacen
    posible que estudios como este se proclamen por todos los medios posibles.
    Dios les bendiga, les proteja de todo mal, y les recompense segun sus riquezas en
    Cristo Jesus Señor y Salvador nuestro.
    Gracias hermanos.

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