¿De qué tales es el reino de los cielos?

Hay una gran pregunta que ha estado dando vueltas en la iglesia desde siempre, ya que la Biblia no parece mostrar una postura clara al respecto. La cuestión es: ¿Aquellos niños que mueren antes de nacer o de tener capacidad de razonamiento son salvos? Es decir, si alguien muere en la infancia, ¿se va directamente al cielo? ¿De qué manera podría ser eso posible?

¿Los niños necesitan ser salvos?

En primer lugar, para adentrarnos en este tema es importante que destaquemos algo: Al igual que un adulto, todo niño e incluso todo no nato es culpable delante de Dios y necesita ser redimido. En la humanidad no existe algo tal como un “estado de pureza” que se pierde al alcanzar cierta edad o madurez. Si esto fuera así, los niños al morir serían salvos por su propia justicia y no por la de Cristo, por lo que la humanidad tendría un camino alternativo para llegar a la salvación, lo cual es algo contrario a lo que la Biblia enseña.

Veamos qué dice la Palabra al respecto:

Salmo 51:5 – He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. (RVR)

Es decir, en este salmo, David reconoce que es algo así como “una bola de maldad y de pecado” desde el vientre de su madre. Ni siquiera había nacido cuando él ya era pecador. Recordemos que pecado es todo aquello que implique una ofensa y una desobediencia a Dios; es ir en contra de su Palabra. Y lo que se nos enseña es que ya desde nuestra gestación estábamos andando en desobediencia, y ni hablar durante nuestra niñez. Por lo tanto, el pecado es algo que no tiene que ver con que podamos ser conscientes de que existe un Dios y de que necesitamos un salvador, sino que es algo que ya viene impregnado a nuestra humanidad.

Romanos 5:12 – Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. (RVR)

Este pasaje nos enseña que nuestra naturaleza pecaminosa es algo que heredamos de Adán. En la caída, el pecado entró en el hombre, y a partir de allí fue pasando de generación en generación. Como el primer humano pecó, todos fuimos recibiendo esa corrupción y por ende la sentencia de muerte. No hay nada que evidencie que esto sólo pasa a ser una realidad a partir de cierta edad. Por el sólo hecho de ser humanos, somos pecadores.

Romanos 3:23 – Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. (RVR)

La evidencia definitiva de que todo ser humano está en pecado es lo que dice este pasaje. No dice “todos a partir de cierta edad” o “todos excepto los niños” o “todos los adultos”. No. Todos los seres humanos, judíos o gentiles, esclavos o libres, hombres o mujeres. Todos pecaron, están apartados de Dios y enemistados con él, sin posibilidad alguna de llegar a la reconciliación por sus propios medios. Es por eso que todos necesitamos poner nuestra fe en Cristo, aquel que dio su vida para que por su sangre derramada en la cruz pudiéramos ser limpios del pecado.

Recordemos que, por medio de Génesis, podemos entender que sin pecado no hay muerte. En un principio, la creación era perfecta, y tanto humanos como animales eran vegetarianos; no había muerte en el mundo. Pero cuando el hombre cayó, tanto los animales como los seres humanos fueron malditos, y con ello perdieron el privilegio que tenían de no morir. Si ponemos nuestra atención en los niños y los bebés no natos, podemos entender que el hecho de que ellos mueran implica que tienen que ser pecadores, porque como dijimos, sin pecado no hay muerte. Ellos necesitan de Jesús tanto como lo necesitamos los adultos.

¿Hay evidencia bíblica de que todos los niños que mueren van al cielo?

Una vez que entendimos esto, pasamos a la siguiente fase de nuestro estudio: ¿Cómo un niño puede ser salvo si no tiene la capacidad para distinguir entre lo bueno y lo malo, para recibir o rechazar a Cristo? ¿Podemos inferir que todos los niños que mueren sin tener esa posibilidad van al cielo? ¿Qué dice la Biblia al respecto?

Son varios los pasajes que se usan para justificar que todos los pequeños van al cielo al morir. Nadie puede precisar a qué edad dejan de tener asegurada la salvación, pero a pesar de eso suele ser la teoría más aceptada. Vamos a analizar estos textos…

Mateo 19:13-14 – Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. (RVR)

Este “de los tales es el reino de los cielos” suele ser interpretado incorrectamente por quienes pretenden buscar tantas evidencias como les sea posible de que todos los niños son salvos. A veces, el afán por querer demostrar algo, nos lleva a no analizar debidamente los textos. En este caso, Jesús lo deja bien en claro: De los niños que vienen a mí es el reino de los cielos. No hay ninguna referencia que nos haga pensar que el Señor se estaba refiriendo a que todos los niños son salvos. Lo que sí entendemos en este pasaje es que, al igual que sucede con los adultos, sólo cuando ponemos nuestra fe en Jesús (es decir, vamos a él) vamos a ser salvos.

Además, a partir de este pasaje, se reafirma el hecho de que los niños también necesitan de un salvador. Si no fuera así, el Señor bien podría haberles dado la razón a sus discípulos, de manera que pudieran prestarle más atención a los adultos, que eran los que se estaban perdiendo. ¡Pero no! Este pasaje nos enseña que los pequeños también necesitaban acercarse a Jesús y que él intercediera en oración por ellos. De los niños que son llevados hasta él, de esos es el reino de los cielos.

Romanos 1:21-22 – Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. (RVR)

El uso de este pasaje parte más bien del razonamiento que de algo que esté explícito en el mismo. Lo que se suele decir es que un niño no puede ser condenado porque este pasaje no podría aplicar para ellos; es decir, ellos no pueden comprender la revelación general, y por lo tanto no tienen la capacidad para comprender que hay un Dios detrás de todo lo creado. Hasta ahí parece tener sentido, pero si decimos eso es prácticamente lo mismo que decir que los niños que no llegan a cierta de edad, o que no tienen discernimiento del bien y del mal, no son pecadores, lo cual es algo que bíblicamente no es cierto como vimos antes. No sé bien de qué modo puede cometer pecado un bebé no nato, aunque lo que sí se es que la Biblia nos enseña que somos pecadores, aun desde antes de nacer. Por ende, no puedo afirmar ni negar que la condenación que proviene por la revelación general no aplica para los niños. No lo sé; sólo Dios lo sabe…

2 Samuel 12:21-23 – Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan. Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.

Finalmente, un pasaje que se suele usar para afirmar que los niños al morir son salvos tiene que ver con la situación que vive David con el hijo producto de su relación con Betsabé. Una vez que este hubiera fallecido, vemos que David dice la frase “Yo voy a él, mas él no volverá a mí”, lo que parece ser una clara referencia a que el rey se iba a encontrar en el cielo con el niño; esto era lo que le daba tranquilidad. Si bien no podemos estar completamente seguros de que eso fue lo que quiso decir, parece la postura más razonable.

El inconveniente que surge con este pasaje es que no es suficiente para hacer una doctrina. No podemos generalizar una situación particular. ¿Qué tal si sólo ese niño fue salvo? ¿Qué tal si algunos sí y otros no? Es posible que Dios mismo le hubiera revelado a David que su hijo iba a ser salvo, aunque esto no aparece en la Biblia, y de ahí provenía su tranquilidad. No lo sabemos. Lo que sí es seguro es que ni en este pasaje ni en ninguno de los que analizamos podemos encontrar evidencia irrefutable para que podamos creer con toda certeza que todos los niños son salvos.

¿Puede un niño ser salvo?

Como sabemos, hay un solo camino a la salvación: Jesús. No podemos tener salvación por ningún otro medio (Hechos 4:12, Juan 14:6). Por lo tanto, los niños también necesitan ser limpiados de sus pecados por la sangre de Jesús y necesitan ser regenerados para poder ser salvos.

A partir de esto, quienes consideran que todos los niños que no llegan a una edad suficiente como para tener discernimiento son salvos, plantean dos hipótesis posibles:

  • Quienes no creen en la perseverancia de los santos, pueden afirmar tranquilamente que un niño es salvo pero luego pierde la salvación cuando tiene la madurez para ser consciente de su pecado.
  • Otra posibilidad es lo que se conoce como “regeneración instantánea”. El niño es regenerado automáticamente justo antes de morir y por eso es salvo.

A mi entender, ninguna de las dos tiene una base bíblica suficiente como para respaldarlas, y terminan siendo meras especulaciones.

Ahora bien, ¿puede un niño ser regenerado? La Biblia parece mostrar que sí…

Lucas 1:14-15 – Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. (RVR)

Juan el Bautista fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre, lo que podría llevarnos a pensar que fue salvo aun sin haber nacido.

Salmo 22:9-10 –  Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. (RVR)

Quizás tiene un toque poético este salmo, pero lo que dice es bastante claro: Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. Lógicamente, el salmista sólo podría haber sabido esto por medio de una revelación, pero deja en claro que la elección del Señor no dependió de la capacidad de decisión de quien escribe.

Jeremías 1:5 – Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. (RVR)

Este pasaje es conocido. Jeremías, aun antes de nacer, ya había sido escogido por Dios y apartado para él.

Jonás 3:5 – Entonces los habitantes de Nínive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. (NBLH)

Cuando los habitantes de Nínive se arrepintieron, los niños son explícitamente incluidos entre los que “creyeron a Dios”. Incluso el menor de los ninivitas puso su confianza en el Señor.

Esdras 10:1 – Mientras Esdras oraba y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, una gran asamblea de Israel, hombres, mujeres y niños se juntó a él; y el pueblo lloraba amargamente. (NBLH)

En este pasaje vemos que todo el pueblo que era liderado por Esdras se postró en confesión y arrepentimiento. Los niños son explícitamente incluidos aquí.

2 Crónicas 15:13 – Y que todo el que no buscara al Señor, Dios de Israel, moriría, ya fuera pequeño o grande, hombre o mujer. (NBLH)

En este pasaje se nos están narrando las reformas de Asa. La responsabilidad de seguir a Dios y el juicio por no hacerlo recaía en grandes y chicos por igual.

¿Qué podemos concluir?

A partir de todo esto, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

  • Todos somos pecadores desde antes de nacer.
  • Como pecadores, todos, sin importar nuestra edad, necesitamos ser redimidos por Cristo, nuestro único camino para la salvación.

¿Y qué decimos respecto a si aquellos que mueren antes de discernir el bien del mal son salvos? Que no lo sabemos porque la Biblia no dice nada al respecto. Cualquier intensión de crear una doctrina respecto a este tema es pura especulación. Todos lo que dicen que los niños que mueren son salvos, se basan en que un Dios justo nunca permitiría que un niño que no tuvo la capacidad de recibir a Jesús como su salvador sea condenado. Sin embargo, esto es similar con decir que aquellos que mueren sin nunca haber escuchado nada sobre el Evangelio y sobre Cristo son salvos, lo cual es una completa herejía. A nosotros nos suena justo que Dios salve a los niños que mueren por nuestros estándares de justicia, pero los pensamientos de Dios son mucho más altos que los nuestros (Isaías 55:8-9), y no sabemos qué es lo justo para él en estos casos. Además, si creemos que la salvación es algo que viene exclusivamente de Dios, sin ninguna intervención nuestra (Salmos 3:8); es decir, un acto soberano de él, ninguna edad de conciencia es requerida; sólo la obra de Dios.

Yo pienso que la Biblia no nos dice nada respecto a este tema para que no bajemos las defensas. Si tuviéramos la certeza bíblica de que los niños al morir se van al cielo, sólo les predicaríamos cuando fueran mayores. Pero al dejarnos esta incertidumbre, Dios nos llama a predicarles a los niños de toda edad. Les aseguro que cuando me case y mi esposa esté embarazada, incluso mientras esté en la pansa le voy a hablar a mi hijo del Dios tan grande que tenemos, y de cómo Jesús murió por nosotros. Por lo tanto, cualquiera sea la postura que tomemos respecto a este tema, es aceptable mientras nos lleve a redoblar nuestros esfuerzos en enseñar a los niños sobre Cristo.

Y por último, sea que los niños al morir sean salvos o no, podemos estar seguros de una cosa: Cualquiera sea la determinación de Dios, es lo más justo, lo más bueno y lo más aceptable, sin importar lo que nosotros opinemos. Por nuestra parte, respetemos las opiniones diferentes que podamos tener respecto a este tema, y sigamos esforzándonos por llevar a nuestros niños a los pies de Cristo. Porque de los niños que son llevados a Jesús, de ellos es el reino de los cielos.

 

Fede Sinopoli

Fede Sinopoli

Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

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Fede Sinopoli

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Miembro de la Iglesia Asamblea Cristiana de Villa Devoto. Discípulo de Jesús, busco cada día aprender un poquito más de él, disfrutando de esta aventura de vivir como hijos del creador. Me encanta que Papá me desafíe a hacer nuevas cosas para su gloria, y es un placer que podamos crecer juntos en el Señor mediante este blog.

Un comentario en “¿De qué tales es el reino de los cielos?

  1. Gracias hermano Fede, acepto y comparto tu discreto estudio en tan delicado tema.
    La forma en que comentas, paso por paso, viendo lo dicho por Dios en su Palabra, muestra el temor con que
    estudias y enseñas lo que nuestro misericordioso Dios y Padre Celestial enseña en su Palabra.
    Gracia y Paz de Dios Padre y de Jesucristo Señor nuestro sea contigo continuamente para su Gloria.´´

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